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Legado espiritual de Charles de Foucauld

Esta obra es una exquisita recopilación de textos del hermano Carlos de Foucauld.                         

Publicado en:

BOLETÍN IESUS CARITAS 199


Un libro... Un amigo


 

AUTOR: CARLOS DE FOUCAULD
TÍTULO: Legado espiritual
EDITORIAL: Bonum
FECHA DE EDICIÓN: junio 2005, 2a edic.
LUGAR: Buenos Aires.
FORMATO: 22 x 15



ASPECTOS FORMALES
Esta obra es una exquisita recopilación de textos del hermano Carlos de Foucauld. Puede considerarse como un testamento fundamental para la inspiración espiritual del tiempo actual. El libro es traducción del original en italiano Come un chicco di grano (San Pablo 2002).
CONTENIDO
El libro se abre con una introducción donde se recogen palabras de san Juan Pablo II con motivo del centenario de la ordenación sacerdotal del P. de Foucauld el 9 de junio de 2001. Se añade una biografía esencial bajo el título de «Una vida paradójica». El núcleo del libro lo ocupan cuatro capítulos: Bajo la mirada de Dios ¡Dios mío, qué bueno eres”; “Seguir a Jesucristo. El que ama, imita; Amar sin límites. Todos somos hijos del Altísimo; Abandonarse en el amado. Todos los acontecimientos están en sus manos. El libro se cierra con el epílogo que lleva por título “Naveguemos mar adentro” donde se recoge una cita extensa de MADELEINE DELBRÊL, Che gioia credere! (Turín 1968) 35.
VALORACIÓN CRÍTICA
Es un libro de fácil lectura y buena presentación dirigido al gran público y que, por tanto, va a lo esencial a la hora de presentar la espiritualidad foucaldina. En sus páginas se observa un deseo de adaptar el lenguaje al momento actual lo que hace atractiva su lectura. Es un libro para la meditación y la oración de tal suerte que su lectura se hace corta apeteciendo un poco más. Muy aconsejable para quienes se acercan por primera vez al carisma foucaldiano.

MARÍA DEL CARMEN PICÓN SALVADOR

Boletín Iesus Caritas 195: Hermanita Magdeleine de Jesús

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/195/Iesus-Caritas-195.htm


Esta mujer, sorprendente para su época, nos abre un camino de discípulos y compañeros de su «muy amado Hermano y Señor Jesús».

 
"Dios me tomó de la mano y, ciegamente lo seguí"
“Me he hecho todo para todos” (1Cor 9,22)
                                                                                          
Octubre - Diciembre de 2.017

Presentación



En el ámbito de las celebraciones del centenario de la muerte de Carlos de Foucauld se editó el libro de «Escritos Esenciales» de Hermanita Magdeleine, una de sus primeras seguidoras y fundadora de las Hermanitas de Jesús (1).
  
Hermanita Magdeleine de Jesús (Magdeleine Hutin) nació en Francia en 1898. Inspirada en la vida de Carlos de Foucauld quiso vivir sencillamente una vida contemplativa entre los nómadas del Sahara argelino, y fundó una congregación religiosa a la que propone este mismo camino. Murió en Roma, el 6 de noviembre de 1989, después de haber dado su vida para implantar sus fraternidades en todas las periferias del mundo.
 
Esta mujer, sorprendente para su época, nos abre un camino de discípulos y compañeros de su «muy amado Hermano y Señor Jesús» que resulta realmente válido para nuestro tiempo, en el que tantas personas buscan, tal vez a tientas, el sentido profundo de su vida con estas dos notas distintivas: la importancia de la relación cercana, sobre todo con los excluidos de este mundo, y la búsqueda de una amistad con Jesús sencilla, íntima y transformadora, que les llene el corazón de misericordia y de ternura. Todo esto y mucho más propone hermanita Magdeleine, no sólo a las que pertenecen a su congregación sino a cualquier persona que tenga estos anhelos en su corazón.
 
Como dice Dolores Aleixandre en el prólogo, «Hermanita Magdeleine se creía el evangelio» (2) y por eso se atrevió a soñar con una utopía arriesgada: ser contemplativas en medio del mundo. Entendía la contemplación como una vida de amistad con la persona de Jesús, como una vida interior profunda y en contacto con Dios, pero tuvo la intuición insólita de que era posible insertar esa vida contemplativa en el corazón del mundo y hacer de la vida ordinaria de la gente un lugar de contemplación. 
 
