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Carlos de Foucauld y la Contemplación

Uno nace del amor en las obras y del amor nace la contemplación.                                                              

Lo primero que llama la atención en los escritos de Carlos de Foucauld es que a la hora de dar consejos sobre la contemplación es muy parco. No le salen grandes consejos, ni formulaciones felices sobre esta profundidad de vida espiritual. En los diferentes “reglamentos” para los hermanitos y hermanitas se ve más la urgencia de llegar a ser contemplativo y sobre todo al amor de Jesús. 
Lo que nos llega mejor en este tema, como en muchos otros, es el testimonio de su vida contemplativa. Lo que él escribe para ayudarse personalmente en su camino contemplativo, son apuntes tomados para ayudarse en sus largas épocas de sequedad espiritual: “Debe amarse mi gloria, más que la alegría de estar conmigo”. Tampoco podemos olvidar que el hermano Carlos vivía en este sentido, como en otros muchos, muy lejos de cualquier ayuda de otro cristiano. Uno nace del amor en las obras y del amor nace la contemplación. 
1/ Del amor nacen las obras, del amor nace la contemplación. Tenemos que optar por la fuente: el amor. El que ama, trabaja y contempla. Suprimir algo, sería como talar una de las dos manos del árbol cristiano: El amor. “Desde el primer momento en que se le llama, se imita y se le contempla. La invitación y la contemplación son necesariamente parte del amor, porque el amor tiende a la unificación del ser que ama con el ser amado y la imitación en la unión, la unificación de un ser con otro por el conocimiento y la visión… Invitación y contemplación son necesariamente parte del amor…Imitemos, pues a Jesús por amor, contemplemos a Jesús por amor, obrando en todo por amor, más que efectos de amor... “ (Oe p.204).
2/ La contemplación se nutre de la oración, de la meditación y de la ayuda fraterna. La contemplación requiere como un “ambiente”, renuncia, esfuerzo, disciplina y fidelidad… La contemplación supone una opción por un camino de amor. Y ser fiel. Y solo de favorecerlo, nutrirlo de oración, de meditación y de la ayuda del hermano. Lo contrario sería creer que la contemplación (p. 4) es un camino para cristianos privilegiados o para algunos momentos en la vida, y que estos momentos se pueden improvisar o que no tienen conexión con toda la vida cristiana. “El alma que ama se pierde en la contemplación del ser amado y quisiera abismarse en el siempre. El alma que ama a Jesús debe, conformándose con las normas de su director espiritual, miradas como órdenes (“quien os escucha”) entrar más y más en una vida de oración y meditación”. (Oe. So. p.478). 
3/ En la misma línea de lo anterior está la pobreza de vida, la pobreza de medios, y la vida entre los pobres. La contemplación cristiana se ayuda de todo y a su vez ilumina todo. Así el contemplativo es misionero. “Nuestro espíritu se armoniza con los objetos que nos rodean, dispuestos de manera que favorecen el orden, el recogimiento, la unión, la vida de familia alrededor de la Santa Hostia, ayudarán a guardar y perfeccionar cada vez más el silencio, el recogimiento, la vida de oración, contemplación, adoración, que deben ser el alma de nuestras pequeñas fraternidades como fueron el alma de la santa Casa de Nazaret, de lo cual todo entre nosotros debe trazar la imagen que todo debe recordarnos: las paredes, los muebles, los trabajos, los vestidos, la comida… gritando: humildad , pobreza, abyección, penitencia, oscuridad, vida oculta de Nazaret… gritando : caridad, caridad, caridad y sobre todo hacia los pequeños, gritando por encima de todo, fe, esperanza y amor; vida perdida y ahogada entre JESÚS, María y José en la invitación, la contemplación, la adoración y el amor de ese Bien amado Esposo JESÚS” (Rgl. de 1902 para las Htas. del S. Corazón). 
