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La fe en diálogo con el hombre


Reflexiones de Mons. Santiago Agredo,

                                                                       

EVANGELIZACIÓN Y COMPROMISO CON LOS POBRES
Vamos a hablar de fe en diálogo, y eso nos obligará a discernir con quién hemos de dialogar, de qué queremos hablar, qué pretendemos con el deseado diálogo, qué caminos vamos a seguir para alcanzar lo que pretendemos.
 
Los interlocutores
 
El argumento sobre el que se me pidió que reflexionase era La fe en diálogo con otras religiones”. Eso significaba hablar de cristianos en diálogo con quienes, no siéndolo, buscan en la religión una respuesta a los enigmas de la condición humana.

Intuí, sin embargo, que de ese diálogo no habían de quedar excluidos quienes en el ejercicio de su libertad han optado por no creer, o quienes dicen que, aun deseándolo, no pueden creer, y tampoco aquellos otros que se han adaptado pacíficamente a no creer, entiéndase a vivir como si Dios no existiera. No digo que ateísmo, agnosticismo e indiferencia sean una forma solapada de religión, p
ero no dejan de tener puntos importantes de contacto con ella, pues también ellos dan una visión del mundo, también ellos dan una respuesta a las preguntas ineludibles de la existencia humana, y, aunque sólo sea para negarlo o para ignorarlo, también ellos dicen relación a Dios.
 
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Desafíos y propuestas de la vida religiosa para el mundo actual

Pastoral no es lo meramente eficaz, sino lo gratuito, lo testimonial, lo que favorece aquello que somos: amados por Dios.  


IDEAS Y ORIENTACIONES


LOURDES GROSSO GARCÍA,
Vida religiosa y desafíos pastorales del tercer milenio en Vida Nueva, febrero 1998.






Cuando hablamos de “pastoral” tenemos como referencia al Pastor por excelencia: que no es un asalariado; que ama con ternura a los suyos (“no temas rebañito mío”); que da la vida pos sus ovejas; que sigue la ilógica evangélica de dejar a noventa y nueve por una.

Pastoral no es lo meramente eficaz, sino lo gratuito, lo testimonial, lo que favorece aquello que somos: amados por Dios e hijos suyos. Creo que toca ahora a cada uno de nosotros descubrir los desafíos que se le presentan en su acción pastoral concreta. De todas formas, voy a apuntar algunas ideas que puedan servir de referencia para la reflexión personal.

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http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-187.pdf#page=56

Los relevos

¿Quién hubiera pensado que aparecerían, contra toda esperanza, relevos que recogerían el testigo del hermano Carlos?  


IDEAS Y ORIENTACIONES


Hermanita Josefa





Carlos de Foucauld, al poco tiempo de su conversión, descubrió que su camino para seguir a Cristo debía ser la imitación de la vida de Jesús en Nazaret, y como no encontró ninguna orden religiosa que tuviera este objetivo, pensó que su deber sería fundar una. Para ello, a lo largo de su vida, redactó varios proyectos de regla, llenos de fervor y de radicalidad pero imposibles de vivir en la práctica, y buscó seguidores, pero no tuvo éxito en su empresa, y a su muerte estaba solo. Y no sólo no había visto la existencia de personas que siguieran en una orden religiosa la “vida oculta” de Jesús, sino que tampoco aparecieron los cristianos, sacerdotes o laicos, que él había soñado, para estar junto a los musulmanes en una relación de amistad y de bondad, a fin de que descubrieran el cristianismo como una religión buena, contrariamente a lo que habían podido observar entre la mayoría de los europeos, militares y comerciantes, que iban a África en aquel tiempo colonial.

El Hermano Carlos murió en 1916, sólo y prácticamente desconocido... no dejó más que un puñado de personas que, desde Francia, se unían por la oración y la seriedad de su vida, a la labor misionera del Sahara: la Unión de los Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón. Y sobre todo, un amigo y discípulo que, aunque optó por otro estilo de vida, estaba dispuesto a trabajar para que la semilla lanzada por Carlos no se perdiera: Louis Massignon. 

