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El camino de Tamanrasset

A. Chatelard nos ofrece un bosquejo de la vida y del pensamiento de uno de los humildes seguidores de Jesús.           
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BOLETÍN IESUS CARITAS 188

Un libro... Un amigo
 

AUTOR: ANTOINE DE CHATELARD

TÍTULO: Carlos de Foucauld. El camino de Tamanrasset

EDITORIAL: San Pablo

FECHA DE EDICIÓN: 2003

LUGAR: Madrid.

FORMATO: 14 x 21,5

Cuando falleció su esposa Raisa el filósofo Jacques Maritain ingresó en los Hermanitos de Jesús. La atracción espiritual por el carisma de Carlos de Foucauld era demasiado fuerte para un hombre que había entendido muy bien en qué consistía qué significaba y en qué consistía la espiritualidad de Nazaret. Escribía Maritain en 1928: «Una vida integralmente contemplativa en el mundo, de verdad, no la veo posible. Una vida contemplativa en su esencia, sí, y que no incluyese la preocupación directa del apostolado (...) Si habéis de quedaros en el mundo, creo que ha de ser con la voluntad de dejaros devorar por los demás, no reservándoos más que la parte de soledad necesaria para que Dios haga de vosotros algo útilmente devorable». Jacques Maritain entendió y supo explicar la vida, el misterio de Carlos de Foucauld.

Después de los clásicos estudios de R. Voillaume y de J.F. Six, A. Chatelard, Hermanito de Jesús, nos ofrece un nuevo bosquejo de la vida y del pensamiento de uno de los humildes seguidores de Jesús.

De Carlos de Foucauld se pueden decir muchas cosas, como de los todos los santos. Su vida es una especie de metáfora del cristianismo de nuestro tiempo, en lo que tiene de camino de conversión de una saturación de la vida personal insatisfecha a una búsqueda de lo esencial cristiano en los recónditos hontanares del desierto de la civilización contemporánea. Es más, hoy, el habitante de Beni-Abbés nos presenta el camino de la cruz en la relación con el Islam tal y como él la vivió en su relación con los tuaregs.
JOSÉ FRANCISCO SERRANO,
Alfa y Omega, n.398, 15 marzo 2004

Hermano en el corazón de las masas

Conducir esta vida de Nazaret, no ya en la amada Tierra Santa, sino entre los hombres más enfermos, entre los más abandonados.
 
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El Hermano Carlos comprende que se puede vivir en Nazaret en cualquier lugar del mundo y que Nazaret es una forma de acción misionera. De tal suerte, quince días después de su ordenación, decide conducir esta vida de Nazaret, no ya en la amada Tierra Santa, sino entre los hombres más enfermos, entre los más abandonados. Llega a Beni-Abbès, “tan solitario y tan céntrico, entre
Argelia, Marruecos y el Sahara
”, el 28 de octubre de 1901, aniversario de su conversión. Celebra su primera Misa en la pequeña capilla que él mismo ha construido, el 1 de diciembre. Esa misma fecha, quince años después, será la de su muerte. Inmediatamente, el hermano Carlos sitúa perfectamente su vocación: ermitaño y misionero, hombre del desierto y hermano universal, hombre de la oración y de la caridad. Su vida es, a la vez, una presencia ante Dios y presencia ante los hombres. Su casa es una “ermita” y una “fraternidad” (Khaua, en árabe), una “zauia” de oración y de hospitalidad. Esta es la razón de que aquella ermita esté fuera de lo normal, aislada, pero suficientemente próxima al mundo habitado (800 metros), al alcance de todos.
 
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El ermitaño de Nazaret

El 5 de marzo de 1897 llega a Jerusalén y hace a pie los 175 kms que lo separan de Nazaret.                   

