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La actualidad del carisma foucauldiano Hoy: Una Espiritualidad que interroga




Todos los que han hecho hincapié en la novedad de su  testimonio han insistido en su experiencia de Dios.
                                                                                                                                                    

Manuel Pozo Oller



Todos aquellos que han hecho hincapié en la novedad del testimonio de Carlos de Foucauld, de René Bazin a Jacques Maritain, pasando por Paul Claudel, y tantos otros, han insistido en el carácter radical de su experiencia de Dios. Igualmente piensan los que han seguido su estela y han intentado vivir el Evangelio con la proyección misionera: de Madeleine Delbrel a Jacques Loew y aquellos que hoy estamos comprometidos en las distintas fraternidades ayudados por la reflexión del hermano René Voillaume, la hermanita Magdalena o tantos otros.
 
Aunque Carlos de Foucauld se convirtió en un apasionado por Jesús, por su humanidad, por su humildad, por su Cruz, su vida sigue centrada en el misterio de Dios, buscado incansablemente y con toda pasión. 
 
Este hombre fue llamado por Dios y respondió abandonándose a Él. Este abandono a Dios incluye no sólo la obediencia, la lucha interior, el trabajo personal por convertirse, como se podría pensar con demasiado facilidad. Esta entrega a Dios es fuente también de alabanza y de reconocimiento de las maravillas y grandezas del Señor.
 
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Tras las huellas del Bienamado y Señor Jesús



Carlos de Foucauld, una vez que se encuentra con Jesucristo, su vida ya no tiene sentido sin Él...                                                                                         

Manuel Pozo Oller
                                                                                                   
Nuestra reflexión, en esta primera parte, se centrará en cuatro puntos con unas breves notas de introducción y una pequeña conclusión que dejo abierta para, si es posible, completarla en trabajo en grupo (5).

Las fraternidades del Hno. Carlos en España disponen de abundante material para reconstruir el perfil de una cristología foucaldiana sencilla, aunque a veces el material se encuentre disperso en múltiples publicaciones. 

Escrito de referencia primera, sin duda, son las publicaciones en distintas las ediciones de “El Modelo Único” donde encontramos al Jesús del Evangelio, como diría san Francisco de Asís, sin glosa. El archivo de nuestro Boletín en lengua española es referente obligado (6). 

Para el mejor seguimiento de nuestra reflexión he dividido la exposición en cuatro apartados y en cada uno de ellos he seguido los siguientes pasos: 1. Mirar al Evangelio, fuente de toda espiritualidad; 2. Contemplar el itinerario de la gracia en la vida del Hno. Carlos; 3. Formular algunas cuestiones con la intención de que puedan ser útiles para nuestra reflexión personal y, si es posible, para el trabajo en grupo.

Soy consciente que faltaría un elemento esencial a la reflexión que es la puesta en práctica del carisma foucaldiano en el momento presente. Esta cuestión la dejo para la segunda parte.

He subtitulado esta primera parte con la frase paulina “Mi vivir es Cristo” (Flp 1,21) pues bien sabemos que Carlos de Foucauld, una vez que se encuentra con Jesucristo, su vida ya no tiene sentido sin Él y le imita con una fidelidad que no deja a nadie indiferente. Es te sentir lo expresa con nitidez en la redacción de su
Reglamento de Vida conocido como Directorio: “Los miembros de la Fraternidad tendrán como regla preguntarse en toda ocasión lo que pensaría, diría y haría Jesús en su lugar, y hacerlo. Harán continuos esfuerzos para asemejarse cada vez a Nuestro Señor Jesús, tomando como modelo su vida en Nazaret” (7).

Bien sabemos que la medida del amor es no tener medida. Así la medida de imitación que propone el Hermano Carlos consiste en no tener medida en la imitación del Maestro, ya que “la medida de imitación es el amor” y “un discípulo no es más que su Maestro” (8). 

Aquí tenemos, pues, una clave esencial en la cristología de Carlos de Foucauld que huye de la especulación y de las interpretaciones de lectura de los textos para hacer una lectura sapiencial y práxica de la Sagrada Escritura.

