Carlos de Foucauld y convertidos del siglo XX


UN LIBRO… UN AMIGO
 
AUTORES: José L. Vázquez Borau y Jacinto Peraire Ferres
 
TÍTULO: Carlos de Foucauld y convertidos del siglo XX
 
EDITORIAL: Edibesa. Colec. El camino de Damasco.
 
FECHA DE EDICIÓN: 2009

LUGAR: Fuenlabrada - Madrid
 

Entre los convertidos del siglo XX, presentados por José Luis Vázquez Borau y Jacinto Peraire Ferrer, sobresale por su ejemplar testimonio el Beato Carlos de Foucauld.
 
Las páginas dedicadas a él, rebosantes de sabiduría y de admiración, acercan al lector a un gigante de la santidad, entre musulmanes en el desierto. Le siguen cuarenta semblanzas biográficas de otros tantos convertidos, entre los que destacan algunos famosos en distintos ámbitos.

Abundan los grandes escritores y pensadores, que descubrieron la Verdad primera, que es Dios, y la sirvieron con la vida, la palabra, la pluma, el testimonio. Entre ellos, los esposos Maritain, Gilbert Chesterton, Graham Greene, Manuel García Morente, Giovanni Papini, Leon Bloy, Paul Claudel, Thomas Merton, Curzio Malaparte, Charles Péguy, Alexis Carrel...
 
No faltan personalidades del mundo del cine, como Alec Guinnes o Gary Cooper. Ni del campo de la ciencia, como Agustín Gémelli. Ni del ámbito político y sindical, como Douglas Hyde o Guillermo Rovirosa. Cada personaje es una invitación a la conversión propia, sea cual sea la situación del lector: siempre se
puede vivir más cerca de Dios.
 
José A. Martinez Puche OP, escribe en el prólogo que “el mismo Dios que se hizo el encontradizo con ellos viene hoy al lector de este libro (…) Sólo Dios puede llenar el corazón del hombre, creado por Él con infinitos anhelos de ser plenamente feliz”.

MARÍA DEL CARMEN PICÓN.

Algunas maneras de amar



J. L. MARTÍN DESCALZO

1. Aprenderse los nombres de la gente que trabaja con nosotros o de los que nos cruzamos en el ascensor y tratarles luego por su nombre.

2. Pensar, por principio, bien de todo el mundo.

3. Sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ellas.

4. Visitar a los enfermos, sobre todo sin son crónicos.

5. Hacer favores. Y concederlos antes de que terminen de pedírtelos.

6. Olvidar ofensas. Y sonreír especialmente a los ofensores.

7. Tratar con antipáticos. Conversar con los sordos sin ponerte nervioso.

8. Entretener a los niños chiquitines. No pensar que con ellos pierdes el tiempo.

9. Animar a los viejos. No engañarles como chiquillos, pero subrayar todo lo positivo que encuentres en ellos.

10. Recordar las fechas de los santos y cumpleaños de los conocidos y amigos.

11. Acudir puntualmente a las citas, aunque tengas que esperar tú.

12. Contarle a la gente cosas buenas que alguien ha dicho de ellos.

13. Dar buenas noticias.

14. Exponer nuestras razones en las discusiones, pero sin tratar de aplastar.

15. Mandar con tono suave. No gritar nunca.

16. Corregir de modo que se note que te duele el hacerlo.

Yo sí que te conozco


UN MONJE DE LA IGLESIA DE ORIENTE


“Hijo mío, tú todavía no sabes lo que eres. No te conoces aún. Quiero decir que tú no te has reconocido del todo como objeto de mi amor. Por eso no sabes lo que eres en mí e ignoras las posibilidades que hay escondidos en ti.

Despiértate y deja los malos sueños. No ves en ti mismo, en las horas de sinceridad, más que los fracasos y los fallos, las caídas, las manchas y quizás los crímenes. Pero todo esto no eres realmente tú. Todo eso no es tu verdadero ‘yo’, tu ‘yo’ profundo.

Bajo todo ello, detrás de todo bajo tu pecado, más allá de todas las transgresiones y de todos las faltos, yo, sí, yo te miro y te veo.

