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Boletín Iesus Caritas 216: Carlos de Foucauld a la escuela de Cristo

Retiro Fraternidad Sacerdotal, Galapagar, 21 al 26 de agosto de 2022          
"Ved de gozo, que alegría, que los hermanos se amen" (Ps 133,1)
 
Boletín Iesus Caritas de Enero - Marzo de 2023

 
Editorial
 
PROGRAMA DE VIDA DE CARLOS DE FOUCAULD: EVANGELIO, EUCARISTÍA Y EVANGELIZACIÓN
 
 
El 14 de mayo pasado el Papa Francisco recibió a un grupo de jóvenes de la diócesis francesa de Viviers. Esta diócesis francesa, como bien sabemos, es la diócesis donde estuvo incardinado el Hno. Carlos desde su ordenación, si bien con un status singular, que los traductores nos hacen llegar como “sacerdote libre de la mencionada diócesis de Viviers”. 
 
El Papa sentado en la silla gestatoria de la debilidad presentó con energía y concisión el «programa de vida que propone Carlos de Foucauld en la Escuela de Cristo» y que sintetizó en lo que se ha venido conociendo desde aquel día como las tres E: Evangelio, Eucaristía y Evangelización. Dando vueltas al enfoque de este retiro me he decidido por seguir fundamentalmente este esquema que, propuesto por el Papa a los jóvenes, puede revitalizar nuestra vida personal, nuestra espiritualidad y entrega apostólica y nuestro sentido de pertenencia a la Fraternidad sacerdotal en sus distintos niveles. 
 
Os ofrezco cuatro claves para vivir este retiro. Cada uno podrá añadir las que considere importantes en el momento en el que se encuentre o en medio de las situaciones en las que vive. 
 
1ª. Me agradaría que nuestro retiro estuviera enmarcado en la acción de gracias de la Iglesia universal por la canonización del Hno. Carlos. No hay que decir mucho sobre el cómo hay que vivir este año jubilar, baste recordar: 
 
1.1. El Papa Francisco habla en sus escritos de una santidad cercana, alcanzable, con la gracia de Dios, por personas inquietas y buscadoras: «Los santos no son figuritas perfectas, sino personas atravesadas por Dios. Podemos compararlas con las vidrieras de las iglesias, que dejan entrar la luz en diversas tonalidades de color. Los santos son nuestros hermanos y hermanas que han recibido la luz de Dios en su corazón y la han transmitido al mundo, cada uno según su propia «tonalidad». Pero todos han sido transparentes, han luchado por quitar las manchas y las oscuridades del pecado, para hacer pasar la luz afectuosa de Dios. Este es el objetivo de la vida: hacer pasar la luz de Dios y también el objetivo de nuestra vida» (Ángelus 1 de noviembre de 2017). 
 
1.2. El Hermano Carlos reflexionando sobre la santidad nos da la clave de este gran regalo de la Santísima Trinidad a su Iglesia en cada momento de la historia: «Miremos a los santos, pero no nos detengamos en la admiración. Contemplemos en ellos a Aquel cuya contemplación ha llenado sus vidas. Aprovechemos sus ejemplos, pero sin detenemos mucho tiempo ni tomar como modelo perfecto a este o a aquel santo. Tomando de cada uno lo que nos parece más conforme a las palabras y a los ejemplos de nuestro Señor Jesús, nuestro único y verdadero modelo. De este modo sus lecciones nos servirán, no para imitarlos a ellos, sino para imitar mejor a Jesús» (Opere spirituali, 13. Citado en A. MANDONICO, ¡Dios mío que bueno eres! (Madrid 2021) 23. 
 
2ª. Vivamos estos días el sueño de la comunión y la comunidad en este movimiento del Espíritu en el que tomamos conciencia de la sinodalidad. Nuestro encuentro, en verdad, es una parábola del reino anunciado que se adelanta en plenitud en el encuentro alegre con los hermanos. Repitámonos a lo largo de estos días el salmo de la comunidad: ¡Ved que gozo, que alegría, que los hermanos se amen!
 