Leer la reflexión completa en: 
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-191.pdf#page=7

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(5) El trabajo que aquí presento es deudor de muchos que me han precedido en esta tarea. Es de elemental justicia agradecer a CARLOS PALACIO su aportación en la Asamblea Interfamiliar de diciembre 2008 celebrada en Galapagar y que en su integridad queda recogida en nuestro Boletín “Iesus Caritas” 161 (Abril-junio 2009). Igualmente agradezco las ponencias de ANTONIO LÓPEZ BAEZA en la asamblea interfamiliar de 2012 que fueron publicadas también en nuestro Boletín “Iesus Caritas” (abril-junio 2013) bajo el título “El absoluto de Dios”. Asimismo he de agradecer la investigación para su tesis doctoral de JORDI DÍAZ MOIX que lleva por título “Jesús de Nazaret, hermano universal. Espiritualidad de los misterios de la vida de Cristo en Carlos de Foucauld” defendida en la Pontificia Universidad Gregoriana el año 2011. También agradezco el articulo de J. F. SIX en nuestro Boletin Iesus Caritas (enero-febrero 1992) con el epígrafe ¿Quién era Jesucristo para el padre Foucauld? 21-31.

(6) IÓN ETXEZARRETA ZUBIZARRETA, Carlos de Foucauld. Obras espirituales. Antología de textos. (Madrid 1998) 227-259; FRATERNIDAD SECULAR CARLOS DE JESÚS,Orientaciones para la Fraternidad Secular Carlos de Jesús (Vitoria 1971) 39-63; BOLETIN IESUS CARITAS (enero-febrero 1992). 

(7) HERMANO CARLOS DE JESÚS (CARLOS DE FOUCAULD), Directorio (Barcelona 1963). Citado en Fraternidad Secular Carlos de Foucauld, Orientaciones para la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld, (Vitoria 1971) 65

(8) Ibid, 65-66

Los relevos

¿Quién hubiera pensado que aparecerían, contra toda esperanza, relevos que recogerían el testigo del hermano Carlos?  


IDEAS Y ORIENTACIONES


Hermanita Josefa





Carlos de Foucauld, al poco tiempo de su conversión, descubrió que su camino para seguir a Cristo debía ser la imitación de la vida de Jesús en Nazaret, y como no encontró ninguna orden religiosa que tuviera este objetivo, pensó que su deber sería fundar una. Para ello, a lo largo de su vida, redactó varios proyectos de regla, llenos de fervor y de radicalidad pero imposibles de vivir en la práctica, y buscó seguidores, pero no tuvo éxito en su empresa, y a su muerte estaba solo. Y no sólo no había visto la existencia de personas que siguieran en una orden religiosa la “vida oculta” de Jesús, sino que tampoco aparecieron los cristianos, sacerdotes o laicos, que él había soñado, para estar junto a los musulmanes en una relación de amistad y de bondad, a fin de que descubrieran el cristianismo como una religión buena, contrariamente a lo que habían podido observar entre la mayoría de los europeos, militares y comerciantes, que iban a África en aquel tiempo colonial.

El Hermano Carlos murió en 1916, sólo y prácticamente desconocido... no dejó más que un puñado de personas que, desde Francia, se unían por la oración y la seriedad de su vida, a la labor misionera del Sahara: la Unión de los Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón. Y sobre todo, un amigo y discípulo que, aunque optó por otro estilo de vida, estaba dispuesto a trabajar para que la semilla lanzada por Carlos no se perdiera: Louis Massignon. 

Este, no solo hizo todo lo que estaba en su mano para que la Unión continuara, sino que tuvo la feliz idea de pedirle a René Bazin, un escritor cristiano muy apreciado en su época, que escribiera una biografía de Carlos de Foucauld, y le facilitó todos los contactos necesarios para su realización. El libro “Charles de Foucauld, explorateur du Maroc, ermite au Sahara” fue editado en 1921 y tuvo inmediatamente un gran éxito en la Iglesia de Francia. El propósito de este libro era la expansión y consolidación de la Unión. ¿Quién hubiera pensado entonces que los otros proyectos de fundación, prácticamente abandonados por el propio Hermano Carlos, pudieran llegar a ser realizados por discípulos póstumos del solitario del Assekrem? ¿Quién hubiera pensado que aparecerían, contra toda esperanza, relevos que recogerían el testigo para pasarlo a las generaciones futuras?
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Carlos de Foucauld habla sobre Teresa de Jesús

Con el hermano Carlos nos acercamos para profundizar en la vida de y obra de Teresa de Jesús.                                                             


EN LAS HUELLAS DEL HERMANO CARLOS

Redacción del Boletín

El influjo que ejerció Teresa de Jesús sobre el hermano Carlos es de sobra conocido. En el día de Santa Teresa de Ávila, el 15 de Octubre de 1989, Carlos de Foucauld se explaya en su cuaderno reconociendo el bien que Dios le ha concedido a través de los escritos de esta Santa, e invocándolo como “madre” de sus caminos espirituales. Con el hermano Carlos nos acercamos para profundizar en la vida de y obra de Teresa de Jesús.

