Boletín Iesus Caritas 210: Un camino de transformación hasta ser hermano de todos

 
Presentamos este número con la esperanza de que nos ayude a poner en práctica la carta encíclica Fratelli tutti del papa Francisco.                                                                                         

"Haz tú lo mismo" (Lc 10,39)

 
Boletín Iesus Caritas de Julio - Septiembre de 2021

 
Editorial 
 
UN CORAZÓN ABIERTO AL MUNDO ENTERO
 
Presentamos este número con la esperanza de que su lectura y meditación nos ayuden a poner en práctica las orientaciones y enseñanzas de la carta encíclica Fratelli tutti del papa Francisco (3 octubre 2020) que trata «sobre la fraternidad y la amistad social» [En adelante citaremos la carta encíclica del siguiente modo FT y a continuación el número del documento).
 
San Pablo VI calificó a Carlos de Foucauld como “Hermano universal”, en la encíclica Populorum progressio (1). En nuestros días el papa Francisco ha hablado varias veces de este carisma singular que define al Hermano Carlos. En su viaje a Marruecos, tras recordar a san Francisco de Asís, dijo: «¿Y cómo no mencionar al beato Carlos de Foucauld que, profundamente marcado por la vida humilde y oculta de Jesús en Nazaret, a quien adoró en silencio quiso ser un universal hermano?» (2). En la carta encíclica Fratelli tutti, n. 287, el Papa habla del Hermano Carlos «quien, desde su intensa experiencia de Dios, hizo un camino de transformación hasta sentirse hermano de todos» (3) en un camino personal de búsqueda en el desierto donde «en ese contexto expresaba sus deseos de sentir a cualquier ser humano como un hermano (4) y pedía a un amigo: «Ruegue a Dios para que yo sea realmente el hermano de todos» (5) llegando a ser hermano de todos identificándose con los últimos (6).
 
Las secciones del BOLETÍN tienen como colaboradores a excelentes comunicadores y personas comprometidas en la línea de la carta encíclica que hemos recibido como viento suave y fresco del Espíritu. Victor Codina sj. y Margarita Saldaña Mostajo iluminan la palabra de Dios en nuestro hoy con una fuerza que solo los testigos pueden aportar en el empeño de evitar los males presentes al tiempo que se lucha contra las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad, la falta de trabajo, tierra y vivienda; por la prioridad a la vida de todos por encima de la apropiación de bienes de algunos. Margarita, de la fraternidad del Sagrado Corazón, nos dice que la experiencia vital de hermano universal «se alcanza humildemente, no cuando nosotros mismos nos auto-proclamamos “hermanos de todos”, sino cuando damos pasos decididos hacia las personas heridas en la cuneta y cuando ellas nos reconocen como hermanas y hermanos de camino». Es un complemento necesario el recuerdo de la lucha de Carlos de Foucauld contra la esclavitud que le lleva a denunciar la situación invitando al lector a tomar conciencia de que «el Hermano Carlos es un paradigma de amor universal, pero también, y a veces lo olvidamos, de amor político».
 
La sección testimonial nos presenta la peculiaridad del amor al enemigo, en el caso de Aurelio Sanz y en el ejercicio de la vocación al servicio ministerial de Jean-François Berjonneau en diálogo con el mundo obrero, los presidiarios y el mundo musulmán. Antonio Marco acerca al lector a la lectura de la encíclica: «Fatrelli tutti es un florilegio de la mejor herencia espiritual y personalista de la historia humana. Tesoro de la Doctrina Social de la Iglesia». Manuel Pozo reflexiona sobre dos conceptos centrales de la encíclica, a modo de ejes axiales, que guardan relación estrecha con la espiritualidad foucaldiana, como son la fraternidad universal y la amistad, subtítulo de la encíclica. La sección Páginas para la Oración nos ofrece las dos oraciones que cierran la carta encíclica del papa Francisco y las colaboraciones testimoniales de J. J. Castejón y Secondo Martín.
 