Este, no solo hizo todo lo que estaba en su mano para que la Unión continuara, sino que tuvo la feliz idea de pedirle a René Bazin, un escritor cristiano muy apreciado en su época, que escribiera una biografía de Carlos de Foucauld, y le facilitó todos los contactos necesarios para su realización. El libro “Charles de Foucauld, explorateur du Maroc, ermite au Sahara” fue editado en 1921 y tuvo inmediatamente un gran éxito en la Iglesia de Francia. El propósito de este libro era la expansión y consolidación de la Unión. ¿Quién hubiera pensado entonces que los otros proyectos de fundación, prácticamente abandonados por el propio Hermano Carlos, pudieran llegar a ser realizados por discípulos póstumos del solitario del Assekrem? ¿Quién hubiera pensado que aparecerían, contra toda esperanza, relevos que recogerían el testigo para pasarlo a las generaciones futuras?
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Sal de tu tierra... Una llamada a la vida religiosa

Qué poder tienen las antiguas costumbres, los viejos hábitos mil veces repetidos, que nos hacen tan resistentes a cambiar.


IDEAS Y ORIENTACIONES


Dolores Aleixandre RSCJ



Qué tendrá la propia tierra que nos cuesta tanto abandonarla. Qué poder tienen las antiguas costumbres, los viejos hábitos mil veces repetidos, que nos hacen tan resistentes a cambiar, a desinstalarnos, a arriesgarnos por caminos nuevos. A los religiosos/as nos llega lo mismo que a Abraham, una llamada a aventurarnos por caminos a los que no estamos habituados, a desplazarnos a tierras de las que desconocemos casi todo. Empezamos a intuir que este año dedicado eclesialmente a la Vida Consagrada, no va a dejarnos tal como estábamos. Que este nuevo Papa, religioso también, nos está sacudiendo ya, nos está urgiendo a levantarnos, enderezarnos y ponernos caminar.

Estamos en una encrucijada difícil y, en palabras del papa Francisco, el momento de la Vida Consagrada es “delicado y fatigoso”; otros hablan de “anemia evangélica” y de una determinada “figura histórica” que parece estar llegando a su fin. El futuro que tenemos por delante es muy diferente del que imaginábamos y ya el presente nos lo está anunciando: a las generaciones tan numerosas que llenaron conventos y monasterios durante buena parte del siglo XX han seguido el descenso del post-concilio y los números mucho más escasos de las últimas décadas, mientras que se hace evidente que los laicos van a tener en la Iglesia un papel creciente y el de los religiosos pasa a ser menguante. Podríamos detenernos en el análisis de sus causas o en la descripción de tantos valientes y creativos esfuerzos de reestructuración que se están llevando a cabo en la mayoría de las Congregaciones. Pero mientras algunas se fusionan, las provincias se unen, las regiones se agrupan y las comunidades se reajustan ¿qué pasa con los sujetos reestructurados, reconfigurados, unidos, agrupados, fusionados o reajustados? Porque lo que de verdad importa es si estamos reconociendo la situación presente como una ocasión espléndida para centrarnos en lo esencial de nuestra vida. Se ha acabado en tiempo de lamentarnos porque somos mayores, hemos disminuido en número y en fuerzas, hemos tenido que cerrar comunidades y abandonar instituciones y tenemos menos presencia eclesial que hace dos décadas. En estos años hemos acertado en muchas cosas y nos hemos equivocado en otras, hemos
vivido cierto desencuentro con la jerarquía, hemos fracasado en ocasiones a la hora de dialogar con los representantes de la Congregación vaticana para los religiosos, les hemos resultado “sospechosos” a algunos grupos y corrientes eclesiales, nos hemos sentido ignorados (“ninguneados” se dice ahora) en los planes de pastoral de algunas diócesis. Son situaciones que nos han afectado y en ocasiones nos han dado un talante de cierto desánimo: un joven profesor de Sociología dijo en una reunión de religiosas de diferentes congregaciones: “Ya que me habéis invitado a daros mi opinión desde el punto de vista de un laico, tengo que confesaros que os veo a las religiosas como un grupo un poco amuermado...” 

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Teresa de Ávila: maestra del camino espiritual hoy

El artículo que presentamos relaciona a Carlos de Foucauld con Teresa de Jesús.                                 


