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Peregrino del Eterno


Breve recorrido de las distintas etapas significativas de la vida del hermano Carlos.                                 
                                                                          





PRIMERA ETAPA. Viaje de reconocimiento geográfico en Marruecos, 1883 – 1884. ¿Cuál es la buena noticia que nos interpela hoy en nuestra vida?
 
SEGUNDA ETAPA. El tiempo de la conversión. 1885 – 1888. A lo largo de nuestra vida y de nuestras experiencias, Dios nos ha acompañado y nos ha permitido vivir también procesos de conversión en momentos decisivos. En nuestra acción de gracias, hacemos memoria de estos períodos y momentos, recordando especialmente las personas que nos han orientado y acompañado, a
veces de manera radical, en el cambio. Como la savia de nuestra vida, ¿cómo Dios sigue actualmente invitándonos a vivir esta actitud de apertura de corazón y de conversión?
 
TERCERA ETAPA. El trapense. 15 de enero 1890 – 1896. ¿Cómo nuestro tiempo, con sus convulsiones y contradicciones, nos invita a descubrir el espíritu de la vida de Nazaret y a intentar vivir este misterio?
 
CUARTA ETAPA. Nazaret. Un camino creativo de fracasos… 1897 – 1900. ¿Cómo la oración y nuestro compromiso cristiano nos interpela en nuestra historia? ¿Estamos disponibles a esta escucha y llamada del Espíritu?
 
QUINTA ETAPA: Béni Abbès. Sacerdote y monje. - Ser hermano de todos. 1901 – 1903. Haciendo proyectos, reflexionándolos y exponiéndolos al P. Huvelin y al P. Guérin; haciendo camino, el hermano Carlos a través de los acontecimientos (propuesta de Laperrine) descubre y ve perfilarse la voluntad de Dios por orientaciones nuevas que modifican radicalmente su forma de vida y la manera de concebirla. ¿La fraternidad nos ofrece espacios para interpelarnos, reflexionar y buscar juntos, y tomar decisiones que nos permiten entender, vivir y compartir la voluntad de Dios?
 
SEXTA ETAPA: Entregar su vida. Tamanrasset – 11 de agosto de 1905 – 1916. ¿Qué aporta la Fraternidad al anuncio del Reinado y a la evangelización? ¿Cuál sería nuestra propuesta de Fraternidad renovada a la luz del Evangelio y el carisma nuestro?

Enlace a la biografía en el Boletín Iesus Caritas 194:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-194.pdf#page=5

Hermano en el corazón de las masas

Conducir esta vida de Nazaret, no ya en la amada Tierra Santa, sino entre los hombres más enfermos, entre los más abandonados.
 
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El Hermano Carlos comprende que se puede vivir en Nazaret en cualquier lugar del mundo y que Nazaret es una forma de acción misionera. De tal suerte, quince días después de su ordenación, decide conducir esta vida de Nazaret, no ya en la amada Tierra Santa, sino entre los hombres más enfermos, entre los más abandonados. Llega a Beni-Abbès, “tan solitario y tan céntrico, entre
Argelia, Marruecos y el Sahara
”, el 28 de octubre de 1901, aniversario de su conversión. Celebra su primera Misa en la pequeña capilla que él mismo ha construido, el 1 de diciembre. Esa misma fecha, quince años después, será la de su muerte. Inmediatamente, el hermano Carlos sitúa perfectamente su vocación: ermitaño y misionero, hombre del desierto y hermano universal, hombre de la oración y de la caridad. Su vida es, a la vez, una presencia ante Dios y presencia ante los hombres. Su casa es una “ermita” y una “fraternidad” (Khaua, en árabe), una “zauia” de oración y de hospitalidad. Esta es la razón de que aquella ermita esté fuera de lo normal, aislada, pero suficientemente próxima al mundo habitado (800 metros), al alcance de todos.
 
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El ermitaño de Nazaret

El 5 de marzo de 1897 llega a Jerusalén y hace a pie los 175 kms que lo separan de Nazaret.                   

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A su llegada a Jaffa, el 24 de febrero de 1897, el Hermano Carlos compra la ropa propia de los pobres del Oriente Medio: una larga blusa a rayas blancas y azules, un pantalón de algodón, un birrete blanco en torno al cual enrolla una pieza de tela en forma de turbante; unas sandalias. ¿Dónde ha quedado la bella época de los uniformes militares y del frac? Por sus peregrinaciones por los caminos de Palestina, sus vestidos perderán pronto la limpieza primitiva. Se corta cabellos y barba con tijeras, al azar y sin usar espejo. El 5 de marzo llega a Jerusalén y hace a pie los 175 kms que lo separan de Nazaret. Andrajoso, con los pies bañados en sangre, agotado, llega a la ciudad de sus deseos.
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Hermano Marie-Albéric: monje trapense

¿Por qué pide, al cabo de seis meses de vida monástica, el traslado a un monasterio aún más pobre, en Siria?      