Esperamos la canonización del beato Carlos de Foucauld con el sueño de impulsar la fraternidad universal y, más en concreto, el diálogo cristiano-musulmán. «La Iglesia es una casa con las puertas abiertas, porque es madre» (FT 269).
Manuel Pozo Oller
Director 

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1 (26 marzo 1967) 12: AAS 59 (1967) 263
2 31 de marzo de 2019
3 FT 286
4 Cf. C. DE FOUCAULD, Meditación sobre el Padrenuestro (23 enero 1897)
5 Ibid., Carta a Henry de Castries (29 noviembre 1901)
6 Ibid., Carta a Madame de Bondy (7 enero 1902)


 

 

Boletín Iesus Caritas 211: Esperanza en un mundo vulnerable

La pandemia inesperada está siendo para la humanidad una gran prueba al poner límite a la autosuficiencia del ser humano.                                                                                         

"La creación entera gime dolores de parto" (Rom 8,22)

 
Boletín Iesus Caritas de Octubre - Diciembre de 2021

 
Editorial
 
 
SIEMPRE, AUNQUE SEA EN LONTANANZA, HAY LUCES DE ESPERANZA 
 
La pandemia inesperada está siendo para la humanidad, especialmente del mundo de la abundancia, una gran prueba al poner límite a la autosuficiencia del ser humano. La alta tecnología y el estado de bienestar han sido humillados por un insignificante y mortal virus que solo parece vencido con el distanciamiento social y, en consecuencia, con la desaparición de fiestas y aglomeraciones. Algunos, con innegable buena voluntad, pensaban que “saldríamos de ésta fortalecidos”. Cuando escribo estas líneas, septiembre de 2021, parece que hay cierta esperanza en volver poco a poco a la normalidad, pero ahí quedan las huellas de una lucha. En general, me remito a los datos a los estudios sociológicos divulgados estos últimos días donde se habla de una apostasía silenciosa en la Iglesia española. El título y el contenido de este BOLETÍN fue concebido y diseñado en los momentos más virulentos de la pandemia. Su título sigue siendo de una actualidad grande porque intentamos humildemente sembrar esperanza en este mundo que se nos ha revelado tan vulnerable donde necesariamente está naciendo un mundo nuevo como leemos en la imagen simbólica de san Pablo: «La creación entera gime dolores de parto» (Rom 8,22). 
 
Ante la situación global que padecemos, prendemos la humilde lámpara de la esperanza. Todos necesitamos esperar algo. Ahora bien, las cosas pueden ofrecernos satisfacciones, pero no nos aportan la felicidad. Así pues, no nos basta con esperar algo. Necesitamos esperar a alguien. Lo sabemos por experiencia todos cuando aguardamos la aparición de la persona en la que deseamos depositar nuestro amor. Y lo saben los esposos que esperan la llegada de sus hijos. Vivir “en estado de esperanza” es la imagen de toda la existencia humana. Esperar a alguien exige estar muy atentos a los signos que pueden anunciarnos su llegada. No dejar pasar el momento. Y hacer de él un verdadero encuentro que nos saque de nosotros mismos. Además de esperar a alguien, necesitamos esperar en alguien. Poner en otra persona nuestra confianza. Descansar en ella. Eso es lo que acerca la esperanza a la fe humana y al amor interpersonal. Claro que el esperar en otro puede a veces defraudarnos. A fin de cuentas, deseamos poder esperar en Otro, mayor que nosotros. Queremos que nos acoja con alegría y generosidad, que nos ame hasta perdonarnos y que nos ayude a comenzar el camino cada día, como si fuera el primero de nuestra vida. En realidad, de esa forma solo podemos esperar en Dios. 
 
Y, finalmente, necesitamos que alguien espere algo bueno de nosotros. Y que espere en nosotros. Necesitamos sentirnos necesitados. Todos agradecemos que los demás confíen en nosotros y se fíen de nosotros. Queremos que estén seguros de que podemos hacer algo significativo en nuestra vida y para la vida de los demás. Pues bien, una esperanza tan firme y tan inmotivada, tan amante y tan fiel, sólo Dios nos la puede demostrar. 
 
En este Boletín que anuncia el invierno divisamos en lontananza las luces de esperanza como invitación de mirar a Jesús y volver al Evangelio. El camino de la esperanza se rotula acompañando a los débiles (A. Rodríguez Carmona) y frágiles de los que Dios protector y materno, como un ave que recoge a sus polluelos y bajo cuyas alas se encuentra refugio (Rut 2,12) (D. Aleixandre), en misión y en camino hacia los más débiles (B. García Traba). Un glosario espléndido de testimonios arropa la reflexión sobre la esperanza cristiana y la lección de vida de Mons. López Romero. El Manifiesto de la Esperanza, las letanías de la esperanza y varios poemas escogidos llenan nuestro apartado para la reflexión y oración. 
 
Nuestra gratitud a Natalia Fernández por sus dibujos y a Demetrio González Cordero por su reflexión sencilla y profunda sobre esta virtud teologal en ediciones Paulinas (2000).

