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Boletín Iesus Caritas 197: Búsqueda del silencio interior en la ruidosa ciudad


http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/197/Iesus-Caritas-197.htm


Las circunstancias no siempre favorables para alejarse de todo y adentrase en el desierto hacen a muchos interrogarse sobre cómo buscar y hallar a Dios.



 Editorial



"Búsqueda del Silencio interior en la ruidosa Ciudad"
“El que cree en Mí, de sus entrañas manarán ríos de agua viva” (Jn 7,38)
Abril - Junio de 2.018


EL DESIERTO: ENCUENTRO CON DIOS
Con el título El Desierto en la Ciudad apareció publicado en España el libro del Hno. Carlo Carretto el año 1.979 siendo traducción del original italiano Il deserto nella città. La intención del autor es «ayudar a quienes, comprometidos y sobrepasados por el trabajo, si se les habla de oración, dicen; no la hago... no tengo tiempo... no sé cómo hacer».  
 
Sin duda que el gran amor de Carlo Carretto fue el desierto del Sahara, el verdadero desierto, el de arena y estrellas que, como escribe, «no se habría apartado nunca de él si la obediencia no le hubiera mandado ir más lejos». Su estancia en Hong-Kong le hizo ampliar su experiencia e interrogarse escuchando a los jóvenes sobre la experiencia de desierto como encuentro con Dios. Él mismo cuenta el enriquecimiento de su visión de las cosas en su libro citando una reunión celebrada con jóvenes cuando uno de los presentes le interpela del modo siguiente: «Estás tan entusiasmado con el tiempo que has pasado en el Sahara, que da la impresión de que aquella soledad es algo único. Yo no puedo ir allí. ¿Qué tengo que hacer entonces? Encontrar a mi Dios en el babel de mi ciudad. ¿Cuál es el camino que tengo que recorrer? ¿Hay posibilidad? Si la hay, te pregunto una cosa: ¿Por qué no escribes un libro que nos ayude a hallar nuestro desierto en la ciudad?» (2)
 
En efecto las circunstancias no siempre favorables para alejarse de todo y adentrase en el desierto hacen a muchos interrogarse sobre cómo buscar y hallar a Dios sin escapar de las obligaciones de la ciudad. Este es el planteamiento del joven citado más arriba. El Hno. Giorgio Gonella, en Nueva York, en el año 2.003, nos ayuda a encontrar respuesta a nuestro interrogante con un testimonio de vida cuando narra: «Freddy, un vagabundo que en estos días comía a menudo con nosotros tenía los pies tan hinchados por el alcohol que sólo podía calzar un viejo par de zapatos negros y sin lazos. Los arrastraba casi como si fueran pantuflas. Y, sin embargo, la serenidad de su rostro me hablaba a menudo de Dios, del Dios de Jacob, aquel que es amigo de los humillados, aquel que se sienta a discutir larga, interminablemente con ellos. Ahora que ha muerto, asesinado por una puñalada, imagino un icono de Freddy con sus viejos zapatos gastados en las manos. En este desierto de la miseria humana he caminado a menudo al ritmo arrastrado de los zapatos de Freddy y de tantos como él. Confiaba en ellos. Son guías seguros. Desierto... ciudad. Ciudad... desierto. Las sandalias del peregrino, las pantuflas del vagabundo. Carlo Carretto comprendió que no se trataba de dos viajes diferentes, sino del mismo viaje. De aquí nació el libro El Desierto en la Ciudad».
 
En consecuencia, el desierto lo hallamos en cualquier parte incluida la ciudad, con sus pros y contras. Para adentrarnos en él hay que saber amar y no olvidar nunca que el desierto no es ausencia ni huida del hombre sino presencia de Dios para mirar con sus ojos a la humanidad entera.
 
En el Boletín que presentamos con conciencia de su limitación y con la esperanza de que sea útil para renovar nuestra condición de peregrinos y buscadores de Dios en medio de la ciudad secular recordamos con León Felipe: «Ser en la vida romero, romero ..., sólo romero./ [...] Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo./Pasar por todo una vez, una vez solo y ligero». 
 
Un excelente elenco de colaboradores han hecho posible que nuestras secciones sean de excelencia con artículos extraordinarios de Antonio Rodríguez Carmona, Giorgio Gironella, José Mejías, Jacqueline Rouillard, Dolores Alexaindre, José Luis Vázquez Borau y Juan Martín Velasco. Un regalo de última hora: la publicación de Espiritualidad del Desierto de Gisbert Geshake.
 
MANUEL POZO OLLER,
Director
____________________________________________
(2) CARLO CARRETTO, El desierto en la ciudad (Madrid 1979) 20-21.

