Mostrando entradas con la etiqueta Tema=Caridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tema=Caridad. Mostrar todas las entradas

Algunas maneras de amar



J. L. MARTÍN DESCALZO

1. Aprenderse los nombres de la gente que trabaja con nosotros o de los que nos cruzamos en el ascensor y tratarles luego por su nombre.

2. Pensar, por principio, bien de todo el mundo.

3. Sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ellas.

4. Visitar a los enfermos, sobre todo sin son crónicos.

5. Hacer favores. Y concederlos antes de que terminen de pedírtelos.

6. Olvidar ofensas. Y sonreír especialmente a los ofensores.

7. Tratar con antipáticos. Conversar con los sordos sin ponerte nervioso.

8. Entretener a los niños chiquitines. No pensar que con ellos pierdes el tiempo.

9. Animar a los viejos. No engañarles como chiquillos, pero subrayar todo lo positivo que encuentres en ellos.

10. Recordar las fechas de los santos y cumpleaños de los conocidos y amigos.

11. Acudir puntualmente a las citas, aunque tengas que esperar tú.

12. Contarle a la gente cosas buenas que alguien ha dicho de ellos.

13. Dar buenas noticias.

14. Exponer nuestras razones en las discusiones, pero sin tratar de aplastar.

15. Mandar con tono suave. No gritar nunca.

16. Corregir de modo que se note que te duele el hacerlo.

Dulces horas de amistad en Betania


HERMANITA MAGDELEINE
Carta al Padre Voillaume, 24 de agosto de 1947 

“No puedo sufrir más que de una cosa: de las faltas de amor, y tengo más que nunca nostalgia del cielo, donde no habrá más sombras en el amor”.

“Es muy consolador pensar que aquí mismo el Señor Jesús pasó largas y dulces horas de amistad que le hacían olvidar tantas horas dolorosas de enemistad y de odio, pensar que, cuando ya no podía más al encontrar tantas incomprensiones y condenas, venía a descansar a una casa amiga donde todos le querían, le comprendían incluso cuando decía cosas extrañas e incomprensibles, porque todos creían en él. Venía a descansar junto al amor ardiente y puro de María Magdalena. Le gustaba que se quedara a sus pies durante largas horas y no la rechazaba, aunque Marta protestara contra su aparente inutilidad.

Betania está muy cerca de Jerusalén, pero los senderos son muy duros y pedregosos. El Señor Amado atravesó estos montes... respiró este aire... En esta dulzura de Betania y de Belén, y en el sufrimiento que se siente pesar sobre Jerusalén, no puedo pensar más que en una cosa: en el amor. No puedo desearos más que una cosa: comprender el amor. No puedo sufrir más que de una cosa: de las faltas de amor, y tengo más que nunca nostalgia del cielo, donde no habrá más sombras en el amor.

¿Habéis comprendido bien el verdadero sentido del amor? ¿Habéis medido sus exigencias, os habéis dado cuenta de todos sus matices, todas sus delicadezas? ¿Será que el Señor Jesús hizo una selección? Al contrario, se ofreció a los clavos de la cruz con los brazos abiertos, para que nadie fuera excluido de su amor, ni siquiera el más miserable, el más egoísta y el más ingrato de todos los hombres. Por todos, el Señor Jesús sufrió y murió. En nombre de su Amor todos, sin exclusión, tienen derecho estricto a vuestro amor fraterno”.

Ha hecho de la religión un amor


HERMANITA JOSEFA FALGUERAS

“Este hombre ha hecho de la religión un amor”: esta es la frase que el P. Huvelin escribía al Abad de un monasterio adonde el recién convertido Carlos de Foucauld se dirigía en busca del lugar adecuado para concretar su deseo de darse enteramente a Dios: “Cuando creí en Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para Él: ¡Dios es tan grande!”, dirá él mismo, comentando su encuentro con el Padre de bondad.

Diez años más tarde evoca este momento: “¡Qué bueno es el padre del hijo pródigo! ¿Pero tú eres mil veces más tierno que él! ¿Tú hiciste mil veces más por mí de lo que él hiciera por su hijo! ¡Qué bueno eres, mi Señor y mi Dios! Hijo pródigo no solamente recibido con tal inefable bondad sin castigo, sin reproche, sin ningún recuerdo del pasado, sino con besos, la túnica y el anillo del hijo de la casa, no solamente recibido así, sino buscado por el Padre, bendecido y traído por él desde esos países lejanos.”

Y en otra ocasión: “Que nuestro único tesoro sea Dios, que nuestro corazón sea todo de Dios, todo para Dios…Sólo Él. Estemos vacíos de todo, todo lo creado, desprendidos incluso de los bienes espirituales, vacíos de todo… para poder estar completamente llenos de Dios. Él tiene derecho a todo, a todo nuestro corazón: se lo reservamos a Él completamente, todo entero para Él solo”.