Manuel Pozo Oller
Director 

 

 

Boletín Iesus Caritas 209: Orar en tiempo de aislamiento e incertidumbre

En la poquedad del ser y en la brisa suave, se hace presente el Dios de la vida                                                                  

"Después del fuego el susurro de una brisa" (1 Re 19,12)

 
Boletín Iesus Caritas de Abril - Junio de 2021

 
Editorial
 
 
«QUE BIEN SÉ YO LA FONTE QUE MANA Y CORRE, 
AUNQUE ES DE NOCHE» 
 
La pandemia que venimos padeciendo de forma declarada desde marzo de 2020 nos ha obligado a cambiar muchos hábitos y a adquirir una disciplina personal que nunca hubiéramos pensado. Vivíamos sumergidos en una sociedad de confort sin aparentes límites de crecimiento y, de repente, todo se desmorona al compás del ritmo que marcan los acontecimientos. 
 
La situación a la que hacemos frente nos arroja sin piedad a una gran crisis de realismo provocada por un virus asesino invisible que nos recuerda y evoca, en lenguaje corriente de estos meses, lo esencial. El confinamiento en casa ha supuesto una gran humillación para quienes vivíamos envueltos en ruidos y en la prisa sin sentido, sumidos en ofertas múltiples de lo transitorio y placentero. Nos han recluido y distanciado con decretos y normas y, en consecuencia, nuestra autosuficiencia ha sido herida haciéndonos saborear el aislamiento y la soledad. En efecto, recluidos en casa, después de miles intentos de evasión, nos hemos encontrado con la realidad de nuestro yo sin posibilidad de escapatoria. Estamos asistiendo a un curso acelerado para aprender a vivir reconciliados con nosotros mismos. 
 
Ante tal estado de cosas, estancados en el hastío pandémico, es consolador recordar al profeta Elías que, vapuleado por la existencia y desorientado por los acontecimientos, no cesa de preguntarse dónde se esconde Dios. Traigo a colación un texto precioso y oportuno que reza así: «Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor. Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor. Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor. Después del fuego el susurro de una brisa suave» (1 Re 19,11-12). En el relato existe un fuerte contraste entre el huracán, el terremoto y el fuego, manifestaciones características de las religiones naturales, y la suave brisa, que evoca el silencio del desierto. Ahí, en la poquedad del ser y en la brisa suave, se hace presente el Dios de la vida. La voz de Dios sigue resonando en palabras suaves perceptibles solo en el silencio: «Cuando un silencio apacible lo envolvía todo y la noche llegaba a la mitad de su carrera, tu palabra omnipotente se lanzó desde el cielo» (Sab 18,14-15). En verdad, quien no conoce de “largos silencios luminosos”, jamás podrá ser luz para los demás de ahí la importancia de escuchar para que nuestra vida grite coherencia y Evangelio y nuestras palabras quemen a quienes nos atiendan. 
 
El confinamiento obligado por la situación de la Covid-19 provocó la cancelación de muchos encuentros programados de oración donde se aprende a silenciar nuestro ánimo, refrenar nuestras actividades y a escuchar. También, como innumerables grupos, la Fraternidad Sacerdotal tuvo que suspender su retiro anual de forma presencial. El P. NABONS-WENDE HONORE SAVADOGO, sacerdote de la fraternidad de Burkina Faso, y miembro del equipo internacional, era el encargado de animar este encuentro. Los apuntes del fracasado encuentro presencial los ofrecemos ahora en este número del BOLETÍN a los que hemos complementado, a manera de introducción, dos meditaciones del Hermano del Evangelio, JUAN SPANHOVE, sobre el Espíritu Santo. Las charlas, en su día, sirvieron de meditación a la Fraternidad Secular “Carlos de Foucauld” en su encuentro anual de 1998, en la Casa de Espiritualidad de Guadix (Granada). 
 
Finalizado este número nos llegó la triste noticia del fallecimiento del HERMANO ANTOINE CHATELARD. De manera apresurada, pero con mucho afecto, hemos incluido un recuerdo de gratitud al que fuera un colaborador eminente y asiduo de nuestro Boletín. Fue una alegría contar con él de modo incondicional. Su nombre quedará para siempre ligado a nuestra humilde publicación engrandecida, entre otros, por tan afamado colaborador. ¡Descansa en el Nazaret del cielo abandonado en las manos del Padre! 

Manuel Pozo Oller
Director 

 

Legado espiritual de Charles de Foucauld

Esta obra es una exquisita recopilación de textos del hermano Carlos de Foucauld.                         