3ª. Con la convicción de que poner una pausa en nuestra vida nos ayuda a recuperar nuestra armonía personal. No nos retiramos para huir sino para contemplar nuestra vida con los ojos de Dios y a los hermanos con los ojos de la ternura y la compasión. El místico trapense Thomas Merton escribía: 
 
«No vamos al desierto para huir de las personas, sino para aprender la manera de encontrarlas; no las dejamos para no tener nada que ver con ellas, sino para descubrir la manera de hacerles el mayor bien. Pero éste es sólo un fin secundario. El único fin que incluye a todos los demás es el amor de Dios.» [Cf. Nuevas semillas de contemplación Santander 1999] 
 
4ª. Venimos a nuestro retiro, en palabras de Ernesto Cardenal, con «el corazón lleno de nombres». No podemos olvidar en nuestra oración nuestro compromiso apostólico que se concreta en tantos rostros amados y en tantos dolores de impotencia ante la realidad. Os pido que en estos días no demos la espalda a los signos de los tiempos que nos ha tocado vivir, en especial, con la humillante pandemia y el desvanecimiento de la sociedad de bienestar y en éxodo permanente. Hoy, sin lugar a dudas, el pastor se halla ante el reto de anunciar a Jesucristo en contextos nuevos de interculturalidad y de indiferencia religiosa. Pedimos al Espíritu Santo su iluminación y su ayuda para mirar al mundo y a los otros con amor y trabajar en la viña del Señor hasta el agotamiento. 
 
No hace falta traer aquí los momentos en que Jesucristo se retiraba a solas para orar (Cf. Mc 1,29-39; Lc 5,16). Estamos aquí para gustar como nos recuerda san Ignacio: «No el mucho saber harta y satisface al anima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente». [final de la 2ª anotación] Os invito a gustar y sentir, pues el Retiro es tiempo de encuentro, tiempo de “estar”, tiempo de conocer con el corazón. 
 
Nuestro Retiro es el momento cumbre para vivir la fraternidad sacerdotal y posibilidad de encuentro para los que periódicamente se reúnen y aquellos que viven más aislados. Es como el modelo tipo, salvando las diferencias, de lo que hemos 8 de vivir en nuestro presbiterio diocesano y, en la Iglesia en general, con religiosos/as y laicos. Nuestro Retiro tiene su singularidad que le distingue de otros momentos de encuentro y oración sacerdotales. Viene enmarcado por el abrazo fraterno en esta tarde cuando nos hemos encontrado y acaba con la asamblea de hermanos que quieren caminar juntos; aunque alguien anime la reflexión ésta no es excusa para el trabajo interior para lo que se dispondrá de grandes momentos de contemplación ante Jesús Eucaristía y de silencio para pasear y descansar; piezas obligadas son el ejercicio de la revisión de vida para contemplar nuestra vida y acción apostólica con los ojos de Dios, la noche de adoración donde el sueño se rompe para bendecir al Señor, y el desierto que facilita la salida de nuestros demonios interiores y al tiempo tenemos la experiencia de que Dios nos hable al corazón [cf Os 2,14]. 
 
Demos gracias, pues, al Señor por estar aquí y ahora en este retiro. ¡Todo es gracia y todo es para nuestro bien! Aunque seamos pobres instrumentos, el Dios de la vida camina a nuestro lado y, por eso, nada tememos [Cf. Ps 22]. En su momento fue de mucho aprovechamiento espiritual y gran consuelo la lectura del libro del doctor Vallejo Nájera con título tan sugestivo: Concierto para instrumentos desafinados. No temamos el Señor es buen director y sabe sacar música armoniosa y bella de nosotros pobres instrumentos desafinados. 
 
«Mi deseo, en palabras de san Pablo, es que os sintáis animados» (Col 2,2) y que en estos días de gracia renovemos nuestro compromiso sacerdotal para servir a los hermanos halla donde nos encontremos. ¡Ánimo! 
 
Manuel Pozo Oller 
Director