IDEAS Y ORIENTACIONES


José Luis Vázquez Borau


El artículo que presentamos relaciona a Carlos de Foucauld con Teresa de Jesús. Ha ganado el Primer premio al mejor relato del Concurso de Literatura V Centenario Santa Teresa de Jesús, del Congreso Interuniversitario "Santa Teresa de Jesús Maestra de Vida", Ávila, del 1 al 3 de agosto de 2015.

Para mostrar como las enseñanzas de la santa perviven hoy, quinientos años después de su tránsito, me centraré en el testimonio de Carlos de Foucauld, próximos a celebrar el año que viene el centenario de su muerte, para quien la guía de la santa fue crucial en su camino espiritual, y por ende a sus seguidores, dispersos hoy por todo el mundo como “levadura en la masa”, en comunión de destino con los más pobres.

Enlace al artículo completo:

Las estructuras de pecado en la vida de la familia

La alienación del hombre con respecto a Dios tiene como consecuencia la alienación en el hombre y entre los hombres.        
 

IDEAS Y ORIENTACIONES

Cardenal Walter Kasper

Cuanto hemos dicho hasta ahora constituye un cuadro ideal, pero de hecho no es la realidad de las familias. Lo sabe también la Biblia. Así, a los capítulos 1 y 2 del Génesis le sigue el capítulo 3, con la expulsión del paraíso y de la realidad conyugal y familiar paradisíaca. La alienación del hombre con respecto a Dios tiene como consecuencia la alienación en el hombre y entre los hombres. En el lenguaje de la tradición teológica definimos esta alienación como concupiscencia, que no debe entenderse solamente como deseo sexual desordenado. Para evitar este malentendido se habla hoy con frecuencia de estructuras de pecado (FC 9). Estas pesan también sobre la vida de la familia. La Biblia ofrece una descripción realista de la conditio humana y de su interpretación a partir de la fe.
La primera alienación acontece entre el hombre y la mujer. Sienten vergüenza el uno ante el otro (3,10). La vergüenza demuestra que se ha perturbado la armonía original entre cuerpo y espíritu, y que el hombre y la mujer se han alienado entre sí. El afecto degenera en el deseo recíproco y en el dominio del hombre sobre la mujer (3,16). Se reprochan y se acusan uno al otro (3,12). Violencia, celos y discordia se insinúan en el matrimonio y en la familia.
La segunda alienación concierne de modo particular a las mujeres y a las madres. Deben dar a luz ahora a sus hijos con sufrimiento y dolor (3,16). Deben también criarlos en el dolor. ¿Cuántas madres se lamentan y lloran por sus hijos al igual que Raquel lloró por los suyos sin querer que la consolaran (Jr 31,15; Mt 2,18)?

La alienación afecta también a la relación del hombre con la naturaleza y con el mundo. La tierra ya no es un jardín bello, tiene espinas y cardos, es indomable y hostil, y el trabajo se ha hecho duro y difícil. Ahora el hombre tiene que trabajar con fatiga y con el sudor de su frente (3,19).
Muy pronto se llega también a la alienación y a la pelea en la familia. Sobrevienen la envidia y la discordia entre hermanos, el fratricidio y la guerra entre hermanos (4,1-16). La Biblia narra también episodios de infidelidad entre los cónyuges, que se insinúa incluso en el árbol genealógico de Jesús; de hecho, aparecen en él dos mujeres (Tamar y la mujer de Urías) que se consideran pecadoras (Mt 1,5s). También Jesús tenía antepasados que no procedían de «buena familia», y de los que se preferiría no hablar y ocultarlos. La Biblia es en este punto muy realista, muy honesta.
Finalmente, se produce la alienación más importante, la muerte (3,19; cf. Rom 5,12), y todas las fuerzas de la muerte que se desatan en el mundo, trayendo desgracias, calamidades y pérdidas. Producen también sufrimientos en la familia. Pensemos solamente en lo que sucede cuando una madre se encuentra delante de la tumba de su hijo o cuando los cónyuges tienen que decirse adiós para siempre, algo particularmente penoso en los matrimonios felices y que para los más ancianos significa con frecuencia dolorosos años de soledad.