Publicado en:

BOLETÍN IESUS CARITAS 199


Un libro... Un amigo


 

AUTOR: CARLOS DE FOUCAULD
TÍTULO: Legado espiritual
EDITORIAL: Bonum
FECHA DE EDICIÓN: junio 2005, 2a edic.
LUGAR: Buenos Aires.
FORMATO: 22 x 15



ASPECTOS FORMALES
Esta obra es una exquisita recopilación de textos del hermano Carlos de Foucauld. Puede considerarse como un testamento fundamental para la inspiración espiritual del tiempo actual. El libro es traducción del original en italiano Come un chicco di grano (San Pablo 2002).
CONTENIDO
El libro se abre con una introducción donde se recogen palabras de san Juan Pablo II con motivo del centenario de la ordenación sacerdotal del P. de Foucauld el 9 de junio de 2001. Se añade una biografía esencial bajo el título de «Una vida paradójica». El núcleo del libro lo ocupan cuatro capítulos: Bajo la mirada de Dios ¡Dios mío, qué bueno eres”; “Seguir a Jesucristo. El que ama, imita; Amar sin límites. Todos somos hijos del Altísimo; Abandonarse en el amado. Todos los acontecimientos están en sus manos. El libro se cierra con el epílogo que lleva por título “Naveguemos mar adentro” donde se recoge una cita extensa de MADELEINE DELBRÊL, Che gioia credere! (Turín 1968) 35.
VALORACIÓN CRÍTICA
Es un libro de fácil lectura y buena presentación dirigido al gran público y que, por tanto, va a lo esencial a la hora de presentar la espiritualidad foucaldina. En sus páginas se observa un deseo de adaptar el lenguaje al momento actual lo que hace atractiva su lectura. Es un libro para la meditación y la oración de tal suerte que su lectura se hace corta apeteciendo un poco más. Muy aconsejable para quienes se acercan por primera vez al carisma foucaldiano.

MARÍA DEL CARMEN PICÓN SALVADOR

Perlas en el Desierto

Este libro ofrece unas reflexiones que inciden en que no habrá evangelización posible si no hay evangelizadores a la altura de lo que pide hoy la historia.                         

Publicado en:

BOLETÍN IESUS CARITAS 199


Un libro... Un amigo


 

AUTOR: ANTONIO GARCÍA RUBIO

TÍTULO: Perlas en el desierto. Evangelizar hoy con el latido de Carlos de Foucauld.

FECHA DE EDICIÓN: 2018 LUGAR: Madrid.

EDITORIAL: PPC; 288 páginas.






Este libro ofrece unas reflexiones pastorales muy oportunas para este momento de la vida de la Iglesia. Reflexiones que inciden en este aspecto necesario y prioritario: no habrá evangelización posible si no hay evangelizadores a la altura de lo que pide hoy la historia. Estos pensamientos son producto del encuentro con el beato Carlos de Foucauld y meditación de su espiritualidad. Humildemente -dice el autor-, con este hombre del desierto se pueden iniciar caminos nuevos de evangelización y de espiritualidad en este siglo XXI.

Escuchemos, pues, al eremita del desierto y sus preciosas perlas con las que poner en marcha lo que los monjes llaman la «obra de Dios». Tarea compleja, pero no imposible. Escribe el autor en las primeras páginas del libro.: «Demasiado activismo. Quizá me he dedicado a las cosas de Dios y me he olvidado de Dios». Hasta que entró en su vida la pequeña figura del beato Carlos de Foucauld, García Rubio recoge su legado y elabora a partir de él doce perlas en las que reconocer el momento pastoral que está atravesado la Iglesia hoy, para «iniciar caminos nuevos de evangelización y de espiritualidad en este siglo XXI, llamado a ser místico o no ser». Un libro excelente para nuestros grupos y fraternidades.