4/ La soledad, la oración… no es tiempo perdido, ni infecundo, ni sobre todo, evasión. Es obediencia, amor y diálogo. Es salir de sí, es amar a Jesús y lo suyo, que es todo lo nuestro. “Cualquiera que ama, ama a la soledad en compañía del ser amado...Todos los santos, sin excepción, han amado la soledad, pues todos me han amado, y desde que se me ama se desea necesariamente vivir íntimamente…Debe amarse mi bien, mi consolación, mi gloria (p.5) más que todo, más que la alegría de estar conmigo; así desde que mi voluntad y mi conveniencia no ordenan que se esté mezclado con los hombres es necesario obedecer a la ley del amor y volver a la soledad y cuanto más me ama, más sed tienes de estar solo conmigo, más se es capaz de quedarse largo tiempo en mi compañía, más se hace una vida de oración solitaria” (Esc. Eso. p.89). 
5/ Contemplar como María, como José y sobre todo como “JESUS“ a su padre, es algo más que una escuela de espiritualidad, que una manera de ser determinadas personas: Es vivir el evangelio por dentro, Es vivir centrados en “JESUS“ como María y José. Es estar centrados en el Padre como Jesús. “Continuamos nuestra oración y nuestra contemplación en todo tiempo, en todo lugar tanto como nos lo permita nuestra débil naturaleza. Tenemos por modelo a la Sma. Virgen y a San José que tenía siempre el espíritu y el corazón lleno de Jesús tanto en su presencia como fuera de ella, Y sobre todo a Jesús que contemplaba sin cesar a su Padre. Tratemos de tener siempre el espíritu y el corazón llenos de Jesús, desbordantes de Él. (Rgl. De 1902 para las Htas. del Sgd. Corazón). 
6 / La acción humana, la acción apostólica, tiene algo más que “horario de trabajo, rendimiento y salario“. Es estar donde y como Dios quiere. No se improvisa una búsqueda y un abandono así. El contemplativo no es pasivo, es un buscador de Dios desde lo más profundo. En esta búsqueda y en su fidelidad, con todas las consecuencias” llegar hasta el fondo del Evangelio, en todas las circunstancias donde tendremos que vivirlo. (R. Page). “Yo comprendo que duro es no rendir en estos días tan activos, cuando Vd. quisieran; pero Dios es mejor juez que nosotros; nosotros estamos inclinados a poner en el primer rango las obras en las que los efectos son visibles y tangibles; Dios da el primer rango al amor pues al sacrificio inspirado por el amor y la obediencia derivada del amor. Es necesario amar y obedecer por amor, ofreciéndose como víctima con Jesús como a Él le plazca: Buscar y conocer si Él quiere para nosotros la vida de San Pablo o la de Santa Magdalena; Él quiere, por el aislamiento donde os llama, tiene la vida de Santa Magdalena, el amor, la obediencia y el sacrificio, la adoración, la vida interior, con menos obras exteriores que Él os pusiera en otro medio donde poderlas hacer. Se es verdaderamente útil al prójimo, al cual Dios ama más que nosotros podamos amarlo, obedeciendo fielmente a la voluntad del divino Ordenador, buscando bien el lugar donde Él nos quiere, las obras que Él quiere de nosotros y haciéndolas lo mejor que podamos - no perfectamente sin duda – la perfección no es de criaturas” ( Oe. Sp. p.726 ) 