Te veo y te amo. Te amo a ti mismo, a tu ‘ti mismo’, Es a ‘ti’ mismo al que amo. No es el mal que tú haces; ese mal no se debe ignorar, ni negar, ni atenuar... (¿es qué lo negro puede ser blanco?) 

Pero en lo más profundo veo otra cosa. Algo que todavía vive.

Las máscaras que tú llevas, los disfraces que te pones, te pueden ocultar, disimular a los ojos de los demás, quizás a tus propios ojos. Pero no pueden ocultarte a los míos. Porque yo te persigo hasta donde nadie te ha perseguido.

Esa mirada, tu mirada que no es límpida y tu deseo febril, anhelante, deseo de lo que te parece intenso así como tus convulsiones precarias, la dureza y avaricia del corazón... todo esto... lo separo, lo aparto de tu ‘ti mismo’, lo rechazo.

Escucha: Nadie te comprende verdaderamente. Pero yo te comprendo. ¡Podría decir de ti tantas cosas grandes y bellas! Sí, podría decírtelas: no de ese ‘tú’ que el poder de las tinieblas ha desviado tan frecuentemente, sino del ‘tu’ tal cómo deseaba que fuese, del ‘tu’ que permanece en mi pensamiento y en mi intención de amor, del ‘tú’ que puede hacerse aún visible y manifestarse.

Haz visible lo que eres en mi pensamiento. Sé la última realidad de ti mismo. Haz activas las posibilidades que he puesto en ti.

En ningún hombre ni en ninguna mujer hay posibilidad alguna de belleza interior y de bondad que no estén también en ti. No hay ningún don divino al que no puedas aspirar. Tú los recibirás todos juntos si amas conmigo y en mí.

Sea lo que sea que hayas podida hacer en tu pasado... yo corto la atadura. Y si corto la atadura, ¿qué te impide levantarte y andar?

Tu camino no lo puede hacer nadie por ti


MARCO LEVISOHN


BREVES APUNTES SOBRE EL CAMINO

Que se haga Tu voluntad, Señor mío y de mis padres. Guíanos en paz, líbranos de las garras de cualquier atacante en el camino y de cualquier mal percance o mal encuentro. Haznos llegar en paz a nuestro destino y concédenos gracia, bondad y misericordia en tus ojos y en la mirada de todos los que nos vean. Escucha nuestra humilde oración, porque Tú eres El Santo, que escuchas la oración.

La oración del camino, la tefilá ha derek, da una significativa impronta de la comprensión religiosa de la vida como camino. El camino como metáfora de la vida es una imagen ya presente en las antiguas culturas mesopotámica y egipcia. Abraham (s. XX a. C.) es el prototipo de caminante para las religiones judía, cristiana y musulmana. Odiseo lo es igualmente para la culturas griega y romana. Homero es, como creador de mitos, el primer autor de un poema de viajes en la cultura clásica, la Odisea.

Kavafis en su poema Ítaca (1911) ha referido también no sólo el camino sino la voluntad del caminante. Antoine de Saint-Exupéry ha escrito con El Principito (1947) una de las más entrañables historias de la literatura por sus peripecias, vicisitudes y psicología de sus personajes. La historia de la literatura universal está llena de ejemplos en los que uno de los motivos principales es el camino y la
vida entendida como tal, como proceso del devenir humano y social.

Enlace al artículo completo:

 

Hacerse pequeño para hacerse hermano


MARC HAYET

Ofrezco en tres partes mi reflexión: 

(I) Hacerse pequeño es el camino de Jesús 

(II) ¿“Hacerse pequeño” para hacerse hermano?
 

(III) ¿Cómo hacernos pequeños y hermanos como discípulos de Jesús y también “discípulos” de Carlos de Foucauld?



Enlace al artículo en el Boletín Iesus Caritas 182:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-182.pdf#page=33

Intentaron matar a puñaladas a Alfonso



INTENTARON MATAR A PUÑALADAS A ALFONSO SOLA, SACERDOTE DE LA FRATERNIDAD SACERDOTAL ESPAÑOLA, “FIDEI DONUM” EN ARGENTINA

“Para mí el apuñalamiento ha sido como un regalo de Dios”  

Alfonso Sola, agredido por un menor, sobrevivió y se recupera en una parroquia de Tierra Grande (Argentina). El diálogo con su agresor le permitió salir del trance: “podía haber terminado conmigo, pero me dejó salir y pedir ayuda”.