MARÍA DEL CARMEN PICÓN SALVADOR

Boletín Iesus Caritas 208: Albert Peyriguère, mística de una vocación

El Marabut no tenía mujer ni hijo, todos los pobres eran su familia, todos los hombres sus hermanos...                                      

"He quedado crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que vive Cristo en mí" (Ga 2,19-20)

 
Boletín Iesus Caritas de Enero - Marzo de 2021

 
Editorial
 
 
EL P. PEYRiGUÈRE: MÍSTICO Y HOMBRE DE ACCIÓN
 
Jean Marie Peyriguère nació el 28 de septiembre de 1883 en Trébons, al pie de los Pirineos, en un modesto hogar de obreros, hijo de padre carpintero y madre empleada de hogar. Pasa su juventud en la comarca de Burdeos. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1906, con dispensa de edad, porque solo tenía veintitrés años. Nombrado profesor en la escuela Gratry de Bordeaux, en julio de 1909 obtiene la licenciatura en Letras. Enviado al Instituto católico de Paris prepara la tesis doctoral en teología sobre san Bernardo y el movimiento místico del siglo XII. Allí se relaciona con personajes reconocidos en el ámbito católico como lo eran François Mauriac, André Lafond, y André Lamandé. 
 
Camillero durante la Iª guerra mundial (1914-1919). Crea entre los soldados una asociación católica con el nombre de “los amigos de Cristo”. El ejército le concedióla cruz de guerra y cuatro condecoraciones más por sus heridas y valentía. 
 
La lectura de la biografía de Carlos de Foucauld del escritor René Bazin le impacta grandemente. Como consecuencia de este descubrimiento espiritual pide al arzobispo de Cartago permiso para vestir el mismo hábito que Carlos de Foucauld y vivir como ermitaño atendiendo al tiempo sus parroquias en su oficio de párroco. Los acontecimientos se precipitan cuando el P. de Chatouville, padre blanco originario de Bordeaux, le propone vivir juntos el ideal de Carlos de Foucauld en una ermita del Sahara. En junio de 1926, se instala en La Daya, un pequeño oasis cerca de Ghardaia (Argelia). El desierto del Sahara pone a prueba su salud. En septiembre abandona La Daya, dejando solo a su compañero en la recién estrenada experiencia para regresar a Francia en julio de 1927. La falta de salud y el mal entendimiento con el P. de Chatouville, estricto y exigente en el cumplimiento del reglamento de 1899, le hicieron tomar un nuevo camino espiritual a la luz de la carta de Carlos de Foucauld, de 13 de mayo de 1911, donde el eremita presentaba una concepción más abierta del ideal misionero.
 
Viaja a Marruecos e inmediatamente se declara una gran epidemia de tifus. El 6 de marzo de 1928 el padre Peyriguère enferma y es transportado al hospital de Mogador (actualmente Essaouira) donde luchará diez días entre la vida y la muerte. El hermano Pierre muere el 9 del mismo mes. Superada la enfermedad, en los días de recuperación, acompaña al vicario apostólico para impartir el sacramento de la confirmación por toda la diócesis. En julio de 1928 se queda a vivir en Khénifra donde una familia francesa le llevará a El-Kbab, pueblo de montaña situado a unos treinta kilómetros al sur de Khénifra. El pueblo le cautiva. Se instala en el lugar el 16 de julio de 1928. Enamorado del pueblo bereber ocupa su tiempo en conocer su lengua y su cultura, a orar y estudiar, además de atender a los enfermos en un dispensario lleno de pobres y gentes humildes. El 26 de abril de 1959 muere en total soledad, en el hospital de Casablanca. Las exequias son presididas por el arzobispo de Rabat, Mons. M. Lefebvre, el martes 28 de abril en la iglesia de Notrê-Dame de Lourdes en Casablanca.
 
Un joven bereber pronunció en sus exequias esta oración fúnebre que muestra la percepción del otro diferente:
«El Marabut no tenía mujer ni hijo,/ todos los pobres eran su familia,/ todos los hombres sus hermanos...
Dio de comer a quienes tenían hambre./ Vistió a los que estaban sinvestido./ Cuidó a los enfermos,/ defendió a los tratados injustamente,/ acogió a los que carecían de casa.
Todos los pobres eran su familia./ Todos los hombres sus hermanos. / ¡Séale Dios Misericordioso!»
El joven musulmán, sin saberlo, hizo un cántico a la vida del P. Peryguère a la luz del conocido texto de san Mateo 25. 
 
De mucho provecho será acudir a uno de nuestros boletines dedicados en su día al místico, seguidor de Carlos de Foucauld: FAMILIAS CARLOS DE FOUCAULD, “Albert Peyriguère. Conducido por el Espíritu” Boletín Iesus Caritas Época V, 22 (1980).
 
En una frase podemos glosar y resumir la vida espiritual y apostólica del P. Peyriguère: «¡Oh Dios mío: cuántos apóstoles para hablar de Cristo, tal vez bastante pocos para vivir a Cristo... Mostrar a Cristo ante el islam y mostrar su ternura!»

Manuel Pozo Oller
Director