7/ Hay algo más que poesía, estado de ánimo o sentido estético cuando el punto de partida y el lugar de retorno es el tabernáculo, la belleza de la noche del desierto es un canto a Dios, y el peregrino retrasado o el hambriento es acogido como un hermano. El tabernáculo la Santa Hostia es lo que hace que la oración de Carlos no sea una oración difusa, anímica y abstracta, sino bien concreta, exigente y personal, El bien Amado está presente en soledad y en la acogida. “Entre las diez de la mañana y las tres de la tarde en verano, hay un silencio comparable al de la noche. En estas horas no me viene a la fraternidad, más que de cuando en cuando algún viajero retrasado, algún esclavo que no haya comido todavía. Lo que hay de maravilloso aquí, son las puestas de sol, los atardeceres y las noches. Yo me acuerdo viendo estas bellas puestas de sol que a ustedes les gustan porque ellas invitan a la gran paz que seguirá a nuestros tempestuosos días. Los atardeceres son tranquilos, las noches serenas, este gran cielo y estos vastos horizontes iluminados por los astros son tan apacibles y cantan silenciosamente de una manera penetrante al Eterno, al Infinito, al más allá, qué pasaría la noche las noches enteras en esta contemplación, por tanto yo abrevio esta contemplación y vuelvo después de unos instantes al Tabernáculo. Nada hay comparable al Bien Amado...” (Oe. Sp. p. 707). 
8/ Tres maneras de contemplar: contemplar a Dios en Sí mismo, los misterios y la vida de nuestro Señor, la Eucaristía y contemplar la Escritura. Según cada persona y cada momento, pero las tres son necesarias a la hora de salir de una para encontrarse con el Señor. (p.7) "Las tres maneras de contemplar a nuestro Señor, de contemplar a Dios, son buenas y perfectas, y las tres deben encontrar sitio en nuestra vida: Contemplar a Dios en sí, la vida interior de nuestro Señor en todos sus días y en todos sus instantes...Contemplar al Señor en la Santa Eucaristía es también un deber, porque mediante ella se ofrece a nosotros, con la voluntad de que también nosotros le contemplemos… Contemplarlo en los misterios de su vida está bien un deber, porque si Él ha realizado estos misterios es para que lo conozcamos, por los escritos inspirados por su Espíritu...Es necesario practicar estos tres géneros de contemplación: los tres deben tener sitio en la vida interior de toda alma... ¿Cuál debe practicarse más? Tanto una como la otra, esto depende de las almas, de cada alma y de la época…” (Oe. p.159 - 160). 9/ La vida contemplativa en medio de los hombres es una manera de hacer presente la fuerza del Evangelio. Es una manera de irradiar a Jesús. Iniciar a otros en la oración es una manera de evangelizar. “Para la gloria de Dios y bien de las almas, los hermanos y hermanas se esforzarán en desarrollar el espíritu de oración entre los demás y particularmente en los países infieles “, (Oe. Sp. p.478). Directorio para los laicos. 
Con el mismo contenido de estas notas suyas que he entresacado, hay muchos textos más. Seguramente habrá otros textos con otro contenido diferente, pero no los he tenido a mi alcance. Si leemos confrontándonos a nosotros, será una buena revisión, hecha acompañados por el Hno. Carlos, de lo que es el “alma” del cristiano: la CONTEMPLACIÓN. Allí donde esté el cristiano y en las circunstancias que esté.