La llamada que hermanita Magdeleine puso en marcha fue en la dirección de «los lugares de abajo». Creyó ciegamente en la posibilidad de una vida cristiana y religiosa que no se alejara del rumor de la vida humana, de sus conflictos, sus luchas y su cotidianidad, asumiendo el riesgo de la proximidad de la gente.
____________________________________
(1) Cf. HERMANITAS DE JESÚS  (eds),  Hermanita Magdeleine de Jesús. Escritos esenciales
(Santander 2016).
(2) Ibid., 11

Una teología de la educación



Sabemos que mañana no será jamás como ayer, pero no sabemos de qué será hecho este mañana.                                                      

Artículo publicado en el Boletín Iesus Caritas 194
 
 
 
Hoy me encuentro en un giro de mi vida, que no me esperaba... no lo tomo como una fatalidad que debo soportar pero sino como un interrogante y una oportunidad nueva para seguir en adelante, en este camino en donde Dios me acompaña.
 
Percibo que esta crisis personal es un poco como este mundo que se mueve alrededor de nosotros, este mundo en crisis donde nuestra civilización está cambiando. Sabemos que el modelo que conocíamos se derrumba y sabemos que mañana no será jamás como ayer, pero no sabemos de qué será hecho este mañana, entonces dos caminos se abren para nosotros.
 
El primer camino es el de la resignación, del lamento, a lo mejor de la apatía o a lo peor de la depresión, repitiendo: “Antes era mejor” o “¿Qué va a pasar?”. Es evidente, como sucede a menudo, que los dos caminos se entrelazan y se ve claramente que ese primer camino está bien presente en nuestro entorno. Lo vemos en la pérdida de confianza que los jóvenes pueden tener en las instituciones y en los adultos; en la ansiedad frente al futuro, en la perdida de la socialización o en el temor de no conseguir a integrarse profesionalmente.
 
El segundo camino es el de la esperanza, el de la confianza y el de todos los posibles. Es en este, estoy seguro, donde Dios nos quiere; me atrevería a decir en donde Dios nos espera para edificar algo distinto; en donde nos llama: “Ven te necesito para edificar mi Reino”. Este camino puede ser bien oscuro, una tierra desconocida que tendremos que desbrozar con todos los falsos pasos y las dudas que se presentan, pero es el único camino en el cual, yo lo creo, podremos encontrar la felicidad.
 
En el momento de prepararme a mi compromiso me he preguntado lo que he querido transmitir a mis hijos, como valores que me motivaron para ser padre. Pienso que se podría resumir en el deseo de practicar “una teología de la educación”. 
 
En primer lugar me gustaría enseñar a mis hijos a transformarse en adultos libres, capaces de optar por elecciones que asumirán después de madurarlas.  
 
Me gustaría que en este camino para transformarse en adultos, pudieran encontrar a Dios, saber que Él les acompaña tanto en los momentos de tempestad como en los de alegría. Que lo encuentren en la interioridad de la oración, en el canto, en la contemplación de un paisaje como en el encuentro con el otro. 
 
Me gustaría también que aprendan a vivir juntos, reconociendo que somos todos diferentes unos de otros, sin falso angelismo pero intentando transformar estas diferencias en una fuerza para edificar un futuro del que se sentirán actores.   
 
Me gustaría que hagan la experiencia que la naturaleza es un medio ambiente rico, lleno de recursos y frágil a la vez. Que aprendan a maravillarse delante de esta riqueza, sabiendo vivir más cerca de ella con respeto y que así hagan la experiencia de lo esencial para ellos como para las generaciones futuras.
 
Me gustaría finalmente que hagan el aprendizaje de la autonomía. No hacer cualquier cosa sin reglas, sino hacer el descubrimiento de sus calidades y de sus debilidades cuando se encuentran lejos de un entorno tranquilizador y de sus padres. Que descubran que, en equipo, la puesta en común de sus calidades
al servicio de todos permite hacer mucho más que sumar individualismos.
 
Para volver a esta teología de la educación yo querría citar a un autor Jean-Marie Petitclerc: “La teología de la educación contiene en su raíz una espiritualidad y en su fin último un sueño: una sociedad de hombres libres, iguales y hermanos. No es posible una movilización humana para una renovación fundamental de una sociedad sin un sueño por delante y encima. Ahora bien los cristianos creen que el sueño pertenece a la realidad total porque lo han visto realizado por anticipación en Jesús Cristo quien ha creado en él mismo la humanidad nueva”.
 