Cuando hablamos de la familia y de su belleza, no podemos partir de una imagen romántica irreal. Tenemos que ver también las duras realidades y participar en la tristeza, en las preocupaciones y en las lágrimas de muchas fa
milias. El realismo bíblico puede incluso ofrecernos una cierta consolación. Nos muestra que aquello que lamentamos no es algo de hoy, sino que, en el fondo, siempre ha sido así. No debemos ceder a la tentación de idealizar el pasado y después, como está de moda en algunos ambientes, ver el presente como mera historia de decadencia. La nostalgia de los buenos tiempos de antaño y las quejas sobre las generaciones jóvenes existen desde que existe una generación anterior. No es solo la Iglesia la que parece (como ha dicho el papa Francisco) un hospital de campaña, sino que también lo parece la familia, con muchas heridas que vendar y muchas lágrimas que enjugar, y donde hay que continuar creando reconciliación y paz.

Al final, el tercer capítulo del Génesis enciende una luz de esperanza. Al tiempo que expulsa al hombre del paraíso, Dios le da una esperanza para que lo acompañe en su camino. Lo que la tradición define como protoevangelio (Gn 3,15) puede entenderse también como protoevangelio de la familia. De su descendencia nacerá el Salvador. Las genealogías de Mateo y Lucas (Mt 1,1-7; Lc 3,23-38) testifican que del subseguirse de las generaciones, que también han sufrido algunas sacudidas, al final ha nacido el Salvador. Dios puede escribir derecho con renglones torcidos. Por eso, al acompañar a los hombres en su camino debemos ser no profetas de desventuras, sino portadores de esperanza, que ofrecen consuelo y que, también en las situaciones difíciles, animan a seguir adelante.

El Evangelio de la Familia (sal Terrae 2014), 31-35

Acompañar desde Nazaret

Algunas breves pinceladas acerca de la Familia de Nazaret, a partir de la experiencia de Carlos de Foucauld.....                          



IDEAS Y ORIENTACIONES

Margarita Saldaña

El Papa Francisco ha propuesto un eje cristológico para la Asamblea General Ordinaria del 2015: «Jesucristo revela el misterio y la vocación de la familia». Una definición hermosa, densa y nada evidente en cuanto miramos a nuestro alrededor. ¿Existe “la familia”? Junto a la familia tradicional occidental encontramos células monoparentales, unidades reconstituidas, parejas de hecho, matrimonios mixtos o interreligiosos, uniones de personas del mismo sexo. En cada una de estas formas de organización hay personas que aspiran a desarrollar un proyecto de vida basado en el amor, con o sin el beneplácito de la Iglesia, hombres y mujeres a veces heridos que buscan comprensión y apoyo. ¿Cómo podrá Jesucristo revelar el misterio y la vocación de la familia en medio de esta problemática sumamente compleja?

El objetivo del proceso sinodal no es cambiar la doctrina, sino encontrar nuevas líneas pastorales que den respuesta a los desafíos que presenta el mapa familiar actual y que contribuyan a acompañar mejor a las personas. Algunas breves pinceladas acerca de la Familia de Nazaret, a partir de la experiencia de Carlos de Foucauld, puedan tal vez aportar alguna luz a esta búsqueda de la Iglesia.

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http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-185.pdf#page=53

Doctrina moral o moral de la percepción en el contexto de la evangelización?

Las expectativas del Sínodo sobre la tarea de la evangelización en el marco de la problemática de la familia.                                            



TESTIMONIOS Y EXPERIENCIAS

Cardenal Walter Kasper

ANOTACIONES SOBRE EL SÍNODO DE LA FAMILIA


El Sínodo tiene prevista una segunda sesión para el otoño del 2015. El tema son las expectativas del Sínodo sobre la tarea de la evangelización en el marco de la problemática de la familia. Tiene como marco la problemática en las iglesias de Alemania y la documentación recogida por la Conferencia Episcopal Alemana y por otras entidades que han preparado el tema conjuntamente para el Sínodo Extraordinario ya celebrado, pero se extiende sin dificultad a la mayoría de las iglesias (por lo menos del primer mundo, pero probablemente a todas).