(Artículo de Manuel Hodar publicado en el Boletín “Iesus Cáritas” de Enero-febrero 1979).

Peregrino del Eterno


Breve recorrido de las distintas etapas significativas de la vida del hermano Carlos.                                 
                                                                          





PRIMERA ETAPA. Viaje de reconocimiento geográfico en Marruecos, 1883 – 1884. ¿Cuál es la buena noticia que nos interpela hoy en nuestra vida?
 
SEGUNDA ETAPA. El tiempo de la conversión. 1885 – 1888. A lo largo de nuestra vida y de nuestras experiencias, Dios nos ha acompañado y nos ha permitido vivir también procesos de conversión en momentos decisivos. En nuestra acción de gracias, hacemos memoria de estos períodos y momentos, recordando especialmente las personas que nos han orientado y acompañado, a
veces de manera radical, en el cambio. Como la savia de nuestra vida, ¿cómo Dios sigue actualmente invitándonos a vivir esta actitud de apertura de corazón y de conversión?
 
TERCERA ETAPA. El trapense. 15 de enero 1890 – 1896. ¿Cómo nuestro tiempo, con sus convulsiones y contradicciones, nos invita a descubrir el espíritu de la vida de Nazaret y a intentar vivir este misterio?
 
CUARTA ETAPA. Nazaret. Un camino creativo de fracasos… 1897 – 1900. ¿Cómo la oración y nuestro compromiso cristiano nos interpela en nuestra historia? ¿Estamos disponibles a esta escucha y llamada del Espíritu?
 
QUINTA ETAPA: Béni Abbès. Sacerdote y monje. - Ser hermano de todos. 1901 – 1903. Haciendo proyectos, reflexionándolos y exponiéndolos al P. Huvelin y al P. Guérin; haciendo camino, el hermano Carlos a través de los acontecimientos (propuesta de Laperrine) descubre y ve perfilarse la voluntad de Dios por orientaciones nuevas que modifican radicalmente su forma de vida y la manera de concebirla. ¿La fraternidad nos ofrece espacios para interpelarnos, reflexionar y buscar juntos, y tomar decisiones que nos permiten entender, vivir y compartir la voluntad de Dios?
 
SEXTA ETAPA: Entregar su vida. Tamanrasset – 11 de agosto de 1905 – 1916. ¿Qué aporta la Fraternidad al anuncio del Reinado y a la evangelización? ¿Cuál sería nuestra propuesta de Fraternidad renovada a la luz del Evangelio y el carisma nuestro?

Enlace a la biografía en el Boletín Iesus Caritas 194:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-194.pdf#page=5

Cien años después de su muerte continúa hablando


Foucauld continúa inspirando la espiritualidad de varios movimientos que pretenden imitar a Jesús.                                                      



El 1 de diciembre de 1916, de forma violenta, moría en Tamanrasset Carlos de Foucauld (...) Nacido en Estrasburgo el 15 de septiembre de 1858 de familia noble, pronto quedó huérfano e ingresó en la carrera militar, llevando una vida licenciosa, abandonando la fe de su infancia. No se sentía feliz. Escuchó un día al abate Huvelin: “Jesús ocupó el último lugar, que nadie le ha arrebatado”. Y en
su inquietud inició una búsqueda, viajando por Tierra Santa, sintiéndose impresionado por los 30 años de Jesús en Nazareth, vividos en el silencio, en el trabajo humilde de carpintero. Después de una experiencia en la Trapa, buscando asemejarse más a Cristo, quiere internarse entre los pobres y parte hacia África entre los tuaregs. Había escrito: “Yo no puedo concebir el amor sin una necesidad imperiosa de conformación, de semejanza y sobre todo de compartir todas las penas, todas las dificultades, todas las asperezas de la vida...cuando Vos habéis sido pobre, machacado, habéis vivido en un trabajo duro...me resulta imposible entender el amor sin la búsqueda de la semejanza” (Retiro en Nazareth 1891)

Foucauld continúa inspirando la espiritualidad de varios movimientos que pretenden imitar a Jesús y de ser sus testigos a través de medios pobres: la escucha, la oración, la pobreza y su vida entre los más pobres, la fraternidad, el silencio. Es un estilo de vida y de evangelización, que sin descalificar otras formas, quiere resaltar actitudes de Jesús fundamentales y que no podemos olvidar en la Ig1esia.

Pablo d'Ors (sacerdote, filósofo, fundador de Amigos del Desierto en su artículo “A la renovación por la oración” n° 3000 de Vida Nueva) escribe: “La necesidad primordial de la comunidad cristiana es hoy la renovación en el Espíritu que propicia la oración...la contemplación es una necesidad de todos, un regalo sin el cual la vida activa es un frenesí o, en el mejor de los casos, humanismo ético y buena voluntad...Mi principal reproche a la Iglesia de hoy, que formulo no sin tristeza, es que son muchos, muchísimos, los que están en las cosas de Dios, pero pocos, poquísimos, los que están en Dios, lo que no es en absoluto lo mismo” (...)
 
Figuras como Francisco de Asís, Carlos de Foucauld, la Madre Teresa de Calcuta y el estilo con el que el Papa Francisco está impregnando su ministerio nos recuerdan actitudes fundamentales de Jesús, que aún los no creyentes, no dejan de admirar.