San Antonio Oeste (Río Negro): El domingo 30 de marzo por la noche, el presbítero Alfonso Sola, de 70 años, fue atacado a puñaladas en el departamento que habita al lado de la capilla Francesco Faá di Bruno, de la ciudad de San Antonio Oeste. El sacerdote recibió al menos cinco puntazos, de los cuales uno le rozó un pulmón y le quebró una costilla. De momento, se encuentra fuera
de peligro.

Enlace al testimonio completo:

Juan era un buen amigo


GIORGIO G0NELLA

Juan era un buen amigo. Hijo mayor de una familia de “Los Pozos”, era conocido por su problema de alcoholismo y por su caballo fiel. Una vez, el vicario de nuestra parroquia vino a celebrar la Misa en una casa del pueblo. Llegó atrasado porque en el camino había encontrado un cuerpo aparentemente inanimado, con un caballo que lo cuidaba. El cura hizo marcha atrás para evitar el cuerpo y tomó un camino mucho más largo. Por eso se atrasó tanto. Al escuchar la historia, todos sabíamos que el hombre tirado era Juan y que no estaba muerto, sino borracho. Así que nos reímos de esta historia que nos recordaba mucho la parábola del buen samaritano.

Juan estaba borracho casi siempre. Las raras veces en que estaba sobrio era muy hablador y muy sincero. Hablaba muy abiertamente de su problema de alcoholismo, de su soledad, de sus amores: un hombre muy simpático y muy amistoso. Te miraba fijo a los ojos, como todos los hombres sinceros, pero también era muy humilde y muy inteligente.

Un día vienen a decirnos que Juan ha sido asesinado en el camino a machetazos.

Enlace para leer el testimonio completo:

Dulces horas de amistad en Betania


HERMANITA MAGDELEINE
Carta al Padre Voillaume, 24 de agosto de 1947 

“No puedo sufrir más que de una cosa: de las faltas de amor, y tengo más que nunca nostalgia del cielo, donde no habrá más sombras en el amor”.

“Es muy consolador pensar que aquí mismo el Señor Jesús pasó largas y dulces horas de amistad que le hacían olvidar tantas horas dolorosas de enemistad y de odio, pensar que, cuando ya no podía más al encontrar tantas incomprensiones y condenas, venía a descansar a una casa amiga donde todos le querían, le comprendían incluso cuando decía cosas extrañas e incomprensibles, porque todos creían en él. Venía a descansar junto al amor ardiente y puro de María Magdalena. Le gustaba que se quedara a sus pies durante largas horas y no la rechazaba, aunque Marta protestara contra su aparente inutilidad.

Betania está muy cerca de Jerusalén, pero los senderos son muy duros y pedregosos. El Señor Amado atravesó estos montes... respiró este aire... En esta dulzura de Betania y de Belén, y en el sufrimiento que se siente pesar sobre Jerusalén, no puedo pensar más que en una cosa: en el amor. No puedo desearos más que una cosa: comprender el amor. No puedo sufrir más que de una cosa: de las faltas de amor, y tengo más que nunca nostalgia del cielo, donde no habrá más sombras en el amor.

¿Habéis comprendido bien el verdadero sentido del amor? ¿Habéis medido sus exigencias, os habéis dado cuenta de todos sus matices, todas sus delicadezas? ¿Será que el Señor Jesús hizo una selección? Al contrario, se ofreció a los clavos de la cruz con los brazos abiertos, para que nadie fuera excluido de su amor, ni siquiera el más miserable, el más egoísta y el más ingrato de todos los hombres. Por todos, el Señor Jesús sufrió y murió. En nombre de su Amor todos, sin exclusión, tienen derecho estricto a vuestro amor fraterno”.

Vivir solo para Dios siguiendo los pasos de Jesús de Nazaret


HERMANITA ANNIE

No sabemos si el Padre Huvelin aconsejó al hermano Carlos leer muchos libros. Pero sabemos que le pidió ir a Tierra Santa y esa peregrinación marcó muchísimo al hermano Carlos. Fue el golpe de realismo para su encarnación. Sabía que Jesús había elegido el último lugar; pero en los lugares mismos de la Encarnación lo vio con sus ojos, lo tacó con sus manos… “Me quedé en Nazaret, me alojé en una cabaña de madera... abracé la existencia humilde y oscura de Dios, obrero de Nazaret”.

