Boletín Iesus Caritas de Abril - Junio de 224Editorial
RICOS EN FRAGILIDAD
VASOS DE BARRO
Nuestro Boletín trimestral se ofrece a los lectores con el título
Compromiso de servicio en la fragilidad con el subtítulo paulino
«Cuando me siento débil, es cuando más fuerte soy» (2 Cor 12,
10).
Las circunstancias diversas del momento presente nos hacen
descubrir nuestra extrema fragilidad. Ésta cobra rostro cercano
en nuestro entorno y en nuestras comunidades donde «la poquedad y la pequeñez son contra/culturales en el mundo de hoy,
que patrocina el éxito, el número, los resultados, la grandeza y
la abundancia». Hablamos del cambio de época evidente que sufre el mundo en Occidente y asistimos con verdadera esperanza
al nacimiento de un mundo Nuevo que está naciendo en otras
culturas y en otros pueblos.
El Papa Francisco nos invita en la exhortación apostólica que es
programa de su ministerio petrino, La alegría del Evangelio, a
cuidar la fragilidad: «Jesús, el evangelizador por excelencia y el
Evangelio en persona, se identifica especialmente con los más
pequeños (cf. Mt 25,40) … todos los cristianos estamos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo y del mundo en que vivimos» (EG, 209, 210,216). Para nosotros, empeñados en vivir el
Evangelio desde las intuiciones del Hermano Carlos, la oración
de abandono sigue siendo una fuente de fortaleza en medio de la
tormenta cultural al tiempo que inspiración para los que se sienten la fragilidad y para aquellos que ayudan a los más débiles.
El mismo Papa, frágil por sus años y achaques, ocupó una de sus
catequesis recientes para hablar de la fragilidad: «Porque la fragilidad es, en realidad, nuestra verdadera riqueza: somos ricos
en fragilidad, todos; la verdadera riqueza, que debemos aprender
a respetar y acoger, porque, cuando se la ofrecemos a Dios, nos
hace capaces de ternura, de misericordia y de amor. Ay de las
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personas que no se sienten frágiles: son duras, dictatoriales. En
cambio, las personas que reconocen con humildad sus propias
fragilidades son más comprensivas con los demás. La fragilidad
nos hace humanos. No es casualidad que la primera de las tres
tentaciones de Jesús en el desierto, la relacionada con el hambre,
intente robarnos nuestra fragilidad, presentándonosla como un
mal del que hay que deshacerse, un impedimento para ser como
Dios. En cambio, es nuestro tesoro más preciado: de hecho,
Dios, para hacernos semejantes a Él, quiso compartir hasta el
final nuestra propia fragilidad. Miremos el crucifijo: Dios que
baja precisamente a la fragilidad. Miremos al pesebre donde
llega con una fragilidad humana grande. Él compartió nuestra
fragilidad» [Catequesis sobre el discernimiento 14, 4 enero 2023].
Las letras que encierra nuestro Boletín son preciosas porque su
tinta es la experiencia de vida llevada a la narración de experiencias en las que, en muchos casos, se acude al bálsamo del
Evangelio y a la palabra de los hermanos. JOSÉ LUIS MUÑOZ,
Hermano del Evangelio, el abad del monasterio de Montserrat,
MANEL GASCH, AURELIO SANZ, ENRIQUE GONZÁLEZ, Y JOSÉ
VIDA, nos ayudan con ecos paulinos a «no desfallecer, antes
bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo, nuestro hombre interior se renueva de día en día».
La preparación de este número ha suscitado en nosotros muchas
preguntas que queremos compartir: ¿En verdad. «mi fuerza y
mi poder es el Señor?» ¿Es Él el Salvador, el que llena de sentido
mi vida? ¿Descubrimos en la fragilidad el cuidado de Dios?
¿Abrimos nuestro corazón a los demás y nos dejamos acompañar y sanar como camino de liberación? ¿Supone la experiencia
de amistad fortaleza en nuestra fragilidad? ¿Hemos sentido la
mano de otros en nuestros hombros en los momentos de búsqueda? ¿Nos asusta la debilidad de la Iglesia? ¿Me agría interiormente? ¿Me provoca desconfianza en Dios y en los otros?
Manuel Pozo Oller
Director