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A su llegada a Jaffa, el 24 de febrero de 1897, el Hermano Carlos compra la ropa propia de los pobres del Oriente Medio: una larga blusa a rayas blancas y azules, un pantalón de algodón, un birrete blanco en torno al cual enrolla una pieza de tela en forma de turbante; unas sandalias. ¿Dónde ha quedado la bella época de los uniformes militares y del frac? Por sus peregrinaciones por los caminos de Palestina, sus vestidos perderán pronto la limpieza primitiva. Se corta cabellos y barba con tijeras, al azar y sin usar espejo. El 5 de marzo llega a Jerusalén y hace a pie los 175 kms que lo separan de Nazaret. Andrajoso, con los pies bañados en sangre, agotado, llega a la ciudad de sus deseos.
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Hermano Marie-Albéric: monje trapense

¿Por qué pide, al cabo de seis meses de vida monástica, el traslado a un monasterio aún más pobre, en Siria?      

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El Padre Huvelin ha orientado a Carlos hacia el monasterio de Aiguebelle, el más alto de Francia. Esta abadía, bajo el patrocinio de Nuestra Señora de las Nieves, se hallaba situado en una región árida en la que el invierno hacía estragos durante la mitad del año. Carlos se llama, ya en religión, fray Marie-Albéric. Las austeridades físicas del monasterio no ofrecían al hermano Marie-Albéric dificultad alguna: vigilias durante la noche, ayunos, trabajos manuales: Estas ocupaciones bajas son infinitamente dulces; es Nazaret.

Por el contrario, la obediencia a la Regla, a las costumbres, a los superiores, le mortifica profundamente. Sufre mucho por la separación de los suyos. Pero lo presenta todo a Dios en ininterrumpido sacrificio. Escribe: Sigo bien. Desde el primer día he llevado la vida de la regla... Y mi alma, ¿cómo va? Menos mal de lo que me esperaba: Dios me hace encontrar en la soledad y en el silencio un consuelo con el que no contaba. Estoy constantemente, siempre y completamente, con Él y con aquellos a quienes amo... El trabajo manual no impide la meditación; se me recomienda que trabaje reposadamente para poder meditar.

Pero ¿por qué pide, al cabo de seis meses de vida monástica, el traslado a un monasterio aún más pobre, en Siria? ¿Era el deseo de una pobreza mayor, de alejarse aún más de los suyos? ¿No se trataba más bien de un malestar experimentado en aquel lugar que no respondía a su llamada, a su búsqueda?

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Carlos de Foucauld: primeras etapas de una búsqueda

Carlos era un niño más quieto que turbulento, replegado en mismo, de gran sensibilidad y de temperamento solitario.                                         
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Carlos de Foucauld de Pontbriand, nació en Estrasburgo, el 15 de septiembre de 1858, año de las apariciones de Lourdes, de una cristiana familia de la aristocracia rica en recuerdos: uno de sus antepasados murió al lado del rey san Luis durante la Séptima Cruzada; otro se hallaba cerca de Juana de Arco en el momento de la consagración de Carlos VII en la Catedral de Reims; uno de sus tíos-abuelos murió mártir durante la revolución francesa.

Carlos era un niño más quieto que turbulento, replegado en mismo, de gran sensibilidad y de temperamento solitario. El 13 de marzo de 1864 pierde a su madre y el 9 de agosto del mismo año a su padre. A los seis años, Carlos queda huérfano, con su hermana menor María. Ambos son confiados a su abuelo materno, Carlos Gabriel Beaudet Morlet, de 70 años de edad, coronel retirado. “La bondad del Coronel de Morlet, dirá Georges de Latouche, primo de Carlos,sólo fue igualada por su excesiva debilidad. Bajo una dirección menos senil, aquel niño admirablemente dotado de una inteligencia aristocrática, de corazón de oro, hubiera podido convertirse en un hombre notable”.

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Cronología de la vida de Carlos de Foucauld

Nace el 15 de septiembre de 1858 en Estrasburgo y muere el primero de diciembre de 1916.
                                                      
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1858:
Carlos de Foucauld nace el 15 de septiembre en Estrasburgo. A los siete años queda huérfano.
 
1876:
Entra en la Escuela Militar Especial de Saint-Cyr. Un año antes ha perdido la fe.
 
