Juzgar supone reconocer que la realidad es compleja y exige actitudes de escucha, diálogo y colaboración para cuidar la casa común.
Editorial
“Alabado seas, mi Señor, por todas las criaturas” (Sab 13,1-9)
(Enero – Marzo)
CASA COMÚN, CASA DE TODOS
El 24 de mayo de 2015, solemnidad de Pentecostés, el Papa Francisco firmó la Carta-Encíclica «Laudato si’, mi’ Signore».
Para animar a su lectura durante siete semanas durante el verano de 2015 publiqué en mi colaboración semanal en el periódico “Diario de Almería” los artículos que conforman el núcleo de este material bajo el epígrafe “Miramos al mundo con los ojos de Dios”.
A través de la lectura de los artículos semanales muchos amigos, lectores y feligreses, me han sugerido preparar este material para facilitar a los interesados el estudio y aplicación del documento en los distintos y diversos grupos.
Mi servicio ha consistido en añadir a los artículos comentario a la Carta-Encíclica dos sencillos apartados que aparecen bajo los epígrafes “reflexionamos para comprometernos” y “El mundo es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza” y que pretenden suscitar el diálogo en grupo y facilitar una sencilla oración.
Nada puede, por tanto, sustituir al texto de la Carta–Encíclica que habrá de hacerse de modo personal. Lo que aquí se ofrece es una ayuda para profundizar personalmente y en grupo y, si es posible, procurar su aplicación en las líneas propuestas por el documento en el contexto amplio de la Doctrina Social de la Iglesia.
El Papa ha estructurado la carta-encíclica en cuatro pasos que, en la medida de lo posible, hemos de intentar seguir en nuestras reuniones de grupo y que podemos resumir en ver, juzgar, actuar y celebrar.
Ver la realidad con los ojos de Dios no es tarea fácil ni es tarea exclusiva de las ciencias humanas en cuanto supone que somos creaturas y hemos salido, personas y naturaleza, de las manos del Creador. Juzgar supone reconocer que la realidad es compleja y exige actitudes de escucha, diálogo y colaboración leal para el cuidado de la casa común. Actuar es el sello de autenticidad, en cuanto que “la fe sin obras es una fe muerta” (Sant 2, 14-26). El Papa evita las especulaciones y divagaciones que solo alimentan el intelecto y alejan de la realidad e invita a la acción tanto a católicos como al resto de las iglesias y religiones y hombres y mujeres de buena voluntad. Celebrar es extasiarse con la obra del Creador, contemplar su amor infinito que, como todo amor que se precie, es creador y generador de vida nueva.
Hemos querido resaltar la figura sin par de san Francisco: “San Francisco, fiel a la Escritura, nos propone reconocer la naturaleza como un espléndido libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo de su hermosura y de su bondad «A través de la grandeza y de la belleza de las criaturas, se conoce por analogía al autor» (Sb 13,5)[...] El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza” (LS 12).
En el periodo de composición del texto del BOLETÍN nos llegó una cara de José Caselles que, sin duda alguna, despierta nuestra sensibilidad al tiempo que muestra las sombras de una tecnología que escapa al dominio del hombre.
Además del libro que presentamos en el apartado Un libro... un amigo, pueden ser de gran ayuda: F. CHICA, C. GRANADOS, (Eds.), Loado seas, mi Señor. Comentario a la encíclica Laudato Si del Papa Francisco (Madrid 2015); E. SANZ GIMÉNEZ-RICO, E. (Ed.), Cuidar de la Tierra, cuidar de los pobres. Laudato Si desde la teología y con la ciencia (Cantabria 2015); L. BOFF ET ALII, Cuidar la madre tierra. Comentario a la encíclica Laudato sí (Madrid 2015); ENRIQUE FIGUEROA CLEMENTE, La ecología del Papa Francisco: un mensaje para un planeta y un mundo en crisis (Madrid 2015); JOSÉ EIZAGUIRRE, Todo contribuye. Guía práctica de conversión ecológica (Madrid 2015).
MANUEL POZO OLLER
Director
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