En este contexto quiero comprometerme y confirmar de nuevo mi fe... con la certeza de que ayudaré a nuestros hijos a transformarse en adultos libres, llenos de Esperanza e hirviendo de ideas para construir este mundo que se abre para ellos.
 
Padre de familia, cuarenta años y cinco hijos.
Le Rheu, 7 de junio de 2016.

Peregrino del Eterno


Breve recorrido de las distintas etapas significativas de la vida del hermano Carlos.                                 
                                                                          





PRIMERA ETAPA. Viaje de reconocimiento geográfico en Marruecos, 1883 – 1884. ¿Cuál es la buena noticia que nos interpela hoy en nuestra vida?
 
SEGUNDA ETAPA. El tiempo de la conversión. 1885 – 1888. A lo largo de nuestra vida y de nuestras experiencias, Dios nos ha acompañado y nos ha permitido vivir también procesos de conversión en momentos decisivos. En nuestra acción de gracias, hacemos memoria de estos períodos y momentos, recordando especialmente las personas que nos han orientado y acompañado, a
veces de manera radical, en el cambio. Como la savia de nuestra vida, ¿cómo Dios sigue actualmente invitándonos a vivir esta actitud de apertura de corazón y de conversión?
 
TERCERA ETAPA. El trapense. 15 de enero 1890 – 1896. ¿Cómo nuestro tiempo, con sus convulsiones y contradicciones, nos invita a descubrir el espíritu de la vida de Nazaret y a intentar vivir este misterio?
 
CUARTA ETAPA. Nazaret. Un camino creativo de fracasos… 1897 – 1900. ¿Cómo la oración y nuestro compromiso cristiano nos interpela en nuestra historia? ¿Estamos disponibles a esta escucha y llamada del Espíritu?
 
QUINTA ETAPA: Béni Abbès. Sacerdote y monje. - Ser hermano de todos. 1901 – 1903. Haciendo proyectos, reflexionándolos y exponiéndolos al P. Huvelin y al P. Guérin; haciendo camino, el hermano Carlos a través de los acontecimientos (propuesta de Laperrine) descubre y ve perfilarse la voluntad de Dios por orientaciones nuevas que modifican radicalmente su forma de vida y la manera de concebirla. ¿La fraternidad nos ofrece espacios para interpelarnos, reflexionar y buscar juntos, y tomar decisiones que nos permiten entender, vivir y compartir la voluntad de Dios?
 
SEXTA ETAPA: Entregar su vida. Tamanrasset – 11 de agosto de 1905 – 1916. ¿Qué aporta la Fraternidad al anuncio del Reinado y a la evangelización? ¿Cuál sería nuestra propuesta de Fraternidad renovada a la luz del Evangelio y el carisma nuestro?

Enlace a la biografía en el Boletín Iesus Caritas 194:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-194.pdf#page=5

Boletín Iesus Caritas 194: Carlos de Foucauld, peregrino del Eterno

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/194/Iesus-Caritas-194.htm

El contexto histórico de su vida, tan distinto del nuestro, coinciden en muchos aspectos con la realidad que vivimos en la actualidad.                                              
Introducción

“Quién busca halla; a quien llama, se le abre”
(Mt 7,8  -  Lc 11,10)
                                                                       
(Julio – Septiembre)  

La época histórica en la que vivió el hermano Carlos (vivió 58 años), fue el inicio de un cambio radical tanto en el pensamiento filosófico, nacimiento de las ideas laicistas, desarrollo tecnológico y económico, colonialismo, como por las consecuencias de la primera guerra mundial. El contexto histórico de su vida, tan distinto del nuestro, coinciden en muchos aspectos con la realidad que vivimos en la actualidad en sus aspectos de mundo globalizado y casa común de la humanidad.
 
Hoy estamos viviendo una situación de crisis y cambios tan rápidos y profundos que van más allá de la sola política y economía. Muere una cultura y nace otra distinta. Ahora más que nunca necesitamos en nuestras comunidades cristianas, hombres y mujeres, creativos, libres, audaces; creyentes sin miedo siguiendo las pautas del Reino que nos marca el Evangelio.
A pesar del paso del tiempo, han pasado ya cien años desde la muerte del eremita del desierto, las intuiciones y las experiencias vividas por el hermano Carlos son muy actuales.
 