Enlace al artículo completo:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-182.pdf#page=15 

Boletín Iesus Caritas 182: Nunca amaremos suficientemente

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/182/Iesus-Caritas-182.htm

Julio - Septiembre 2014

 "Jesús le miró y le amó" (Mc 10,21)

Editorial 

MIRAR A LOS OTROS CON AMOR
 
El Boletín que presentamos aparece en los días de verano de este año 2014 uniéndose al nuevo aire de renovación espiritual y eclesial propiciado por el papa Francisco. Se ofrece como una lectura complementaria al número anterior que dedicábamos a la alegría del Evangelio.

El título de este Boletín parte de la constatación de nuestra limitación para amar al tiempo que muestra la hermosura de la grandeza inagotable del amor que tiene su fuente y origen en Dios-Amor. Todos hemos experimentado el agridulce sabor de poner amor en personas y proyectos al tiempo que verificamos con el paso del tiempo que no era lo suficiente, que todavía se podía amar más y mejor.
 
Imposible amar sin mirar al otro. Mirar a los ojos pero mirar también a su vida, a su entorno, a sus ilusiones y esperanzas. ¡Cuántas veces no vemos la realidad del otro porque no le miramos! Tampoco es posible amar en abstracto. Jesús cuando mira al joven rico ve su situación concreta y le ama aunque no sea él valiente para dejar todo lo que le ata a una vida cómoda asentada en el cumplimiento de lo que está mandado pero sin dar cabida al amor.

Es propio de la espiritualidad foucaldiana intentar mirar nuestra vida tal y como Dios la contempla. La Revisión de Vida ha ayudado a muchos a mantenerse fieles al Evangelio con la ayuda e implicación de los hermanos de tal suerte que se podría considerar “el Evangelio entero como una gran Revisión de Vida”. Al fin y al cabo la vida cristiana es búsqueda apasionada de la voluntad de Dios Padre, siguiendo los pasos de Jesús, y animados por los dones del Espíritu Santo. El conocido texto de los discípulos de Emaús es referencia para esta práctica espiritual.

La hermanita Josefa Falgueras inicia su colaboración recordando la conocida frase del P. Huvelin refiriéndose a Carlos de Foucauld: “Este hombre ha hecho de la religión un amor”. En el desarrollo del artículo se habla del P. Huvelin y la prima del hermano Carlos como sus iniciadores en la escuela del amor que tendrá momentos luminosos en la Encarnación y en el Calvario para concluir recordando las palabras del hermano Carlos: ““El único amor verdadero, el único digno de ese nombre, es el que se olvida y lo olvida todo para no desear más que una cosa y no vivir más que por una cosa: el bien del Amado.”

La hermanita Annie nos presenta la opción nazaretana como camino ideal de identificación con el amor cercano de Jesús. De los escritos de la hermanita Magdeleine recuperamos un extracto de la meditación sobre las dulces horas de amistad de Jesús en Betania para escribir que “no puedo sufrir más que de una cosa: de las faltas de amor, y tengo más que nunca nostalgia del cielo, donde no habrá más sombras en el amor”.

Muy rico el testimonio de Giorgio Gonella donde se constata que el amor cambia la mirada que tenemos sobre el otro capacitándonos para ver valores donde pareciera que todo humanamente está perdido. La situación vivida por Alfonso Sola, sacerdote de la fraternidad sacerdotal, “fidei donum” en Argentina, es reflejo de una vida coherentemente entregada a los más necesitados acogiendo y compartiendo con los pobres su vida sin privilegios.

En tres partes presenta su honda y amplia reflexión el hermano Marc Hayet: (I) Hacerse pequeño es el camino de Jesús (II) ¿“Hacerse pequeño” para hacerse hermano? (III) ¿Cómo hacernos pequeños y hermanos como discípulos de Jesús y también “discípulos” de Carlos de Foucauld? Son las sabrosísimas notas de un retiro predicado a la fraternidad secular a finales del 2013. En especial sobresale la tercera parte donde el autor con citas bien traídas del Evangelio y el hermano Carlos desarrolla qué significa hacerse pequeño y hermano. El hermano Carlos en carta a Joseph Hours, meditando en Nazaret sobre la resurrección de la hija de Jairo, le dirá: «Debemos tener una delicadeza sin fin en nuestra caridad. Tengamos esta tierna delicadeza que entra en detalles y sabe con cosas muy pequeñas ungir de bálsamo los corazones: “Dadle de comer”, dice Jesús. Entremos, nosotros también, con aquellos que estén con nosotros, en los pequeños detalles; aliviemos con atenciones minuciosas; tengamos para aquellos que Dios pone a nuestro lado, estas tiernas, delicadas, pequeñas atenciones que tendrían unos con otros hermanos muy tiernos, y madres muy tiernas para con sus hijos».
 
En el apartado de Páginas para la Oración incluimos algunos apuntes sobre la espiritualidad del camino de la mano de Marco Levisohn junto a dos ricas reflexiones, una a cargo de un monje de la Iglesia en Oriente y otra del recordado J. L. Martín Descalzo.
 
MANUEL POZO OLLER, 
Director