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El Padre Huvelin ha orientado a Carlos hacia el monasterio de Aiguebelle, el más alto de Francia. Esta abadía, bajo el patrocinio de Nuestra Señora de las Nieves, se hallaba situado en una región árida en la que el invierno hacía estragos durante la mitad del año. Carlos se llama, ya en religión, fray Marie-Albéric. Las austeridades físicas del monasterio no ofrecían al hermano Marie-Albéric dificultad alguna: vigilias durante la noche, ayunos, trabajos manuales: Estas ocupaciones bajas son infinitamente dulces; es Nazaret.

Por el contrario, la obediencia a la Regla, a las costumbres, a los superiores, le mortifica profundamente. Sufre mucho por la separación de los suyos. Pero lo presenta todo a Dios en ininterrumpido sacrificio. Escribe: Sigo bien. Desde el primer día he llevado la vida de la regla... Y mi alma, ¿cómo va? Menos mal de lo que me esperaba: Dios me hace encontrar en la soledad y en el silencio un consuelo con el que no contaba. Estoy constantemente, siempre y completamente, con Él y con aquellos a quienes amo... El trabajo manual no impide la meditación; se me recomienda que trabaje reposadamente para poder meditar.

Pero ¿por qué pide, al cabo de seis meses de vida monástica, el traslado a un monasterio aún más pobre, en Siria? ¿Era el deseo de una pobreza mayor, de alejarse aún más de los suyos? ¿No se trataba más bien de un malestar experimentado en aquel lugar que no respondía a su llamada, a su búsqueda?

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Carlos de Foucauld: primeras etapas de una búsqueda

Carlos era un niño más quieto que turbulento, replegado en mismo, de gran sensibilidad y de temperamento solitario.                                         
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Carlos de Foucauld de Pontbriand, nació en Estrasburgo, el 15 de septiembre de 1858, año de las apariciones de Lourdes, de una cristiana familia de la aristocracia rica en recuerdos: uno de sus antepasados murió al lado del rey san Luis durante la Séptima Cruzada; otro se hallaba cerca de Juana de Arco en el momento de la consagración de Carlos VII en la Catedral de Reims; uno de sus tíos-abuelos murió mártir durante la revolución francesa.

Carlos era un niño más quieto que turbulento, replegado en mismo, de gran sensibilidad y de temperamento solitario. El 13 de marzo de 1864 pierde a su madre y el 9 de agosto del mismo año a su padre. A los seis años, Carlos queda huérfano, con su hermana menor María. Ambos son confiados a su abuelo materno, Carlos Gabriel Beaudet Morlet, de 70 años de edad, coronel retirado. “La bondad del Coronel de Morlet, dirá Georges de Latouche, primo de Carlos,sólo fue igualada por su excesiva debilidad. Bajo una dirección menos senil, aquel niño admirablemente dotado de una inteligencia aristocrática, de corazón de oro, hubiera podido convertirse en un hombre notable”.

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Cronología de la vida de Carlos de Foucauld

Nace el 15 de septiembre de 1858 en Estrasburgo y muere el primero de diciembre de 1916.
                                                      
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1858:
Carlos de Foucauld nace el 15 de septiembre en Estrasburgo. A los siete años queda huérfano.
 
1876:
Entra en la Escuela Militar Especial de Saint-Cyr. Un año antes ha perdido la fe.
 
1880:
El teniente de Foucauld parte para Argel ia. Por indisciplina es colocado en situación no activa al año siguiente. Solicitará su reintegración a la milicia al conocer que su regimiento ha sido capturado en la insurrección de Boy-Amama. Al
terminar esta campaña dimite en el ejército.
 
1882:
La obra científica en la que el Vizconde de Foucauld relata la exploración que a lo largo de casi dos años realizaría en tierras hasta entonces inexploradas de Marruecos aparece publicada bajo el título de Reconocimiento de Marruecos. 

1886:
Instalación en París en el mes de febrero. Periodo de búsqueda y de cuestionamiento que en octubre le lleva a la gracia de la conversión personal. En casa de su tía, la señora Moitessier, Carlos de Foucauld, conoce al sacerdote Padre Huvelin que ocupará un lugar importante en su itinerario de retorno a Dios. Hasta la muerte de Huvelin, mantendrá una correspondencia continua con quien fue su padre espiritual y su mejor amigo. En casa de su tía ha encontrado también a su prima María, señora de Bondy, a la que podrá escribir un día: “El buen Dios os ha hecho el primer instrumento de sus misericordias para conmigo”. Únicamente la muerte del Padre de Foucauld, que le había prometido decirle todo y siempre, pondrá término al intercambio epistolar.
 