JUAN SANCHIS

La actualidad del carisma foucauldiano Hoy: Una Espiritualidad que interroga




Todos los que han hecho hincapié en la novedad de su  testimonio han insistido en su experiencia de Dios.
                                                                                                                                                    

Manuel Pozo Oller



Todos aquellos que han hecho hincapié en la novedad del testimonio de Carlos de Foucauld, de René Bazin a Jacques Maritain, pasando por Paul Claudel, y tantos otros, han insistido en el carácter radical de su experiencia de Dios. Igualmente piensan los que han seguido su estela y han intentado vivir el Evangelio con la proyección misionera: de Madeleine Delbrel a Jacques Loew y aquellos que hoy estamos comprometidos en las distintas fraternidades ayudados por la reflexión del hermano René Voillaume, la hermanita Magdalena o tantos otros.
 
Aunque Carlos de Foucauld se convirtió en un apasionado por Jesús, por su humanidad, por su humildad, por su Cruz, su vida sigue centrada en el misterio de Dios, buscado incansablemente y con toda pasión. 
 
Este hombre fue llamado por Dios y respondió abandonándose a Él. Este abandono a Dios incluye no sólo la obediencia, la lucha interior, el trabajo personal por convertirse, como se podría pensar con demasiado facilidad. Esta entrega a Dios es fuente también de alabanza y de reconocimiento de las maravillas y grandezas del Señor.
 
Seguir leyendo:
 

Tras las huellas del Bienamado y Señor Jesús



Carlos de Foucauld, una vez que se encuentra con Jesucristo, su vida ya no tiene sentido sin Él...                                                                                         

Manuel Pozo Oller
                                                                                                   
Nuestra reflexión, en esta primera parte, se centrará en cuatro puntos con unas breves notas de introducción y una pequeña conclusión que dejo abierta para, si es posible, completarla en trabajo en grupo (5).

Las fraternidades del Hno. Carlos en España disponen de abundante material para reconstruir el perfil de una cristología foucaldiana sencilla, aunque a veces el material se encuentre disperso en múltiples publicaciones. 

Escrito de referencia primera, sin duda, son las publicaciones en distintas las ediciones de “El Modelo Único” donde encontramos al Jesús del Evangelio, como diría san Francisco de Asís, sin glosa. El archivo de nuestro Boletín en lengua española es referente obligado (6). 

Para el mejor seguimiento de nuestra reflexión he dividido la exposición en cuatro apartados y en cada uno de ellos he seguido los siguientes pasos: 1. Mirar al Evangelio, fuente de toda espiritualidad; 2. Contemplar el itinerario de la gracia en la vida del Hno. Carlos; 3. Formular algunas cuestiones con la intención de que puedan ser útiles para nuestra reflexión personal y, si es posible, para el trabajo en grupo.

Soy consciente que faltaría un elemento esencial a la reflexión que es la puesta en práctica del carisma foucaldiano en el momento presente. Esta cuestión la dejo para la segunda parte.

He subtitulado esta primera parte con la frase paulina “Mi vivir es Cristo” (Flp 1,21) pues bien sabemos que Carlos de Foucauld, una vez que se encuentra con Jesucristo, su vida ya no tiene sentido sin Él y le imita con una fidelidad que no deja a nadie indiferente. Es te sentir lo expresa con nitidez en la redacción de su
Reglamento de Vida conocido como Directorio: “Los miembros de la Fraternidad tendrán como regla preguntarse en toda ocasión lo que pensaría, diría y haría Jesús en su lugar, y hacerlo. Harán continuos esfuerzos para asemejarse cada vez a Nuestro Señor Jesús, tomando como modelo su vida en Nazaret” (7).

Bien sabemos que la medida del amor es no tener medida. Así la medida de imitación que propone el Hermano Carlos consiste en no tener medida en la imitación del Maestro, ya que “la medida de imitación es el amor” y “un discípulo no es más que su Maestro” (8). 

