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Boletín Iesus Caritas 221: Compromiso de servicio en la fragilidad

 

  "Cuando me siento débil, es cuando más fuerte soy" (2Cor 12,10)
 
Boletín Iesus Caritas de Abril - Junio de 224

 

Editorial

RICOS EN FRAGILIDAD 

VASOS DE BARRO
 
Nuestro Boletín trimestral se ofrece a los lectores con el título Compromiso de servicio en la fragilidad con el subtítulo paulino «Cuando me siento débil, es cuando más fuerte soy» (2 Cor 12, 10).
 
Las circunstancias diversas del momento presente nos hacen descubrir nuestra extrema fragilidad. Ésta cobra rostro cercano en nuestro entorno y en nuestras comunidades donde «la poquedad y la pequeñez son contra/culturales en el mundo de hoy, que patrocina el éxito, el número, los resultados, la grandeza y la abundancia». Hablamos del cambio de época evidente que sufre el mundo en Occidente y asistimos con verdadera esperanza al nacimiento de un mundo Nuevo que está naciendo en otras culturas y en otros pueblos. 
 
El Papa Francisco nos invita en la exhortación apostólica que es programa de su ministerio petrino, La alegría del Evangelio, a cuidar la fragilidad: «Jesús, el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona, se identifica especialmente con los más pequeños (cf. Mt 25,40) … todos los cristianos estamos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo y del mundo en que vivimos» (EG, 209, 210,216). Para nosotros, empeñados en vivir el Evangelio desde las intuiciones del Hermano Carlos, la oración de abandono sigue siendo una fuente de fortaleza en medio de la tormenta cultural al tiempo que inspiración para los que se sienten la fragilidad y para aquellos que ayudan a los más débiles. 
 
El mismo Papa, frágil por sus años y achaques, ocupó una de sus catequesis recientes para hablar de la fragilidad: «Porque la fragilidad es, en realidad, nuestra verdadera riqueza: somos ricos en fragilidad, todos; la verdadera riqueza, que debemos aprender a respetar y acoger, porque, cuando se la ofrecemos a Dios, nos hace capaces de ternura, de misericordia y de amor. Ay de las 8 personas que no se sienten frágiles: son duras, dictatoriales. En cambio, las personas que reconocen con humildad sus propias fragilidades son más comprensivas con los demás. La fragilidad nos hace humanos. No es casualidad que la primera de las tres tentaciones de Jesús en el desierto, la relacionada con el hambre, intente robarnos nuestra fragilidad, presentándonosla como un mal del que hay que deshacerse, un impedimento para ser como Dios. En cambio, es nuestro tesoro más preciado: de hecho, Dios, para hacernos semejantes a Él, quiso compartir hasta el final nuestra propia fragilidad. Miremos el crucifijo: Dios que baja precisamente a la fragilidad. Miremos al pesebre donde llega con una fragilidad humana grande. Él compartió nuestra fragilidad» [Catequesis sobre el discernimiento 14, 4 enero 2023]. 
 
Las letras que encierra nuestro Boletín son preciosas porque su tinta es la experiencia de vida llevada a la narración de experiencias en las que, en muchos casos, se acude al bálsamo del Evangelio y a la palabra de los hermanos. JOSÉ LUIS MUÑOZ, Hermano del Evangelio, el abad del monasterio de Montserrat, MANEL GASCH, AURELIO SANZ, ENRIQUE GONZÁLEZ, Y JOSÉ VIDA, nos ayudan con ecos paulinos a «no desfallecer, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo, nuestro hombre interior se renueva de día en día». 
 
La preparación de este número ha suscitado en nosotros muchas preguntas que queremos compartir: ¿En verdad. «mi fuerza y mi poder es el Señor?» ¿Es Él el Salvador, el que llena de sentido mi vida? ¿Descubrimos en la fragilidad el cuidado de Dios? ¿Abrimos nuestro corazón a los demás y nos dejamos acompañar y sanar como camino de liberación? ¿Supone la experiencia de amistad fortaleza en nuestra fragilidad? ¿Hemos sentido la mano de otros en nuestros hombros en los momentos de búsqueda? ¿Nos asusta la debilidad de la Iglesia? ¿Me agría interiormente? ¿Me provoca desconfianza en Dios y en los otros?
 
Manuel Pozo Oller 
Director