¿Crees, de verdad, que Dios existe?; y si existe, ¿nos aceptará como somos?...
Boletín Iesus Caritas 183
Testimonios y Experiencias
José Máría Avedaño Perea
Al encuentro de la Vida
Sucedió al salir de un templo de Móstoles después de haber celebrado la vigilia que nos preparaba para el Domund. Eran las diez y media de la noche. Me encontré con tres jóvenes en la plaza de la parroquia. Estaban bebiendo mucho vino, y barrunto que su vida deambula de periferia en periferia. Me acerqué a ellos.
Micaela, Jacinto y Felipe eran sus nombres. Después de saludarles y presentarme, dialogamos y me preguntaron algo esencial: “¿Crees, de verdad, que Dios existe?; y si existe, ¿nos aceptará como somos?”.
Uno de ellos dijo: “Sinceramente, dudo que me quiera a mí; he hecho mal, soy
Micaela, Jacinto y Felipe eran sus nombres. Después de saludarles y presentarme, dialogamos y me preguntaron algo esencial: “¿Crees, de verdad, que Dios existe?; y si existe, ¿nos aceptará como somos?”.
Uno de ellos dijo: “Sinceramente, dudo que me quiera a mí; he hecho mal, soy
muy pecador”. Otro me cuestionó sobre mi vocación: “¿Por qué eres cura?..., ¿eres feliz?..., ¿qué has encontrado en Dios y no en otro lugar?”. Tras un tiempo de escucha y diálogo, les dije que no se desanimaran, que Dios les ama; que le hablaran de corazón a corazón, como un amigo habla con su amigo; que no le temieran. Nos despedimos con un abrazo.
Aquel encuentro y aquellas preguntas me condujeron a caer en adoración ante Cristo y volver a lo fundamental de mi fe, de mi vocación sacerdotal, y a sincerarme sobre a quiénes voy a buscar para despertar la atracción por Jesucristo, por el Reino de Dios, por la belleza de Dios.
¡Bendito seas, Señor, por salir a nuestro encuentro!
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Aquel encuentro y aquellas preguntas me condujeron a caer en adoración ante Cristo y volver a lo fundamental de mi fe, de mi vocación sacerdotal, y a sincerarme sobre a quiénes voy a buscar para despertar la atracción por Jesucristo, por el Reino de Dios, por la belleza de Dios.
¡Bendito seas, Señor, por salir a nuestro encuentro!
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