1880:
El teniente de Foucauld parte para Argel ia. Por indisciplina es colocado en situación no activa al año siguiente. Solicitará su reintegración a la milicia al conocer que su regimiento ha sido capturado en la insurrección de Boy-Amama. Al
terminar esta campaña dimite en el ejército.
 
1882:
La obra científica en la que el Vizconde de Foucauld relata la exploración que a lo largo de casi dos años realizaría en tierras hasta entonces inexploradas de Marruecos aparece publicada bajo el título de Reconocimiento de Marruecos. 

1886:
Instalación en París en el mes de febrero. Periodo de búsqueda y de cuestionamiento que en octubre le lleva a la gracia de la conversión personal. En casa de su tía, la señora Moitessier, Carlos de Foucauld, conoce al sacerdote Padre Huvelin que ocupará un lugar importante en su itinerario de retorno a Dios. Hasta la muerte de Huvelin, mantendrá una correspondencia continua con quien fue su padre espiritual y su mejor amigo. En casa de su tía ha encontrado también a su prima María, señora de Bondy, a la que podrá escribir un día: “El buen Dios os ha hecho el primer instrumento de sus misericordias para conmigo”. Únicamente la muerte del Padre de Foucauld, que le había prometido decirle todo y siempre, pondrá término al intercambio epistolar.
 
1890:
Entrada en la Trapa. El 26 de enero, en Ntra. Sra. de las Nieves, Carlos de Foucauld toma el hábito de novicio bajo el nombre del Hno. Marie-Álberic. Atraído irresistiblemente por una más perfecta imitación de esta pequeña vida de Nazaret; se siente afligido al ver a nuestro Señor llevarla solo. Saldrá de la Trapa el 14 de febrero de 1897, después de que el abad general de la orden ratificara su vocación. El Padre de Foucauld conservara allí sólidas amistades, cuyo testimonio se encuentra en las cartas a sus hermanos de la Trapa.
 
1897:
Llegada a Nazaret el 4 de marzo. Se coloca como sirviente de las Hermanas Clarisas de Nazaret. Escribirá: “Es exactamente la vida que yo buscaba”. De esta estancia en Tierra Santa datan, sobre todo, las Meditaciones sobre el Evangelio, así como las notas del Retiro de Nazaret de 1897 y otros de menor importancia en cuanto a sus escritos. No destinados a la publicación, constituyen, múltiples Meditaciones y Notas, la mayor parte de los Escritos Espirituales del Padre Carlos de Foucauld.

1900:
Regresa a Francia el 22 de septiembre. Desde el 29 el Hermano Carlos se encuentra en La Trapa de Ntra. Sra. de las Nieves, y se entrega a un retiro para su ordenación. Será ordenado sacerdote el 9 de junio de 1901.
 
1901:
Llegada a Beni-Abbés, el 28 de octubre. En el Sahara, el Hermano Carlos de Jesús dejará poco a poco de meditar por escrito, y sus notas de retiro irán simplificándose. La correspondencia, por el contrario, comenzara a tener un lugar más importante en su vida: Cartas a su obispo, Mons. Guerin; a sus viejos amigos con los que reanuda su trato (como Enrique de Castries); a nuevos conocidos, entre quienes se cuentan M. Massignon y Mons. Carón, éste último superior del Seminario Menor de Versalles; a militares en servicio en el oasis; y otros muchos. En Beni-Abbés, el Hermano Carlos escribirá las veintiuna conversaciones catequéticas, que constituyen el Evangelio presentado a los pobres del Sahara (1903). Y dará la última mano (1902) al Reglamento de los Hermanitos del Sagrado Corazón de Jesús, redactado en Nazaret en 1889. En Tamanrasset redactará (1909-1013), los Estatutos para la Asociación de Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, dirigidos a laicos evangelizadores, documento conocido con el nombre de Directorio. 

1905:
Instalación en Tamanrasset.
 
1916:
El Hermano Carlos de Jesús muere, el primero de diciembre, violenta y dolorosamente asesinado, tal como había anunciado desde 1897: “Piensa frecuentemente en esta muerte para prepararte a ella y para juzgar las cosas en su verdadero valor”. Cuenta al morir cincuenta y ocho años de edad.