197: Búsqueda del silencio interior en la ruidosa ciudad

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/197/Iesus-Caritas-197.htm
"Búsqueda del Silencio interior en la ruidosa Ciudad"
“El que cree en Mí, de sus entrañas manarán ríos de agua viva” (Jn 7,38)
Abril - Junio de 2018

Sumario
                                                                                             





Publicación en papel del Boletín Iesus Caritas 197

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/19/Iesus-Caritas-197.htm


Presentamos el Boletín con la esperanza de que sea útil para renovar nuestra condición de peregrinos y buscadores de Dios en medio de la cíudad secular.                                         
                                                                                               





Año 2.018
(Abril – Junio)


BÚSQUEDA DEL SILENCIO INTERIOR EN LA RUIDOSA CIUDAD
“El que cree en Mí: de sus entrañas manarán ríos de agua viva
” (Jn 5,38)


Con el título "El Desierto en la Cíudad" apareció publicado en España el libro del Hno. Car1o Carretto el año 1979 siendo traducción del original italiano "ll deserto nella cittá". La intención del autor es "ayudar a quienes, comprometidos y sobrepasados por el trabajo, si se les habla de oración, dicen; no la hago... no tengo tiempo… no sé Cómo hacer".
 
Sin duda que el gran amor de Carlo Carretto fue el desierto del Sahara, el verdadero desierto, el de arena y estrellas que, como escribe, "no se habría apartado nunca de él sí la obediencia no le hubiera mandado ir más lejos". Su estancia en Hong-Kong le hizo ampliar su experiencía e interrogarse escuchando a los jóvenes sobre la experiencia de desierto como encuentro con Dios. El mismo cuenta el enriquecimiento de su visión de las cosas en su libro citando una reunión ce1ebrada con jóvenes cuando uno de los presentes le interpela del modo siguiente: "Estás tan entusiasmado con el tíempo que has pasado en el Sahara, que da la impresión de que aquella soledad es algo único. Yo no puedo ír allí. ¿Qué tengo que hacer entonces? Encontrar a mi Dios en el babel de mí Ciudad. ¿Cuál es el camino que tengo que recorrer? ¿Hay posibilidad? Si la hay, te pregunto una cosa: ¿Por qué no escribes un libro que nos ayude a hallar nuestro desierto en la cíudad?"
 
En efecto las circunstancias no siempre favorables para alejarse de todo y adentrarse en e1 desierto hacen a muchos interrogarse sobre cómo buscar y hallar a Dios sin escapar de las ob1igaciones de la ciudad. Este es el planteamiento del joven citado más arriba. El Hno. Giorgio Gonella, en Nueva York, en el año 2003, nos ayuda a encontrar respuesta a nuestro interrogante con un testimonio de vida cuando narra: "Freddy, un vagabundo que en estos días comía a menudo con nosotros, tenía los pies tan hinchados por el alcohol que sólo podía calzar un viejo par de zapatos negros y sin lazos. Los arrastraba casi como si fueran pantuflas. Y, sin embargo, la serenidad de su rostro me hablaba a menudo de Dios, del Dios de Jacob, aquel que es amigo de los humillados, aquel que se sienta a discutir larga, interminablemente con ellos. Ahora que ha muerto, asesinado por una puñalada, imagino un icono de Freddy con sus viejos zapatos gastados en las manos. En este desierto de la miseria humana he caminado a menudo al ritmo arrastrado de los zapatos de Freddy y de tantos como él. Confiaba en ellos. Son guías seguros. Desierto... ciudad, Ciudad... desierto. Las sandalias del peregrino, las pantuflas del vagabundo. Carlo Carretto comprendió que no se trataba de dos viajes diferentes, sino del mismo viaje. De aquí nació el libro "El Desierto en la Ciudad". En consecuencia, el desierto lo hallamos en cualquier parte incluida la ciudad, con sus pros y contras. Para adentrarnos en él hay que saber amar y no olvidar nunca que el desierto no es ausencia ni huida del hombre sino presencia de Dios para mirar con sus ojos a la humanidad entera.
   
En el Boletín que presentamos con conciencia de su limitación y con la esperanza de que sea útil para renovar nuestra condición de peregrinos y buscadores de Dios en medio de la cíudad secular recordamos con León Felipe: "Ser en la vida romero, romero..., sólo romero./ […] Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo./ Pasar por todo una vez, una vez solo y ligero".
 
Un excelente elenco de colaboradores han hecho posible que nuestras secciones sean de excelencia con artículos extraordinarios de Antonio Rodríguez Carmona, José Mejías, Giorgio Gonella, Jacqueline Rouillard, Dolores A1exaindre, José Luis Vázquez Borau y Juan Martín Ve1asco. Un regalo de última hora: la publicación de Espiritualidad del Desierto de Gisbert Geshake.