Leer más:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-186.pdf#page=15 

Evangelizar en un mundo en cambio


Algunas notas sobre el sentido y el modo de plantear la evangelización en nuestro mundo.                                            

Boletín Iesus Caritas 183

En las huellas del Hermano Carlos

Christian Salenson



En el encuentro de los Hermanos del Evangelio en Francia, el profesor Christian Salenson, director del Instituto Superior de Teología de las Religiones, pronunció dos conferencias sobre el sentido y el modo de plantear la evangelización en el mundo actual en cambio. Ofrecemos algunas notas de las conferencias.

Contra posibles escollos, un balance positivo y una mirada arraigada en la fe. La Iglesia como madre se alegra. Éste es el significado del Magnificat, suscitado por el encuentro entre María e Isabel. Isabel es figura de la humanidad que revela a María el cántico de acción de gracias que surge en el Magnificat. Es la mirada de la fe que se abre a la esperanza más allá de toda expectativa y de todo tipo de esperanza.

Es en este contexto (teológico) en el que vivimos el actual trastorno de la humanidad. Este trastorno no sólo es cultural sino también conlleva en sí un cambio de civilización. En un contexto diferente al nuestro. El testimonio de figuras como el hermano Carlos, Christian de Chergé nos interpela en este sentido. 
Para leer el artículo completo:

Hacerse pequeño para hacerse hermano


MARC HAYET

Ofrezco en tres partes mi reflexión: 

(I) Hacerse pequeño es el camino de Jesús 

(II) ¿“Hacerse pequeño” para hacerse hermano?
 

(III) ¿Cómo hacernos pequeños y hermanos como discípulos de Jesús y también “discípulos” de Carlos de Foucauld?



Enlace al artículo en el Boletín Iesus Caritas 182:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-182.pdf#page=33

Ha hecho de la religión un amor


HERMANITA JOSEFA FALGUERAS

“Este hombre ha hecho de la religión un amor”: esta es la frase que el P. Huvelin escribía al Abad de un monasterio adonde el recién convertido Carlos de Foucauld se dirigía en busca del lugar adecuado para concretar su deseo de darse enteramente a Dios: “Cuando creí en Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para Él: ¡Dios es tan grande!”, dirá él mismo, comentando su encuentro con el Padre de bondad.

Diez años más tarde evoca este momento: “¡Qué bueno es el padre del hijo pródigo! ¿Pero tú eres mil veces más tierno que él! ¿Tú hiciste mil veces más por mí de lo que él hiciera por su hijo! ¡Qué bueno eres, mi Señor y mi Dios! Hijo pródigo no solamente recibido con tal inefable bondad sin castigo, sin reproche, sin ningún recuerdo del pasado, sino con besos, la túnica y el anillo del hijo de la casa, no solamente recibido así, sino buscado por el Padre, bendecido y traído por él desde esos países lejanos.”

Y en otra ocasión: “Que nuestro único tesoro sea Dios, que nuestro corazón sea todo de Dios, todo para Dios…Sólo Él. Estemos vacíos de todo, todo lo creado, desprendidos incluso de los bienes espirituales, vacíos de todo… para poder estar completamente llenos de Dios. Él tiene derecho a todo, a todo nuestro corazón: se lo reservamos a Él completamente, todo entero para Él solo”.

Enlace al artículo completo:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-182.pdf#page=15 

Alegrarnos de la felicidad de Dios

Michel Lafon

“Dios mío, tú nos presentas un ancla a la que podemos atar nuestra alegría, y atarla de tal modo que nada nos la pueda arrebatar: esta ancla es la alegría de tu felicidad. Por malo, miserable, ingrato, frío y sin amor que yo sea [...], tú eres eternamente feliz; eres feliz, y eso es todo lo que me hace falta. Eres feliz, así que soy bienaventurado. Eres feliz, así que no me falta nada. Eres feliz, Dios mío, y me siento contento”.
 
“Pensemos en nuestras faltas para lamentarlas amargamente y humillarnos por ellas... [...] El amor a Dios sufre de ver a la divinidad ofendida, pero luego recuerda que Dios es Dios, que es infinitamente feliz [...] Podrá recordar más tarde esta ofensa para seguir arrepintiéndose, pero recordarla en la oración...sin turbación, con plena posesión de uno mismo… Ya no será un dolor que agita el alma todo el día. Este dolor inquieto y desordenado proviene del amor por uno mismo y del orgullo, que no se resigna a haber faltado. La pesadumbre serena, tranquila, que sufre pero se reafirma en la idea de la perfección y de la felicidad de Dios y que pone en ello toda su alegría... esa pesadumbre procede del amor a Dios”.