Retrato autobiográfico de la infancia de Carlos de Foucauld

“¡Ah, Dios mío! Todos debemos cantar Vuestras misericordias..."                                                       
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“¡Ah, Dios mío! Todos debemos cantar Vuestras misericordias... Pero si todos debemos hacerlo, ¡cuánto más yo! Yo, que desde mi infancia he estado rodeado de tantas gracias, hijo de una santa madre, de la que aprendí a conoceros, a amaros y a orar desde el primer momento en que pude entender una palabra. ¿Acaso no es mi primer recuerdo la oración que me hacia recitar por la mañana y por la noche: «Dios mío, bendecid a papá y a mamá, al abuelo y a la abuela Foucauld y a mi hermanita
¡Y aquella piadosa educación ... aquellas visitas a las iglesias, aquellos ramos de flores a los pies de las cruces; y el pesebre en Navidad, el Mes de María, el altarcito en mi habitación, conservado mientras tuve una habitación propia en la familia y que ha sobrevivido a mi fe! 
Las catequesis, las primeras confesiones vigiladas por un abuelo cristiano ... ; esos ejemplos de piedad recibidos en mi familia; veo a mi abuela, a mis primas, cuando iban a misa todos los días ... Y aquella primera comunión, tras una larga y excelente preparación, rodeada de las gracias y estímulos de toda una familia cristiana, bajo las miradas de los seres más queridos del mundo ... y a continuación, los catecismos de perseverancia, bajo la dirección de un buen sacerdote, piadoso, inteligente, celoso; las almas más pías y hermosas de mi familia me colmaban de estímulos y de bondad; y Vos, Dios mío, arraigando en mi corazón esa afición a ellas de manera tan profunda que las tempestades que después sobrevinieron no han podido arrancarla, os habéis servido de ella más adelante para salvarme, cuando me hallaba como muerto y anegado en el mal...” (1).
__________________________________
1 MARCEL CORNELIS, Salidos del ghetto, (Barcelona 1965) 41-42

Publicación en papel del Boletín Iesus Caritas 189

Segundo de cuatro números para ayudar al recuerdo agradecido de la vida del hermano Carlos....                         

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/189/Iesus-Caritas-189.htm 

Año 2016 (Abril – Junio) 

CARLOS DE FOUCAULD Y LA NOVEDAD DEL EVANGELIO 



“Y dejándolo todo, lo siguieron” (Lc 5,11) 







En la segunda parte de los cuatro números que el BOLETÍN tiene previsto editar con motivo de la preparación a la celebración del Centenario de la Pascua del beato Carlos de Foucauld hemos juzgado conveniente reeditar el número de julio-agosto del año 1977, casi cuarenta años después de su edición agotada. La obra apareció impresa como número extraordinario con el título “En qué creyó Carlos de Foucauld” que recogía parte de la edición en francés de la editorial Maison Mame (1971). El prologuista anónimo decía que la pequeña obra era “una valiosísima joya” al tiempo que aconsejaba leerla en oración. Así lo aconsejamos. 

Agradecemos a la editorial Sal Terrae (Santander) algunas de las ilustraciones que en su día publicó en las carpetas preparadas para ayudar en los Ejercicios Espirituales. 

Boletín Iesus Caritas 188: Carlos de Foucauld, Icono de la Misericordia

Primero de cuatro números para ayudar al recuerdo agradecido de la vida del hermano Carlos....                                               

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/184/Iesus-Caritas-184.htm
 "Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos" (Jn 15,13)



Carlos de Foucauld: Icono de la Misericordia



Enero - Marzo de 2016




Editorial

“PIENSA QUE DEBES MORIR MÁRTIR...”

