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Las estructuras de pecado en la vida de la familia

La alienación del hombre con respecto a Dios tiene como consecuencia la alienación en el hombre y entre los hombres.        
 

IDEAS Y ORIENTACIONES

Cardenal Walter Kasper

Cuanto hemos dicho hasta ahora constituye un cuadro ideal, pero de hecho no es la realidad de las familias. Lo sabe también la Biblia. Así, a los capítulos 1 y 2 del Génesis le sigue el capítulo 3, con la expulsión del paraíso y de la realidad conyugal y familiar paradisíaca. La alienación del hombre con respecto a Dios tiene como consecuencia la alienación en el hombre y entre los hombres. En el lenguaje de la tradición teológica definimos esta alienación como concupiscencia, que no debe entenderse solamente como deseo sexual desordenado. Para evitar este malentendido se habla hoy con frecuencia de estructuras de pecado (FC 9). Estas pesan también sobre la vida de la familia. La Biblia ofrece una descripción realista de la conditio humana y de su interpretación a partir de la fe.
La primera alienación acontece entre el hombre y la mujer. Sienten vergüenza el uno ante el otro (3,10). La vergüenza demuestra que se ha perturbado la armonía original entre cuerpo y espíritu, y que el hombre y la mujer se han alienado entre sí. El afecto degenera en el deseo recíproco y en el dominio del hombre sobre la mujer (3,16). Se reprochan y se acusan uno al otro (3,12). Violencia, celos y discordia se insinúan en el matrimonio y en la familia.
La segunda alienación concierne de modo particular a las mujeres y a las madres. Deben dar a luz ahora a sus hijos con sufrimiento y dolor (3,16). Deben también criarlos en el dolor. ¿Cuántas madres se lamentan y lloran por sus hijos al igual que Raquel lloró por los suyos sin querer que la consolaran (Jr 31,15; Mt 2,18)?

La alienación afecta también a la relación del hombre con la naturaleza y con el mundo. La tierra ya no es un jardín bello, tiene espinas y cardos, es indomable y hostil, y el trabajo se ha hecho duro y difícil. Ahora el hombre tiene que trabajar con fatiga y con el sudor de su frente (3,19).
Muy pronto se llega también a la alienación y a la pelea en la familia. Sobrevienen la envidia y la discordia entre hermanos, el fratricidio y la guerra entre hermanos (4,1-16). La Biblia narra también episodios de infidelidad entre los cónyuges, que se insinúa incluso en el árbol genealógico de Jesús; de hecho, aparecen en él dos mujeres (Tamar y la mujer de Urías) que se consideran pecadoras (Mt 1,5s). También Jesús tenía antepasados que no procedían de «buena familia», y de los que se preferiría no hablar y ocultarlos. La Biblia es en este punto muy realista, muy honesta.
Finalmente, se produce la alienación más importante, la muerte (3,19; cf. Rom 5,12), y todas las fuerzas de la muerte que se desatan en el mundo, trayendo desgracias, calamidades y pérdidas. Producen también sufrimientos en la familia. Pensemos solamente en lo que sucede cuando una madre se encuentra delante de la tumba de su hijo o cuando los cónyuges tienen que decirse adiós para siempre, algo particularmente penoso en los matrimonios felices y que para los más ancianos significa con frecuencia dolorosos años de soledad.

Cuando hablamos de la familia y de su belleza, no podemos partir de una imagen romántica irreal. Tenemos que ver también las duras realidades y participar en la tristeza, en las preocupaciones y en las lágrimas de muchas fa
milias. El realismo bíblico puede incluso ofrecernos una cierta consolación. Nos muestra que aquello que lamentamos no es algo de hoy, sino que, en el fondo, siempre ha sido así. No debemos ceder a la tentación de idealizar el pasado y después, como está de moda en algunos ambientes, ver el presente como mera historia de decadencia. La nostalgia de los buenos tiempos de antaño y las quejas sobre las generaciones jóvenes existen desde que existe una generación anterior. No es solo la Iglesia la que parece (como ha dicho el papa Francisco) un hospital de campaña, sino que también lo parece la familia, con muchas heridas que vendar y muchas lágrimas que enjugar, y donde hay que continuar creando reconciliación y paz.

Al final, el tercer capítulo del Génesis enciende una luz de esperanza. Al tiempo que expulsa al hombre del paraíso, Dios le da una esperanza para que lo acompañe en su camino. Lo que la tradición define como protoevangelio (Gn 3,15) puede entenderse también como protoevangelio de la familia. De su descendencia nacerá el Salvador. Las genealogías de Mateo y Lucas (Mt 1,1-7; Lc 3,23-38) testifican que del subseguirse de las generaciones, que también han sufrido algunas sacudidas, al final ha nacido el Salvador. Dios puede escribir derecho con renglones torcidos. Por eso, al acompañar a los hombres en su camino debemos ser no profetas de desventuras, sino portadores de esperanza, que ofrecen consuelo y que, también en las situaciones difíciles, animan a seguir adelante.

El Evangelio de la Familia (sal Terrae 2014), 31-35

Doctrina moral o moral de la percepción en el contexto de la evangelización?

Las expectativas del Sínodo sobre la tarea de la evangelización en el marco de la problemática de la familia.                                            



TESTIMONIOS Y EXPERIENCIAS

Cardenal Walter Kasper

ANOTACIONES SOBRE EL SÍNODO DE LA FAMILIA


El Sínodo tiene prevista una segunda sesión para el otoño del 2015. El tema son las expectativas del Sínodo sobre la tarea de la evangelización en el marco de la problemática de la familia. Tiene como marco la problemática en las iglesias de Alemania y la documentación recogida por la Conferencia Episcopal Alemana y por otras entidades que han preparado el tema conjuntamente para el Sínodo Extraordinario ya celebrado, pero se extiende sin dificultad a la mayoría de las iglesias (por lo menos del primer mundo, pero probablemente a todas).