Aquí tenemos, pues, una clave esencial en la cristología de Carlos de Foucauld que huye de la especulación y de las interpretaciones de lectura de los textos para hacer una lectura sapiencial y práxica de la Sagrada Escritura.

Leer la reflexión completa en: 
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-191.pdf#page=7

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(5) El trabajo que aquí presento es deudor de muchos que me han precedido en esta tarea. Es de elemental justicia agradecer a CARLOS PALACIO su aportación en la Asamblea Interfamiliar de diciembre 2008 celebrada en Galapagar y que en su integridad queda recogida en nuestro Boletín “Iesus Caritas” 161 (Abril-junio 2009). Igualmente agradezco las ponencias de ANTONIO LÓPEZ BAEZA en la asamblea interfamiliar de 2012 que fueron publicadas también en nuestro Boletín “Iesus Caritas” (abril-junio 2013) bajo el título “El absoluto de Dios”. Asimismo he de agradecer la investigación para su tesis doctoral de JORDI DÍAZ MOIX que lleva por título “Jesús de Nazaret, hermano universal. Espiritualidad de los misterios de la vida de Cristo en Carlos de Foucauld” defendida en la Pontificia Universidad Gregoriana el año 2011. También agradezco el articulo de J. F. SIX en nuestro Boletin Iesus Caritas (enero-febrero 1992) con el epígrafe ¿Quién era Jesucristo para el padre Foucauld? 21-31.

(6) IÓN ETXEZARRETA ZUBIZARRETA, Carlos de Foucauld. Obras espirituales. Antología de textos. (Madrid 1998) 227-259; FRATERNIDAD SECULAR CARLOS DE JESÚS,Orientaciones para la Fraternidad Secular Carlos de Jesús (Vitoria 1971) 39-63; BOLETIN IESUS CARITAS (enero-febrero 1992). 

(7) HERMANO CARLOS DE JESÚS (CARLOS DE FOUCAULD), Directorio (Barcelona 1963). Citado en Fraternidad Secular Carlos de Foucauld, Orientaciones para la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld, (Vitoria 1971) 65

(8) Ibid, 65-66

El banquete de los pobres

Es preciso ir, no allí donde la tierra es más santa, sino allí donde las almas tienen más necesidad.          
 
Artículo publicado en el Boletín Iesus Caritas 190


Hermanita Annie de Jesús






El Hermano Carlos, después de descubrir a un Dios Padre, que le ama y le busca por sus caminos errantes, intuye que le encontrará siguiendo los pasos de Jesús, la existencia humilde y oscura del divino obrero de Nazaret.

Buscando imitarle pasará por un monasterio trapense, por una ermita en el mismo Nazaret y por fin decidirá ser sacerdote. Antes de su ordenación, hace un retiro de elección que orienta alrededor de tres palabras de Jesús que le gustan de manera particular:
“Entre tus manos encomiendo mi espíritu”
“He venido a traer fuego a la tierra”
“Ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”
Y el futuro se aclara. No volverá más a Nazaret ya que: “Es preciso ir, no allí donde la tierra es más santa, sino allí donde las almas tienen más necesidad”.

Enlace al artículo completo:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-190.pdf#page=41

La Sagrada Familia y las virtudes de Nazaret

Cuando Carlos de Foucauld descubre a Dios, éste se convierte para él en el gran-padre maternal.                


Artículo publicado en el Boletín Iesus Caritas 190 


Jordi Díaz Moix




La visión que Carlos de Foucauld tiene de la Sagrada Familia proviene de su propia experiencia personal: huérfano de padre y madre, busca intensamente desde su juventud una familia; sus modelos son en gran parte ideales y con un fuerte componente de figuras femeninas. La vida de Nazaret será en cierta manera la reproducción de “infancia piadosa marcada por la piedad dulce de su madre”.