1890:
Entrada en la Trapa. El 26 de enero, en Ntra. Sra. de las Nieves, Carlos de Foucauld toma el hábito de novicio bajo el nombre del Hno. Marie-Álberic. Atraído irresistiblemente por una más perfecta imitación de esta pequeña vida de Nazaret; se siente afligido al ver a nuestro Señor llevarla solo. Saldrá de la Trapa el 14 de febrero de 1897, después de que el abad general de la orden ratificara su vocación. El Padre de Foucauld conservara allí sólidas amistades, cuyo testimonio se encuentra en las cartas a sus hermanos de la Trapa.
 
1897:
Llegada a Nazaret el 4 de marzo. Se coloca como sirviente de las Hermanas Clarisas de Nazaret. Escribirá: “Es exactamente la vida que yo buscaba”. De esta estancia en Tierra Santa datan, sobre todo, las Meditaciones sobre el Evangelio, así como las notas del Retiro de Nazaret de 1897 y otros de menor importancia en cuanto a sus escritos. No destinados a la publicación, constituyen, múltiples Meditaciones y Notas, la mayor parte de los Escritos Espirituales del Padre Carlos de Foucauld.

1900:
Regresa a Francia el 22 de septiembre. Desde el 29 el Hermano Carlos se encuentra en La Trapa de Ntra. Sra. de las Nieves, y se entrega a un retiro para su ordenación. Será ordenado sacerdote el 9 de junio de 1901.
 
1901:
Llegada a Beni-Abbés, el 28 de octubre. En el Sahara, el Hermano Carlos de Jesús dejará poco a poco de meditar por escrito, y sus notas de retiro irán simplificándose. La correspondencia, por el contrario, comenzara a tener un lugar más importante en su vida: Cartas a su obispo, Mons. Guerin; a sus viejos amigos con los que reanuda su trato (como Enrique de Castries); a nuevos conocidos, entre quienes se cuentan M. Massignon y Mons. Carón, éste último superior del Seminario Menor de Versalles; a militares en servicio en el oasis; y otros muchos. En Beni-Abbés, el Hermano Carlos escribirá las veintiuna conversaciones catequéticas, que constituyen el Evangelio presentado a los pobres del Sahara (1903). Y dará la última mano (1902) al Reglamento de los Hermanitos del Sagrado Corazón de Jesús, redactado en Nazaret en 1889. En Tamanrasset redactará (1909-1013), los Estatutos para la Asociación de Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, dirigidos a laicos evangelizadores, documento conocido con el nombre de Directorio. 

1905:
Instalación en Tamanrasset.
 
1916:
El Hermano Carlos de Jesús muere, el primero de diciembre, violenta y dolorosamente asesinado, tal como había anunciado desde 1897: “Piensa frecuentemente en esta muerte para prepararte a ella y para juzgar las cosas en su verdadero valor”. Cuenta al morir cincuenta y ocho años de edad.

Retrato autobiográfico de la infancia de Carlos de Foucauld

“¡Ah, Dios mío! Todos debemos cantar Vuestras misericordias..."                                                       
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“¡Ah, Dios mío! Todos debemos cantar Vuestras misericordias... Pero si todos debemos hacerlo, ¡cuánto más yo! Yo, que desde mi infancia he estado rodeado de tantas gracias, hijo de una santa madre, de la que aprendí a conoceros, a amaros y a orar desde el primer momento en que pude entender una palabra. ¿Acaso no es mi primer recuerdo la oración que me hacia recitar por la mañana y por la noche: «Dios mío, bendecid a papá y a mamá, al abuelo y a la abuela Foucauld y a mi hermanita
¡Y aquella piadosa educación ... aquellas visitas a las iglesias, aquellos ramos de flores a los pies de las cruces; y el pesebre en Navidad, el Mes de María, el altarcito en mi habitación, conservado mientras tuve una habitación propia en la familia y que ha sobrevivido a mi fe! 
Las catequesis, las primeras confesiones vigiladas por un abuelo cristiano ... ; esos ejemplos de piedad recibidos en mi familia; veo a mi abuela, a mis primas, cuando iban a misa todos los días ... Y aquella primera comunión, tras una larga y excelente preparación, rodeada de las gracias y estímulos de toda una familia cristiana, bajo las miradas de los seres más queridos del mundo ... y a continuación, los catecismos de perseverancia, bajo la dirección de un buen sacerdote, piadoso, inteligente, celoso; las almas más pías y hermosas de mi familia me colmaban de estímulos y de bondad; y Vos, Dios mío, arraigando en mi corazón esa afición a ellas de manera tan profunda que las tempestades que después sobrevinieron no han podido arrancarla, os habéis servido de ella más adelante para salvarme, cuando me hallaba como muerto y anegado en el mal...” (1).
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1 MARCEL CORNELIS, Salidos del ghetto, (Barcelona 1965) 41-42