Seguir leyendo:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-185.pdf#page=43 
 

La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo

La opinión de media docena de personas, expertos en temas familiares y colaboradores de Centros de Orientación Pastoral para la Familia.     
SÍNODO DE LOS OBISPOSXIV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA
(4-25 octubre 2015)
La Redacción del Boletín, después de hacer una selección de los “Lineamenta” para la XIV Asamblea General Ordinaria, fijándose en la Tercera Parte que lleva por título “La Confrontación: Perspectivas Pastorales” ha pedido la opinión a una media docena de personas, expertos en temas familiares y colaboradores de Centros de Orientación Pastoral para la Familia.
Leer el artículo que se publicó en el Boletín Iesus Caritas 185:

Boletín Iesus Caritas 181: La Alegría del Evangelio

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/181/Iesus-Caritas-181.htm
Abril - Junio 2014

 "Os anuncio una buena noticia, una gran alegría para todo el Pueblo" (Lc 2,10)

Editorial 
Después del primer documento del papa Francisco sobre La luz de la fe, proveniente de un texto de Benedicto XVI, se esperaba esta Exhortación Apostólica, La alegría del Evangelio, que recoge brevemente -solo 28 de las 58 proposiciones sinodales- el Sínodo sobre La nueva evangelización (octubre de 2012) y que se convierte en su primer documento programático. Su contenido y el tono lo hacen excepcional, ya que en la larga historia de la Iglesia representan una total novedad sobre los documentos papales habituales, más aún cuando observa que sobre su temática «no es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales», y por esto afirma que «percibe la necesidad de avanzar en una saludable “descentralización”» (núm. 16). 
Uno de los puntos más nuevos es «una conversión pastoral y misionera» de la Iglesia que lleva a una «pastoral en conversión»: aquí radica la «impostergable renovación eclesial», que se describe con un realismo no habitual en estos documentos (núms. 25-33); y, como segundo punto, se afronta con precisión teológica la cuestión de la jerarquía de verdades (núms. 34-39), que no se respeta cuando, según el papa, «se habla más de la ley que de la gracia, más de la Iglesia que de Jesucristo, más del Papa que de la Palabra de Dios». Por esto, se afirma que la Iglesia es «una madre de corazón abierto» (núms. 46-49).
Extremadamente cercanos son los capítulos siguientes: la sugerencia sobre «la crisis del compromiso comunitario» (c. II); el nuclear sobre el «anuncio del evangelio» (c. III), donde incluye una parte muy realista sobre la homilía (núms. 135-144); el brillante sobre «la dimensión social» (c. IV), y la conclusión, «Evangelizadores con Espíritu (c. V). Estamos, pues, ante un documento excepcional, que pone en estado de misión a toda la Iglesia. 
Por esto, a nivel institucional, propone de forma nueva: una descentralización de las competencias de Roma a las Iglesias locales, que haga posible un nuevo ejercicio del primado promoviendo, a su vez, la colegialidad; la inserción de los laicos y las mujeres en lugares de decisión; una pobreza visible y una perceptible «opción» por los pobres. Es, sin duda, un programa de largo alcance del papa Francisco que huele a Evangelio.
Nuestro Boletín no puede quedar al margen de este “huracán del Espíritu” que ha supuesto “el estilo del papa Francisco” y se ha concretado como programa en la exhortación apostólica “Evangelii gaudium” y por eso dedicamos este número que hemos querido subtitular con la frase evangélica que recuerda el anuncio del nacimiento de nuestro Señor a los pastores que cuidaban al raso, ¡hermoso símbolo de la situación en la que se halla el hombre de hoy en total intemperie!, y que eran pobres por su condición y oficio: “Os anuncio una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc 2,10). Mons. Alfonso Milián nos recuerda que la fuente de nuestra alegría es la alegría pascual y nos dice que “no podemos llevar la buena nueva sin alegría” al tiempo que nos descubre la insondable alegría de Jesús y su fundamento en la paternidad/maternidad divina. De Michel Lafon, aprovechándonos de la generosidad de la editorial Ciudad Nueva, hemos tomado el capítulo II de su libro 15 días con Carlos de Foucauld que se presenta bajo el epígrafe Alegrarse con la alegría de Dios.
En la sección de Testimonios y Experiencias presentamos el testimonio hermoso de Mario Sabato, hermano del Evangelio, que trabaja con los nómadas del circo y se presenta a sus espectadores como el payaso Sbirulín. A esta sección se añade el testimonio gozoso de una Iglesia en cambio promovido por el II Concilio del Vaticano de Juan Alfonso Vila Blasco a la que se acompaña dos trozos, recuerdo y homenaje de la exhortación apostólica de Pablo VI Gaudete in Domino sobre la alegría cristiana publicada en el año1975. 
Artículo hermoso, sugerente y profético el de la teóloga Montse Escribano sobre la conciliariedad en la Iglesia: gozos y esperanzas, tristezas y angustias. Acompañan en la sección Ideas y Orientaciones artículos de Leonardo Terrazas Roncal y el artículo recuperado del Boletín del 1964 de Ángel Mattei, artículo de gran actualidad a pesar de la distancia en el tiempo. 
El número se cierra con la sección Páginas para la Oración con un ramillete de textos selectos de las Florecillas de san Francisco de Asís, P. Van der Meer, J. R. Flecha Andrés, Paul Claudel para terminar con dos meditaciones de Antonio Rodríguez Carmona para preparar y vivir el Jueves y Viernes Santo.
MANUEL POZO OLLER,
Director


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