Llega a Tierra Santa en una época en la que el país y los cristianos están marcados por una gran pobreza, bajo todo punto de vista. Nazaret era verdaderamente un pueblo perdido, abandonado... Allí descubre, hasta qué punto nos amó Dios.

El hermano Carlos tiene siempre necesidad de expresar en su vida lo que descubre y lo que siente. Para él, ese momento, seguir a Jesús, vivir sólo para Dios va a ser algo extremadamente concreto. Jesús vivió, ahí, durante 30 años; seguirlo será pues, compartir concretamente la misma vida. Vivir solo para Dios será elegir el anonadamiento de Jesús de en Nazaret, en la condición de Pobre. Habrá etapas de tanteo, pero lo esencial está ya en germen: Jesús encontrado bajo los rasgos del pobre, en lo ordinario de Nazaret y lo quiere alcanzar, en la condición social que elige. 

Ese momento es de un impacto, porque siete años más tarde escribiría: “Tengo mucha sed de llevar, por fin, la vida que adiviné hace siete años, caminando por las calles de Nazaret, que pisaron los pies de Nuestro Señor, pobre artesano perdido en la abyección y la oscuridad...”

Enlace al artículo completo:

Ha hecho de la religión un amor


HERMANITA JOSEFA FALGUERAS

“Este hombre ha hecho de la religión un amor”: esta es la frase que el P. Huvelin escribía al Abad de un monasterio adonde el recién convertido Carlos de Foucauld se dirigía en busca del lugar adecuado para concretar su deseo de darse enteramente a Dios: “Cuando creí en Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para Él: ¡Dios es tan grande!”, dirá él mismo, comentando su encuentro con el Padre de bondad.

Diez años más tarde evoca este momento: “¡Qué bueno es el padre del hijo pródigo! ¿Pero tú eres mil veces más tierno que él! ¿Tú hiciste mil veces más por mí de lo que él hiciera por su hijo! ¡Qué bueno eres, mi Señor y mi Dios! Hijo pródigo no solamente recibido con tal inefable bondad sin castigo, sin reproche, sin ningún recuerdo del pasado, sino con besos, la túnica y el anillo del hijo de la casa, no solamente recibido así, sino buscado por el Padre, bendecido y traído por él desde esos países lejanos.”

Y en otra ocasión: “Que nuestro único tesoro sea Dios, que nuestro corazón sea todo de Dios, todo para Dios…Sólo Él. Estemos vacíos de todo, todo lo creado, desprendidos incluso de los bienes espirituales, vacíos de todo… para poder estar completamente llenos de Dios. Él tiene derecho a todo, a todo nuestro corazón: se lo reservamos a Él completamente, todo entero para Él solo”.

Enlace al artículo completo:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-182.pdf#page=15 

Una mirada a nuestra vida desde el Evangelio


El artículo que presentamos es una colaboración anónima que nos hace mirar el Evangelio como una gran Revisión de Vida (en adelante RV). La relectura del texto tan conocido de los discípulos de Emáus relatado por el evangelista san Lucas [24, 13-35], nos enseña a vivir el seguimiento de Cristo y el compromiso con los hermanos en un estilo de RV permanente.

Por desgracia este estilo fresco de acercarse al Evangelio no está hoy de moda.
La lectura de esta colaboración abre nuevos horizontes ante la rutina en la que pueden caer nuestras RV en los grupos, como es nuestro caso en la espiritualidad foucaldiana, donde todavía se intenta ver la acción de Dios en nuestras vida y el mundo a través de la practica asidua de este medio eficaz. 

El Evangelio entero es una RV:
● RV de los apóstoles que constantemente en el contacto con Cristo son provocados a ajustar su mirada a la de Jesús.