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http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-185.pdf#page=43 
 

El estilo misionero y evangelizador del beato Carlos de Foucauld

Podemos hablar con toda razón de una nueva forma misionera en Carlos de Foucauld.                                                                 

Nueva en el sentido de que la organización de la misión y la aplicación de sus recursos no son en absoluto esenciales. Él hablará de medios pobres y hará incluso una renuncia efectiva a todo resultado visible y calculable.

Carlos de Foucauld actuando así se vincula a la experiencia de los apóstoles. “Para convertir el mundo como los apóstoles, siendo la piedra angular y el Jefe de la Iglesia, como san Pedro, no hay que prepararse en adelante, ni durante años ni meses, ni días, ni un solo minuto; es preciso obedecer en cualquier momento a las órdenes de Dios”. (Comentario de la lectura en el Santo Evangelio, Mateo 4, 18-20, Nazaret 1897).

Con otras palabras, el abandono radical a Dios inspira una forma de vida y de acción misionera, que está directamente en sintonía con el proceder y las huellas de los apóstoles. Las primeras generaciones de cristianos nunca han programado sus empresas misioneras en el imperio romano. Evangelizaron simplemente e invitaron a vivir la novedad cristiana en medio de la sociedad pagana. En el último período de su vida, el Hermano Carlos de Jesús, de forma espontánea, hace referencia al ejemplo de Priscila y Aquila para encontrar nuevos caminos de evangelización aptos para todo el mundo a través del amor mutuo. “Hagamos como Priscila y Aquila. Dirijámonos a los que nos rodean, los que conocemos, los que están cerca de nosotros, y empleemos nuestros mejores recursos. Con unos, el discurso, con otros, el silencio, con todos el ejemplo, la bondad, el cariño fraternal, haciéndonos cercanos a todos para ganarlos todos para Jesús. (Carta a José Horas, 28 de abril 1916). 

Ciertamente, esta evangelización llena de sencillez, sin cálculo, sin una planificación previa, no es una evangelización fácil. Es una evangelización abierta a la novedad que aporta las personas y los acontecimientos. Es radical porque nos orienta y dirige a la fuente de la vida cristiana y a la vivencia del Evangelio sin glosa. Si Carlos de Foucauld es un modelo y una referencia para la misión cristiana es, precisamente, por su unión a la fuente de donde brota la vida cristiana que no es otra que el mismo Dios.

EMÉRITO DE BARIA

Mensaje de la Asamblea Europea de la Fraternidad Sacerdotal

Queremos compartir en este mensaje algunos de los frutos importantes de nuestro encuentro....                                                                   

 
FRATERNIDAD SACERDOTAL IESUS CARITAS
MENSAJE DE LA ASAMBLEA EUROPEA

Verona, 20 al 27 agosto 2014

En el esplendido paisaje de Sezano, cercano a Verona, en medio de las viñas y los olivos, nuestra Asamblea ha reunido, del 20 al 27 de agosto, 19 delegados de 10 países representando a los 600 miembros de nuestras fraternidades de Europa, a los que dirigimos nuestro cordial saludo. Queremos compartir en este mensaje algunos de los frutos importantes de nuestro encuentro.

1. Estamos en camino con el pueblo de Dios, en tiempos nuevos: 
- Nuestras Iglesias de Europa deben afrontar la indiferencia religiosa de sus habitantes, sea porque poco a poco han abandonado la fe, o porque ignoran totalmente la gramática elemental del cristianismo. La Iglesia ha sido puesta de alguna manera en la periferia de la sociedad.

- Las sociedades mismas son desestabilizadas bajo los golpes del capitalismo financiero que ignora los valores humanos y la preocupación de preservar el medio ambiente.

- La realidad de las migraciones, para buscar trabajo o asilo político, la presencia cada vez más visible del islam en nuestras sociedades nos interpela y a veces nos inquieta.