Carlos de Foucauld en la misma mañana de su muerte, el 1 de diciembre de 1916, escribía: “Nuestro aniquilamiento es el medio más poderoso que tenemos para unirnos a Jesús y para hacer el bien a las almas ...(1)
Ese mismo viernes, 1 de diciembre, hacia las siete de la tarde, es traicionado, arrastrado violentamente fuera del eremitorio. Se le hace poner de rodillas. Se le atan las manos por la espalda a los tobillos. Le dejan así durante el saqueo de la casa. Permanece inmóvil en oración. Le interrogan, él calla. A la llegada de los asaltantes se da la alarma. El centinela que tiene cerca, espantado por el ataque imprevisto, le dispara su fusil, en la nuca. El cuerpo del Hermano Carlos resbala lentamente sobre un costado y cae a tierra. Ha muerto. Los tuaregs le despojan completamente y lo arrojan desnudo en el pozo que rodea el eremitorio.

De esta manera que acabamos de relatar conocemos la muerte violenta del Hno. Carlos de Jesús ocurrida en diciembre de 1916. La Redacción del Boletín con este motivo ha preparado cuatro números para ayudar al recuerdo agradecido de su vida.

En este primer número del año (enero-marzo) hemos recuperado un texto de MARCEL CORNELIS que apareció publicado tres meses antes de la clausura del II Concilio Vaticano con el sugerente título “Salidos del ghetto. Espiritualidad de la pre-misión. Jalones para una espiritualidad de la pre-misión a la luz de Theilhard, Foucauld y Peryriguère”. Damos las gracias a los promotores de la editorial Nova Terra surgida desde la Acción Católica y actualmente desaparecida por darnos la autorización para publicar esta interesante biografía del Hno. Carlos que aparece revisada.

La lectura de su vida nos suscitan muchos interrogantes: ¿Hasta qué punto es innovador en la espiritualidad Foucauld? ¿Nos hallamos en presencia de una espiritualidad original, o bien simplemente, de una vida cristiana vivida según formas clásicas, pero en un contexto histórico y geográfico peculiar?

La espiritualidad de la imitación de Jesús en Nazaret había sido expuesta por numerosos libros piadosos antes de él. Pero hay algo que la hace original en Foucauld ya que no se contenta con solo imitar sino que se inserta en la Familia de Nazaret, en el Misterio de Nazaret. No habla solamente de obrar como Jesús, como María y José, sino con ellos, en su presencia, bajo sus miradas y con su ayuda. De ahí nacen, evidentemente, relaciones de intimidad, de abandono, de confianza, de obediencia, que realmente dependen ya de la vida mística.

Cuando escribe, siempre en el mismo sentido, que los hermanos y las hermanas se consideren hermanos y hermanas de Jesús, estrechados entre Él, María y José en la santa Casa de Nazaret, tiene la convicción de fundar una institución nueva, según una fórmula inédita en la Iglesia. Al comienzo de su estancia en Béni-Abbès, esperaba impacientemente la llegada de novicios, a causa del trabajo que se acumulaba; pero progresivamente fue comprendiendo que los hermanos eran escogidos por Jesús y no reclutados para una tarea que hay que cumplir; comprendió que eran Jesús y sus Padres, y no él y su regla, quienes debían dirigir y formar a los nuevos miembros de “la Sagrada Familia”.

Los tres números que publicaremos a lo largo de 2016 intentarán acercarnos al Evangelio de la mano de Carlos de Jesús fijándonos en su itinerario y búsqueda de Dios (abril-junio) con la singularidad de hacerse hermano entre los hermanos y pobre entre los pobres (julio-septiembre) con una vocación de imitación y seguimiento del Maestro (octubre-diciembre). [Ver temas para los próximos números].

La redacción del BOLETÍN pretende que estos cuatro números de 2016, que ahora anunciamos, se publiquen en formato libro como nuestra aportación a la celebración del Centenario.

Estamos convencidos de que mucho tiene que aportar el carisma foucaldiano al momento presente y, de manera especial, a todos los que buscan y sueñan con un mundo según el Corazón de Dios. 

El subtitulo del número que tienes en tus manos “Carlos de Foucauld: Icono de la Misericordia” nos une a la celebración de toda la Iglesia en este recién iniciado Año Santo de la Misericordia.

MANUEL POZO OLLER,
Director