Julio - Septiembre 2014
"Jesús le miró y le amó" (Mc 10,21)
Editorial
MIRAR A LOS OTROS CON AMOR
El Boletín que presentamos aparece en los días de verano de este año 2014 uniéndose al nuevo aire de renovación espiritual y eclesial propiciado por el papa Francisco. Se ofrece como una lectura complementaria al número anterior que dedicábamos a la alegría del Evangelio.
El título de este Boletín parte de la constatación de nuestra limitación para amar al tiempo que muestra la hermosura de la grandeza inagotable del amor que tiene su fuente y origen en Dios-Amor. Todos hemos experimentado el agridulce sabor de poner amor en personas y proyectos al tiempo que verificamos con el paso del tiempo que no era lo suficiente, que todavía se podía amar más y mejor.
Imposible amar sin mirar al otro. Mirar a los ojos pero mirar también a su vida, a su entorno, a sus ilusiones y esperanzas. ¡Cuántas veces no vemos la realidad del otro porque no le miramos! Tampoco es posible amar en abstracto. Jesús cuando mira al joven rico ve su situación concreta y le ama aunque no sea él valiente para dejar todo lo que le ata a una vida cómoda asentada en el cumplimiento de lo que está mandado pero sin dar cabida al amor.
Es propio de la espiritualidad foucaldiana intentar mirar nuestra vida tal y como Dios la contempla. La Revisión de Vida ha ayudado a muchos a mantenerse fieles al Evangelio con la ayuda e implicación de los hermanos de tal suerte que se podría considerar “el Evangelio entero como una gran Revisión de Vida”. Al fin y al cabo la vida cristiana es búsqueda apasionada de la voluntad de Dios Padre, siguiendo los pasos de Jesús, y animados por los dones del Espíritu Santo. El conocido texto de los discípulos de Emaús es referencia para esta práctica espiritual.
La hermanita Josefa Falgueras inicia su colaboración recordando la conocida frase del P. Huvelin refiriéndose a Carlos de Foucauld: “Este hombre ha hecho de la religión un amor”. En el desarrollo del artículo se habla del P. Huvelin y la prima del hermano Carlos como sus iniciadores en la escuela del amor que tendrá momentos luminosos en la Encarnación y en el Calvario para concluir recordando las palabras del hermano Carlos: ““El único amor verdadero, el único digno de ese nombre, es el que se olvida y lo olvida todo para no desear más que una cosa y no vivir más que por una cosa: el bien del Amado.”
La hermanita Annie nos presenta la opción nazaretana como camino ideal de identificación con el amor cercano de Jesús. De los escritos de la hermanita Magdeleine recuperamos un extracto de la meditación sobre las dulces horas de amistad de Jesús en Betania para escribir que “no puedo sufrir más que de una cosa: de las faltas de amor, y tengo más que nunca nostalgia del cielo, donde no habrá más sombras en el amor”.
Muy rico el testimonio de Giorgio Gonella donde se constata que el amor cambia la mirada que tenemos sobre el otro capacitándonos para ver valores donde pareciera que todo humanamente está perdido. La situación vivida por Alfonso Sola, sacerdote de la fraternidad sacerdotal, “fidei donum” en Argentina, es reflejo de una vida coherentemente entregada a los más necesitados acogiendo y compartiendo con los pobres su vida sin privilegios.
En tres partes presenta su honda y amplia reflexión el hermano Marc Hayet: (I) Hacerse pequeño es el camino de Jesús (II) ¿“Hacerse pequeño” para hacerse hermano? (III) ¿Cómo hacernos pequeños y hermanos como discípulos de Jesús y también “discípulos” de Carlos de Foucauld? Son las sabrosísimas notas de un retiro predicado a la fraternidad secular a finales del 2013. En especial sobresale la tercera parte donde el autor con citas bien traídas del Evangelio y el hermano Carlos desarrolla qué significa hacerse pequeño y hermano. El hermano Carlos en carta a Joseph Hours, meditando en Nazaret sobre la resurrección de la hija de Jairo, le dirá: «Debemos tener una delicadeza sin fin en nuestra caridad. Tengamos esta tierna delicadeza que entra en detalles y sabe con cosas muy pequeñas ungir de bálsamo los corazones: “Dadle de comer”, dice Jesús. Entremos, nosotros también, con aquellos que estén con nosotros, en los pequeños detalles; aliviemos con atenciones minuciosas; tengamos para aquellos que Dios pone a nuestro lado, estas tiernas, delicadas, pequeñas atenciones que tendrían unos con otros hermanos muy tiernos, y madres muy tiernas para con sus hijos».
En el apartado de Páginas para la Oración incluimos algunos apuntes sobre la espiritualidad del camino de la mano de Marco Levisohn junto a dos ricas reflexiones, una a cargo de un monje de la Iglesia en Oriente y otra del recordado J. L. Martín Descalzo.
MANUEL POZO OLLER,
Director