“Cuando nos sentimos tristes, defraudados por nosotros mismos, por los demás y por las cosas, pensemos que Jesús es glorioso, que está sentado a la derecha del Padre, bienaventurado por siempre, y que si lo amamos como debemos, la suma felicidad del ser infinito debe arrasar infinitamente en nuestras almas sobre la tristeza que procede de los males de los seres finitos y que, en consecuencia, ante la visión de la felicidad de nuestro Dios, nuestra alma debe entrar en el júbilo y las penas que la angustian deben desaparecer como las nubes ante el sol”.

Leer el artículo completo:

El II Concilio del Vaticano y las Fraternidades Carlos de Foucauld

Mons. Provenchères
La mayor de las gracias es hoy día la gracia del Concilio. Juan XXIII decía que el Concilio era el objeto de todas sus preocupaciones y quería que también fuera objeto de las preocupaciones de todos los cristianos. En cuanto fue elegido Pablo VI dijo que el Concilio sería la gran obra de su pontificado.
Aquí existe una gracia que el Espíritu Santo otorga a la Iglesia y a cada uno de sus miembros. Debemos estar atentos para  recoger, en cada instante de nuestra vida, la gracia ofrecida por Dios.  Esto está enteramente dentro de una vocación de pobreza. El pobre  vive de migajas y en algunos casos obtiene migajas muy grandes,  como hoy. El pobre no tiene nada propio: todo lo recibe de Dios.  Siempre tendrá lo suficiente y hasta superabundancia en la medida  en que recogerá la gracia que se le ofrece a cada instante.
Es fácil observar la notable concordancia que existe entre las orientaciones de fondo del Concilio y los principales aspectos de la espiritualidad del hermano Carlos de Jesús y de sus Fraternidades. Esto se explica fácilmente, porque es el mismo Espíritu el que actúa en todo. Un siglo para Él es menos que un segundo para nosotros. Está preparando desde hace mucho tiempo su Concilio. Todos sus impulsos han sido orientados desde hace un siglo hacia la
profundización de la teología de la Iglesia: papel del Soberano Pontífice, lugar de la Iglesia diocesana, desarrollo de la doctrina misional, acción católica, movimiento litúrgico, etc... Lo que preparaba por medio de grandes movimientos: lo preparaba también suscitando santos, guías espirituales. Me parece cada vez más evidente que el hermano Carlos de Jesús ha sido, tal como dijo Pío XI de Santa Teresita del Niño Jesús, una «palabra viva de Dios», dirigida por Dios a la Iglesia y al mundo de hoy. 
Leer el artículo completo:

Dios salva por encarnación

Antonio López Baeza

El Absoluto de Dios, fundamento de la tarea evangelizadora de las Iglesias Cristianas

2ª Parte

"Dios salva por encarnación"


De Foucauld es un hombre de Iglesia. No sólo ni principalmente un eclesiástico, en el sentido que ahora damos a esta denominación: clérigo consagrado a las tareas pastorales. Él lleva con gozo y gratitud el ministerio presbiteral, pero como lo que es: un servicio humilde y generoso a la tarea evangelizadora entre “infieles” y gentes necesitadas de bienes materiales y espirituales. Incluso celebrar la Eucaristía en medio de vastas regiones en que el Islam es la religión propia, él lo considera un servicio de su carisma sacerdotal, por la fe en que tal celebración es por sí misma una irradiación espacio/temporal de la salvación de Dios en Cristo. 
El poder de la humildad y silencio que encierra el sacramento eucarístico, aparece bien pronto para el Hno Carlos como fundamento de toda auténtica evangelización cristiana. En humildad y silencio se hace presente Jesús en las especies sacramentales mediante la fe de la Iglesia y el rito litúrgico. Y cuantos celebran y adoran la presencia real de Jesús, aprenden de dicha presencia a evangelizar desde el silencio, la humildad y la entrega de la propia vida..

Rasgos principales del Absoluto de Dios

Antonio López Baeza

El Absoluto de Dios, fundamento de la tarea evangelizadora de las Iglesias Cristianas

1ª Parte

"Rasgos principales del Absoluto de Dios"


“Rasgos principales del Absoluto de Dios”

El ser humano, podemos afirmar, resulta un ser desgraciado, disminuido en sus más nobles capacidades naturales, si no llega a encontrar, en el transcurso de su existencia temporal, un Absoluto al que entregar su propia vida.
 