Cuando descubre a Dios, éste se convierte para él en el gran-padre maternal y la familia se le presenta a través de la concepción tradicional que de ella transmite la Iglesia. Por tanto, Nazaret se lo imagina como una familia, constituida por José,
María y Jesús, unidos en amor y comunión. Así cuando en 1899 piensa en fundar los eremitas del Sagrado Corazón, los describe como una comunidad que vive una “vida de familia alrededor de la santa Hostia, en la oración, la penitencia, la soledad y una inmensa caridad, como debía ser la vida de la Sagrada Familia de Nazaret”.


Enlace al artículo completo:

Jesucristo, el pobre de Yahvé

Todas las Bienaventuranzas se sintetizan en la primera: en la pobreza evangélica vivida al estilo de Jesús de Nazaret.


Artículo publicado en el Boletín Iesus Caritas 190 


Emérito de Baria


Todas las Bienaventuranzas se sintetizan en la primera: en la pobreza evangélica vivida al estilo de Jesús de Nazaret, el “pobre de Yahveh” por antonomasia, que “siendo Dios, se anonadó tomando la forma de siervo y haciéndose hombre” (Flp 2,7), o más exactamente: que “siendo rico, se hizo pobre por nosotros a fin de enriquecernos con su pobreza” (2 Cor 8,9).

«Las Bienaventuranzas son ocho; pero, hasta cierto punto, no hay más que una: la pobreza espiritual. Las otras seis dicen en qué consiste la pobreza; y la octava, lo que inevitablemente engendra». (F. VARILLÓN, Elementos de Doctrina Cristiana, (Barcelona 1962), t. I, 206.)

Si Cristo se hizo pobre “para enriquecernos con su pobreza” (2 Cor 8,9), el ideal del cristiano no es ser pobre materialmente ni espiritualmente (cortedad de horizontes = preparación para mejor servir...), sino vivir lo más lleno posible del modo de ser y actuar de Cristo en cuanto pobre: abrazar la pobreza evangélica será imitar en nosotros las actitudes de Cristo en relación con todos los bienes creados.
 
Y lo mismo que Él mantuvo en relación con los bienes temporales un desprendimiento [= no tener el corazón apegado] absoluto y una posesión y uso relativos, en la medida en que lo exigía el cumplimiento de su misión, así también ha de ser la disposición que adoptemos con nuestra pobreza evangélica: carencia afectiva total en cuanto a toda clase de bienes humanos y materiales, de tal manera que nunca aten el corazón, sino que lo tengamos siempre liberado; pero con una posesión efectiva solamente relativa, y siempre en función de la propia misión religiosa. 

Enlace al artículo completo:

Intuiciones de fe del hermano Carlos

La 2ª parte del nº 189 del Boletín Iesus Caritas presenta las grandes intuiciones sobre las que caminó este enamorado de Dios.


 

La vida de Carlos de Foucauld es conocida. Selecciones diversas de sus escritos espirituales y de su correspondencia, han sido dadas a conocer al público. 

Nuestra aportación en el número 189 del BOLETÍN pretende mostrar con toda sencillez, como fue en la vida del Hermano Carlos esa luz fulgurante que encendió su marcha, por el rudo camino que había elegido seguir.

Camino rudo, en efecto, que él escogió cuando decidió no pertenecer más que a Dios, no queriendo hacer menos por el Señor de lo que había hecho por la ciencia o en el servicio a la patria. Por una gran obra humana fue capaz de heroísmos, ¿qué haría por Dios? ¡Lo imposible!

Una palabra del Padre Huvelin lo define perfectamente: “La belleza del fin al que se creyó llamado, le velará el resto de las cosas existentes y sobre todo, lo elevará por encima de la conciencia de lo irrealizable”

Y el propio Carlos de Foucauld escribió, el catorce de agosto de 1901: “Si nuestra religión es la verdad, si el Evangelio es la Palabra de Dios, nosotros debemos creer y practicar, dedicándonos absolutamente a hacerlo”. Y partió, solo, al desierto.

El número 189 de nuestro BOLETÍN pretende presentar, en la segunda parte, las grandes intuiciones sobre las que caminó este enamorado de Dios. Con ello pretendemos escuchar el eco de su alma.
Enlaces a la segunda parte del Boletín: