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Caminando en el Tiempo

Libro dedicado a los pobres y a los sencillos, que con sus vidas silenciosas enseñaron el camino del amor.                                  
Boletín Iesus Caritas 184

UN LIBRO… UN AMIGO


AUTOR: Francisco Clemente Rodríguez

TÍTULO: Caminando en el Tiempo. Salmos para la vida.
 
EDITORIAL: EDIBESA FECHA DE EDICIÓN: 2006

LUGAR: Madrid PÁGINAS: 102

 
El libro que presentamos ha sido concedido como un tríptico dedicado “A los pobres y a los sencillos, que con sus vidas silenciosas me enseñaron el camino del amor”. El epígrafe “Esperando en la oscuridad”, abre la primera parte donde el autor nos ofrece veinticuatro salmos, acudiendo a la ayuda de san Juan de la Cruz para invitar a los lectores a sumergirse en la lectura. 
La segunda parte intitulada “Dios habla en la Noche” está llena de resonancias místicas que expresan la lucha de Dios con el hombre, entre el gozo y la agonía, hasta caer rendido éste último ante el Creador arrullado en sus manos cantando con san Juan de la Cruz: “¡Oh cautiverio suave!... ¡Oh toque delicado... que toda deuda paga! Matando, muerte en vida la has trocado”
En la tercera parte, clave de arco de bóveda de la obra, la luz vence a la niebla de la existencia desde la convicción hecha vida de saber que la felicidad, la salvación y la justicia tienen nombre y es persona a quien conocemos por la revelación de su amor y a quien intuimos a través de la creación, el silencio, la amistad y, en definitiva, del amor. El poeta que ha vivido la noche de la existencia y ha bebido la hiel de la lucha por la construcción de un mundo nuevo y mejor cae rendido ante la inmensidad de Dios acurrucándose en sus manos y diciéndole de manera queda y entre susurros que salen del alma, “Yo te ofrezco lo que soy … acéptame, Señor, y haz de mí un instrumento que lleve a las criaturas el amor de tu conocimiento”
MARÍA DEL CARMEN PICÓN 

Caminar en dirección al otro


Son muchas las personas que entienden que salir ayuda a conocer y contemplar la vida desde otra orilla distinta de la nuestra.
 
Visita a Marruecos

Francisco Clemente Rodríguez

Vivimos en una época que pretende llamarse universal, planetaria, y son muchas las voces que definen al mundo de hoy como una “aldea global” sin distancias ni fronteras. Pero la realidad nos dice que los hombres y los pueblos andamos divididos, enfrentados, recelosos, incomunicados, y luchando unos contra otros por defender intereses propios y egoístas frente al mensaje divino de fraternidad universal y olvidando que todos los hombres somos hermanos y juntos formamos una gran familia, que precisa de un proceso de reconocimiento mutuo, de interacción e integración entre las personas mediante una comunicación verdadera, que no es otra cosa que una aproximación y un hermanamiento creciente entre las personas, que me atrevería a llamar “proceso de amorización” en el que todos los involucrados se ganan unos a otros, aprenden mutuamente, conviven y se aman. 
De aquí que sean muchas las personas que ante esta realidad intenten vivir de otra manera, conscientes de que Dios quiere al hombre libre, que la liberación es para todos, y que hay otras personas y otros pueblos que se esfuerzan y se arriesgan a salir de su entorno con el deseo de construir entre todos un nuevo tipo de relaciones humanas, una nueva sociedad, por entender que no hay comunicación auténtica con Dios cuando nos distanciamos de los hombres, de la pobreza, de la desigualdad y de las muchas separaciones que marcan la vida de las personas en los albores del siglo XXI. Y aunque vemos que muchos seres humanos están siendo utilizados por otros en beneficio de sus propios intereses, y que el sentimiento que brota no es fraternal ni amoroso, también es verdad que son muchas las personas que entienden que salir, cambiar el ritmo de vida, comunicar, etc ayuda a conocer y contemplar la vida desde otra orilla distinta de la nuestra. 
Leer el relato completo en el Boletín Iesus Caritas 184.