El ser humano, cuya definición filosófico/antropológica es la de una persona espiritual y relacional a un tiempo, es decir, que tiene conciencia de sí misma y se realiza plenamente en la comunicación con los demás, no puede alcanzar su felicidad esencial, aquella que reclama su ser más íntimo, sino encontrando en la vida algo más grande que sí mismo, objeto de sus mayores anhelos y principio de su libertad radical.
 
¿No resulta el ser humano en sí mismo una llamada, una necesidad, a abrirse al Absoluto de su vida, como su radical razón de ser? ¿No resultan todos los bienes y valores de la existencia humana relativos (parciales, abiertos, dinámicos), en el sentido de su orientación a un bien cada vez mayor y siempre apetecible? Tras cada conocimiento humano, tras cada placer de la carne, siempre se esconde otro conocimiento superior, otro placer más gozoso.

Leer más:
1ª Parte: Rasgos principales del Absoluto de Dios (Antonio López Baeza)

Elaborar un discurso sobre Dios

Antonio López Baeza

El Absoluto de Dios, fundamento de la tarea evangelizadora de las Iglesias Cristianas

Introducción

"Elaborar un discurso sobre Dios"

“Centrar la cuestión de Dios en la vida de los hombres de hoy”, tal como nos pide el último sínodo de los obispos, desearía fuera la aportación de mis charlas en este Encuentro  Interfamiliar. Es un hermoso slogan y un desafío descomunal. 

Nos recuerda dicho sínodo, en el número diecinueve de su lineamenta, que es de todo punto urgente encontrar formas nuevas del discurso sobre Dios. [...] “el discernimiento que estamos realizando -dicen los obispos reunidos en Roma- nos sugiere detenernos a comprender todavía más en profundidad las razones de una tal indiferencia ante el discurso sobre Dios por parte de nuestra cultura. [...] Esto es necesario, sobre todo, para buscar las formas y los instrumentos para elaborar un discurso sobre Dios, que sepa responder a las esperanzas y las aspiraciones de los hombres de hoy, mostrándoles cómo la novedad, que es Cristo, es al mismo tiempo, el don que todos esperamos, [...] como el cumplimiento de su búsqueda de sentido y de su sed de verdad. El olvido del tema de Dios se transformará así en una ocasión de anuncio misionero” 

Mediante nuestro trabajo de oración, reflexión y comunicación, queremos en estos dos días colaborar, como Familia Carlos de Foucauld, en esa elaboración de un nuevo discurso sobre Dios, al que nuestros obispos nos convocan en el Año de la Fe, como su objetivo principal. Que hace falta un discurso “nuevo” sobre Dios, quiere decir que existe otro discurso “viejo”, a superar; y que debemos cuidarnos mucho de no volver a caer en los antiguos vicios de la predicación evangélica, que han desvirtuado la imagen de Dios en la cultura actual.

Marie Moitessier en la vida del hermano Carlos

Emérito de Baria

Artículo publicado en el Boletín Iesus Caritas 176 (pag. 19)

Carlos de Foucauld nació en el seno de una familia creyente y practicante. Marcaría su existencia la muerte de sus padres, primero su madre y poco tiempo después su padre, cuando contaba con seis años. Su abuelo, el coronel Morlet, supliría en la educación y en el afecto la pérdida de sus padres. Su prima María Moitessier, siete años mayor que él, de alguna manera, suplió a su madre considerándola siempre como su confidente y como una segunda madre como lo atestigua su continua y abundante correspondencia. 

Resulta curioso que Carlos de Foucauld perdiera la fe a la edad de quince años, justo cuando su prima Maria la persona a la que siempre consideró como la más cercana y querida contrajo matrimonio con Olivier de Bondy y, en cierto modo, se separaba de él. Comenta Antonine de Chatelard que “él nunca hará alusión a lo que con frecuencia se ha considerado que rompió su corazón”.

Para soportar la separación y la soledad Carlos de Foucauld organiza fiestas y se da a la buena vida. “Una mujer, de la que no se sabe nada, jugó algún papel durante algunos meses de su vida. Se le conoce solamente con el nombre de Mimí. El frecuentarla le acarrea sanciones”. 

No obstante María Moitessier, junto al P. Huvelin, serán las mediaciones que Dios pone para la conversión de Carlos de Foucauld...