● RV de las primeras comunidades cristianas que hicieron relectura de los hechos y palabras de Jesús para iluminar la propia vida. Como guía de nuestra búsqueda emplearemos un solo texto: Jesús en RV con los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35).
Enlace al artículo completo:


Boletín Iesus Caritas 182: Nunca amaremos suficientemente

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/182/Iesus-Caritas-182.htm

Julio - Septiembre 2014

 "Jesús le miró y le amó" (Mc 10,21)

Editorial 

MIRAR A LOS OTROS CON AMOR
 
El Boletín que presentamos aparece en los días de verano de este año 2014 uniéndose al nuevo aire de renovación espiritual y eclesial propiciado por el papa Francisco. Se ofrece como una lectura complementaria al número anterior que dedicábamos a la alegría del Evangelio.

El título de este Boletín parte de la constatación de nuestra limitación para amar al tiempo que muestra la hermosura de la grandeza inagotable del amor que tiene su fuente y origen en Dios-Amor. Todos hemos experimentado el agridulce sabor de poner amor en personas y proyectos al tiempo que verificamos con el paso del tiempo que no era lo suficiente, que todavía se podía amar más y mejor.
 
Imposible amar sin mirar al otro. Mirar a los ojos pero mirar también a su vida, a su entorno, a sus ilusiones y esperanzas. ¡Cuántas veces no vemos la realidad del otro porque no le miramos! Tampoco es posible amar en abstracto. Jesús cuando mira al joven rico ve su situación concreta y le ama aunque no sea él valiente para dejar todo lo que le ata a una vida cómoda asentada en el cumplimiento de lo que está mandado pero sin dar cabida al amor.

Es propio de la espiritualidad foucaldiana intentar mirar nuestra vida tal y como Dios la contempla. La Revisión de Vida ha ayudado a muchos a mantenerse fieles al Evangelio con la ayuda e implicación de los hermanos de tal suerte que se podría considerar “el Evangelio entero como una gran Revisión de Vida”. Al fin y al cabo la vida cristiana es búsqueda apasionada de la voluntad de Dios Padre, siguiendo los pasos de Jesús, y animados por los dones del Espíritu Santo. El conocido texto de los discípulos de Emaús es referencia para esta práctica espiritual.

La hermanita Josefa Falgueras inicia su colaboración recordando la conocida frase del P. Huvelin refiriéndose a Carlos de Foucauld: “Este hombre ha hecho de la religión un amor”. En el desarrollo del artículo se habla del P. Huvelin y la prima del hermano Carlos como sus iniciadores en la escuela del amor que tendrá momentos luminosos en la Encarnación y en el Calvario para concluir recordando las palabras del hermano Carlos: ““El único amor verdadero, el único digno de ese nombre, es el que se olvida y lo olvida todo para no desear más que una cosa y no vivir más que por una cosa: el bien del Amado.”

La hermanita Annie nos presenta la opción nazaretana como camino ideal de identificación con el amor cercano de Jesús. De los escritos de la hermanita Magdeleine recuperamos un extracto de la meditación sobre las dulces horas de amistad de Jesús en Betania para escribir que “no puedo sufrir más que de una cosa: de las faltas de amor, y tengo más que nunca nostalgia del cielo, donde no habrá más sombras en el amor”.

Muy rico el testimonio de Giorgio Gonella donde se constata que el amor cambia la mirada que tenemos sobre el otro capacitándonos para ver valores donde pareciera que todo humanamente está perdido. La situación vivida por Alfonso Sola, sacerdote de la fraternidad sacerdotal, “fidei donum” en Argentina, es reflejo de una vida coherentemente entregada a los más necesitados acogiendo y compartiendo con los pobres su vida sin privilegios.

En tres partes presenta su honda y amplia reflexión el hermano Marc Hayet: (I) Hacerse pequeño es el camino de Jesús (II) ¿“Hacerse pequeño” para hacerse hermano? (III) ¿Cómo hacernos pequeños y hermanos como discípulos de Jesús y también “discípulos” de Carlos de Foucauld? Son las sabrosísimas notas de un retiro predicado a la fraternidad secular a finales del 2013. En especial sobresale la tercera parte donde el autor con citas bien traídas del Evangelio y el hermano Carlos desarrolla qué significa hacerse pequeño y hermano. El hermano Carlos en carta a Joseph Hours, meditando en Nazaret sobre la resurrección de la hija de Jairo, le dirá: «Debemos tener una delicadeza sin fin en nuestra caridad. Tengamos esta tierna delicadeza que entra en detalles y sabe con cosas muy pequeñas ungir de bálsamo los corazones: “Dadle de comer”, dice Jesús. Entremos, nosotros también, con aquellos que estén con nosotros, en los pequeños detalles; aliviemos con atenciones minuciosas; tengamos para aquellos que Dios pone a nuestro lado, estas tiernas, delicadas, pequeñas atenciones que tendrían unos con otros hermanos muy tiernos, y madres muy tiernas para con sus hijos».
 