Boletín Iesus Caritas 184: Bajar a la otra orilla

Número monográfico dedicado a Francisco Clemente Rodriguez (1926-2008)...                                                                    
http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/184/Iesus-Caritas-184.htmEnero - Marzo de 2015


"Y arribaron a la región de los gerasenos que está frente a Galilea" (Lc 8,26)


Editorial


Francisco Clemente Rodríguez (26 julio 1926; + 18 noviembre 2008) fue sacerdote de la diócesis de Cartagena-Murcia y miembro de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas.

Desde los astilleros de la empresa nacional Bazán, de la mano de una familia creyente y probada por las cicatrices de la existencia, ingresó en el Seminario con veintiséis años con las manos llenas de grasa de las máquinas y de sol y de sal pero también manos llenas de ilusión y entrega. Después de muchos años de cura, de cura-obrero y párroco-obrero del Reino de Dios, disfrutó de una jubilación activa en la que se empeñó en diversas actividades pastorales y el cuido exquisito de las relaciones humanas con los amigos. Sus últimos años de párroco en san Francisco de Asís estuvieron marcados por la atención a inmigrantes y personas, como él llamaba, “pobres y sencillas”. En todo este quehacer siempre buscó tiempo para orar y para rellenar con ejemplar escritura caligráfica libretas de sentimientos y homilías de honda espiritualidad y bella pluma
Fue miembro destacado de la fraternidad sacerdotal “Iesus Caritas” de la familia espiritual del beato Carlos de Foucauld donde sirvió a sus hermanos sacerdotes españoles como responsable regional durante los años 1985 a 1991. En su calidad de responsable asistió a encuentros continentales en Gante, Innsbruck, Malta y Dublín así como al encuentro internacional en Santo Domingo, celebrado en agosto 1988. Era un profundo conocedor de la Iglesia europea y latinoamericana y autor de un libro, Testigo de unas Vidas, Almería 1993, sobre sus experiencias con personas e iglesias de distintas latitudes especialmente cuando fue responsable de la mencionada fraternidad española. También publicó varios libros de poesía tales como Con otra luz, con otra mirada, Almería, 2000 o A solas con el hombre, Almería 2002. Colaboraba asiduamente con nuestro BOLETÍN.

En el autor la poesía era sólo un medio para hablar de la belleza de lo trascendente y manifestar su insaciable deseo de comunión con el autor de toda bondad, de todo lo bueno, de todo lo bello. El número monográfico que dedica el BOLETÍN es un recuerdo agradecido a un guía de almas y experto en caridad que nos sirve como estímulo y ejemplo a quienes peregrinamos tras sus huellas. El Papa Francisco nos dice con vehemencia que “salir al encuentro del otro, del hermano, es un acto permanente de fratetnidad que se transforma la levadura que fermenta la masa, «como la luz elevada sobre las naciones, como sacramento de comunión que confiere un respiro universal a las Iglesias locales, a las comunidades cristianas, encerradas quizás en los propios confines geográficos y culturales» (EG, 114). Es entonces cuando la Iglesia se transforma en el fermento de Dios en medio de la humanidad. Desde esta perspectiva hemos de valorar el esfuerzo de toda la vida sacerdotal de Francisco Clemente y, de modo especial, sus últimos años de encuentro y diálogo con las personas de religión musulmana que vinieron al arco mediterráneo para buscar trabajo y libertad. El amor a las personas suscitó en él el deseo de visitar sus países y conocer sus familias y ambiente. Humanamente, me decía alguna vez, supone un esfuerzo grande porque la cultura es muy distinta a la nuestra pero, añadía siempre con una sonrisa en los labios, espiritualmente supone un gozo inmenso.

El diario que presentamos ocupa desde los días 12 de julio al 5 de agosto de 2006. Al finalizar sus notas el autor escribe “De este modo, hartamente cansado, llegué a Cartagena a las once y cuarto en otro autobús que cubre la línea de Murcia Cartagena. Pero dando gracias a Dios por todo. Así terminó mi visita a Marruecos, que espero repetir con la ayuda de Dios”. 