- El ministerio del Papa Francisco está suscitando esperanza y confianza en todos, creyentes y no creyentes, y está estimulando nuevos caminos a las comunidades eclesiales.
2. Sacerdotes en camino con el pueblo de Dios, en esta nueva situación, reconocemos la actualidad del carisma del Hermano Carlos de Foucauld.
- El hermano Carlos, durante toda su vida, la pasión por Dios lo ha conducido a poner a Jesús, el Cristo, en el centro. Ha descubierto en la Eucaristía y en la Palabra de Dios el alimento esencial de su vida.

- El descubrimiento de la importancia salvífica de la vida escondida de Jesús de Nazaret lo ha conducido a una vida de gran simplicidad y de proximidad a los pobres.

- Su pasión por el Evangelio “que quiere gritar con toda su vida” lo ha conducido a privilegiar los encuentros, las conversaciones, la amistad y el deber de conocer la cultura del otro como camino para la misión. 

- Anticipadamente ha hecho propias las grandes intuiciones del Concilio Vaticano II que son la brújula de nuestra Iglesia: La palabra de Dios (DV); La Eucaristía como fuente y culmen (SC); La misión y el misterio de la Iglesia (LG); La humanidad concreta que hay que amar (GS).
3. Sobre las huellas del Hermano Carlos nos sentimos llamados a emprender decisivamente el camino que el Papa Francisco propone al pueblo de Dios:
- Llamados a enraizarnos en Cristo para que nuestras vidas tengan el sabor del Evangelio, redescubriendo el valor del “desierto”.

- Llamados a contribuir para que la Iglesia se ponga en “salida” y se haga más misionera.

- Llamados a privilegiar los encuentros, la escucha, el diálogo
- con el islam, las otras religiones y los no creyentes
- para así alcanzar “las periferias”.
- Llamados a tener un estilo de vida sencillo, que nos haga accesibles a los más pobres, cercanos al pueblo, impregnados del “olor a ovejas”.
- Llamados a conservar nuestro corazón abierto a las alegrías y angustias de nuestro mundo, atentos al trabajo del Espíritu Santo.
- Llamados a ser, como fraternidad, protagonistas de comunión en nuestros presbiterios, en el que hay diversas sensibilidades pastorales, marcados por la presencia de sacerdotes “venidos de lejos”.
Durante nuestra asamblea :
a) Nos hemos alegrado, en la acción de gracias, por la presencia entre nosotros de nuestro hermano Gíanantonio Allegri, recientemente liberado, después de 57 días de cautiverio en  manos de Boko Haram. Ha compartido “el tesoro escondido en el campo” de esta dura experiencia.
b) Hemos acogido la experiencia de las fraternidades del África francófona que acaban de vivir el mes de Nazaret, - son una esperanza - y recibido la llamada a reforzar nuestros vínculos e intercambios entre fraternidades de diversos continentes, que pueden enriquecernos compartiendo las preocupaciones comunes, como el diálogo con los musulmanes, (que será el tema de un próximo encuentro en Viviers del 13 al 17 de Julio de 2015) y a vivir la fraternidad en un contexto de violencia. Nos hemos puesto a la escucha de diversos testimonios (laicos, religiosos y religiosa) de la gran familia foucaldiana: esta experiencia nos ha convencido que debemos reforzar nuestros lazos con ellas, en fidelidad a las intuiciones del Hermano Carlos, que para la evangelización contaba
plenamente con la colaboración de los laicos.
c) En el contexto del centenario de la primera guerra mundial (1914
-18) hemos realizado una visita-peregrinación al monte Grappa, donde 25.000 soldados de todas las partes de Europa murieron en las batallas, y nos ha hecho sentir la llamada a profundizar en nuestra fraternidad la cultura comprometida con la paz, en la hora en que “los inútiles estragos de la guerra” (Benedicto XV en 1917), están repitiéndose a las puertas de Europa (Ucrania, Medio Oriente: de manera particular hemos oído la experiencia de un hermano iraquí, que nos ha involucrado en el relato del sufrimiento de su pueblo, pidiéndonos orar por él.
d) Ante los múltiples desafíos y la resistencia de nuestro tiempo, la palabra del Hermano Carlos nos impulsa: “las dificultades son el signo de que una cosa agrada a Dios. La debilidad de los medios humanos se convierte en fuente de fortaleza. Dios se sirve de los vientos contrarios para conducirnos a puerto”.