En el apartado de Páginas para la Oración incluimos algunos apuntes sobre la espiritualidad del camino de la mano de Marco Levisohn junto a dos ricas reflexiones, una a cargo de un monje de la Iglesia en Oriente y otra del recordado J. L. Martín Descalzo.
 
MANUEL POZO OLLER, 
Director

Publicación en papel del Boletín Iesus Caritas 184

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/184/Iesus-Caritas-184.htm
BAJAR A LA OTRA ORILLA


"Y arribaron a la región de los gerasenos que está frente a Galilea" (Lc 8,26)

Enero - Marzo de 2015


Francisco Clemente Rodríguez (26 julio 1926; + 18 noviembre 2008) fue sacerdote de la diócesis de Cartagena―Murcia y miembro de la Fraternidad Sacerdotal lesus Caritas.

Desde los astilleros de la empresa nacional Bazán, de la mano de una familia creyente y probada por las cicatrices de la existencia, ingresó en el Seminario con veintiséis años con las manos llenas de grasa de las máquinas y de sol y de Sal pero también manos llenas de ilusión y entrega. Después de muchos años de cura, de cura—obrero y párroco—obrero del Reino de Dios, disfrutó de una jubilación activa en la que se empeñó en diversas actividades pastorales y el cuido exquisito de las relaciones humanas con los amigos. Sus últimos años de párroco en San Francisco de Asís estuvieron marcados por la atención a inmigrantes y personas, como él llamaba, “pobres y sencillos". En todo este
quehacer siempre buscó tiempo para orar y para rellenar con ejemplar escritura caligráfica libretas de sentimientos y homilías de honda espiritualidad y bella pluma. En el autor la poesía era sólo un medio para hablar de la belleza de lo trascendente y manifestar su insaciable deseo de comunión con el autor de toda bondad, de todo lo bueno, de todo lo bello.

El número monográfico que le dedica el BOLETÍN es un recuerdo agradecido a un guía de almas y experto en caridad que nos sirve como Estímulo y ejemplo a quienes peregrinamos tras sus huellas. El Papa Francisco nos dice con vehemencia que “Salir al encuentro del otro, del hermano, es un acto permanente de fraternidad que se transforma la levadura que fermenta la masa, como la luz elevada sobre las naciones, como sacramento de comunión que confiere un respiro universal a las Iglesias locales, a las comunidades Cristianas, encerradas quizás en los propios confines geográficos y culturales" (EG, 1 14]. Es entonces cuando la Iglesia se transforma en el fermento de Dios en medio de la humanidad. Desde esta perspectiva hemos de valorar el esfuerzo de toda la vida sacerdotal de Francisco Clemente y, de modo especial, sus últimos años de encuentro y diálogo con las personas de religión musulmana que vinieron al arco mediterráneo para buscar trabajo y libertad. El amor a las personas suscitó en el el deseo de visitar sus países y Conocer sus familias y ambiente. Humanamente, me decía alguna vez, supone un esfuerzo grande porque la cultura es muy distinta a la nuestra pero, añadía siempre con una sonrisa en los labios, espiritualmente supone un gozo inmenso.

El diario que presentamos ocupa desde los días 12 de julio al 5 de agosto de 2006. Al finalizar sus notas el autor escribe “De este modo, hartamente cansado, llegué a Cartagena a las once y cuarto en otro autobús que cubre la línea de Murcia Cartagena. Pero dando gracias a Dios por todo. Así terminó mi visita a Marruecos, que espero repetir con la ayuda de Dios”.

Damos gracias a Dios por su vida y su testimonio humano y sacerdotal. Su vida fue un canto de esperanza para todos los que le conocimos y le tuvimos como amigo.