Damos gracias a Dios por su vida y su testimonio humano y sacerdotal. Su vida fue un canto de esperanza para todos los que le conocimos y le tuvimos como amigo.

MANUEL POZO OLLER
Director

Bibliografía del autor
  • Trilogía de silencios (Cartagena 1988)
  • Testigo de unas Vidas (Almería 1993).
  • Mirando a la Tierra. 25 poemas de paz (Cartagena 1996)
  • Con otra luz, con otra mirada (Almería 2000)
  • A solas con el hombre (Almería 2002)
  • Caminando en el tiempo.Salmos para la vida (Madrid 2006

Publicación en papel del Boletín Iesus Caritas 184

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/184/Iesus-Caritas-184.htm
BAJAR A LA OTRA ORILLA


"Y arribaron a la región de los gerasenos que está frente a Galilea" (Lc 8,26)

Enero - Marzo de 2015


Francisco Clemente Rodríguez (26 julio 1926; + 18 noviembre 2008) fue sacerdote de la diócesis de Cartagena―Murcia y miembro de la Fraternidad Sacerdotal lesus Caritas.

Desde los astilleros de la empresa nacional Bazán, de la mano de una familia creyente y probada por las cicatrices de la existencia, ingresó en el Seminario con veintiséis años con las manos llenas de grasa de las máquinas y de sol y de Sal pero también manos llenas de ilusión y entrega. Después de muchos años de cura, de cura—obrero y párroco—obrero del Reino de Dios, disfrutó de una jubilación activa en la que se empeñó en diversas actividades pastorales y el cuido exquisito de las relaciones humanas con los amigos. Sus últimos años de párroco en San Francisco de Asís estuvieron marcados por la atención a inmigrantes y personas, como él llamaba, “pobres y sencillos". En todo este
quehacer siempre buscó tiempo para orar y para rellenar con ejemplar escritura caligráfica libretas de sentimientos y homilías de honda espiritualidad y bella pluma. En el autor la poesía era sólo un medio para hablar de la belleza de lo trascendente y manifestar su insaciable deseo de comunión con el autor de toda bondad, de todo lo bueno, de todo lo bello.

El número monográfico que le dedica el BOLETÍN es un recuerdo agradecido a un guía de almas y experto en caridad que nos sirve como Estímulo y ejemplo a quienes peregrinamos tras sus huellas. El Papa Francisco nos dice con vehemencia que “Salir al encuentro del otro, del hermano, es un acto permanente de fraternidad que se transforma la levadura que fermenta la masa, como la luz elevada sobre las naciones, como sacramento de comunión que confiere un respiro universal a las Iglesias locales, a las comunidades Cristianas, encerradas quizás en los propios confines geográficos y culturales" (EG, 1 14]. Es entonces cuando la Iglesia se transforma en el fermento de Dios en medio de la humanidad. Desde esta perspectiva hemos de valorar el esfuerzo de toda la vida sacerdotal de Francisco Clemente y, de modo especial, sus últimos años de encuentro y diálogo con las personas de religión musulmana que vinieron al arco mediterráneo para buscar trabajo y libertad. El amor a las personas suscitó en el el deseo de visitar sus países y Conocer sus familias y ambiente. Humanamente, me decía alguna vez, supone un esfuerzo grande porque la cultura es muy distinta a la nuestra pero, añadía siempre con una sonrisa en los labios, espiritualmente supone un gozo inmenso.

El diario que presentamos ocupa desde los días 12 de julio al 5 de agosto de 2006. Al finalizar sus notas el autor escribe “De este modo, hartamente cansado, llegué a Cartagena a las once y cuarto en otro autobús que cubre la línea de Murcia Cartagena. Pero dando gracias a Dios por todo. Así terminó mi visita a Marruecos, que espero repetir con la ayuda de Dios”.

Damos gracias a Dios por su vida y su testimonio humano y sacerdotal. Su vida fue un canto de esperanza para todos los que le conocimos y le tuvimos como amigo.

184: BAJAR A LA OTRA ORILLA


"Y arribaron a la región de los gerasenos que está frente a Galilea" (Lc 8,26)



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