A lo largo de mis exposiciones, a modo de perspectiva hacia el futuro e interrogante en el momento actual, voy a tener muy presente el lema propuesto para el año del Centenario que reza así: «El Hermano Carlos al encuentro con el otro diferente».
 
Asimismo, por la cercanía al año de la Misericordia, nuestra reflexión se orienta en la perspectiva del hermano Carlos como «icono de la misericordia». Toda su vida está marcada por este momento de su conversión, una conversión paulina que lo cambia radicalmente: conocer a Dios como un Padre que, en su ternura y en su misericordia, acoge al pecador, ofreciéndole una esperanza y una vida nueva. Este sentido profundo de la encarnación, el hermano Carlos lo percibe a la vez en su cuerpo y en lo más íntimo de su corazón, en este momento de gracia que lo ilumina y le abre un camino innovador.
 
A partir de su conversión, su vida estará entregada a vivir y ser testigo de esta experiencia para ir al encuentro del otro como lo hizo Dios con él. A través de las etapas tan distintas que marcan su vida, queremos percibir cómo el hermano Carlos ha tenido siempre la capacidad de dejarse interpelar en el momento presente por las personas y las circunstancias que encontraba.
 
Con esta mirada, haremos un breve recorrido de las distintas etapas significativas de su vida. Este recorrido es una invitación a dejarnos, como él, interpelar en nuestras situaciones y opciones actuales de vida, por «el encuentro con el otro diferente». Las oportunidades de ser interpelados son múltiples y son fuente de novedad para abrir caminos distintos y nuevos como lo hizo el hermano Carlos.
 
PRIMERA ETAPA. Viaje de reconocimiento geográfico en Marruecos, 1883 – 1884. ¿Cuál es la buena noticia que nos interpela hoy en nuestra vida?
 
SEGUNDA ETAPA. El tiempo de la conversión. 1885 – 1888. A lo largo de nuestra vida y de nuestras experiencias, Dios nos ha acompañado y nos ha permitido vivir también procesos de conversión en momentos decisivos. En nuestra acción de gracias, hacemos memoria de estos períodos y momentos, recordando especialmente las personas que nos han orientado y acompañado, a
veces de manera radical, en el cambio. Como la savia de nuestra vida, ¿cómo Dios sigue actualmente invitándonos a vivir esta actitud de apertura de corazón y de conversión?
 
TERCERA ETAPA. El trapense. 15 de enero 1890 – 1896. ¿Cómo nuestro tiempo, con sus convulsiones y contradicciones, nos invita a descubrir el espíritu de la vida de Nazaret y a intentar vivir este misterio?
 
CUARTA ETAPA. Nazaret. Un camino creativo de fracasos… 1897 – 1900. ¿Cómo la oración y nuestro compromiso cristiano nos interpela en nuestra historia? ¿Estamos disponibles a esta escucha y llamada del Espíritu?
 
QUINTA ETAPA: Béni Abbès. Sacerdote y monje. - Ser hermano de todos. 1901 – 1903. Haciendo proyectos, reflexionándolos y exponiéndolos al P. Huvelin y al P. Guérin; haciendo camino, el hermano Carlos a través de los acontecimientos (propuesta de Laperrine) descubre y ve perfilarse la voluntad de Dios por orientaciones nuevas que modifican radicalmente su forma de vida y la manera de concebirla. ¿La fraternidad nos ofrece espacios para interpelarnos, reflexionar y buscar juntos, y tomar decisiones que nos permiten entender, vivir y compartir la voluntad de Dios?
 
SEXTA ETAPA: Entregar su vida. Tamanrasset – 11 de agosto de 1905 – 1916. ¿Qué aporta la Fraternidad al anuncio del Reinado y a la evangelización? ¿Cuál sería nuestra propuesta de Fraternidad renovada a la luz del Evangelio y el carisma nuestro?

La fe en diálogo con el hombre


Reflexiones de Mons. Santiago Agredo,

                                                                       

EVANGELIZACIÓN Y COMPROMISO CON LOS POBRES
Vamos a hablar de fe en diálogo, y eso nos obligará a discernir con quién hemos de dialogar, de qué queremos hablar, qué pretendemos con el deseado diálogo, qué caminos vamos a seguir para alcanzar lo que pretendemos.
 
Los interlocutores
 
El argumento sobre el que se me pidió que reflexionase era La fe en diálogo con otras religiones”. Eso significaba hablar de cristianos en diálogo con quienes, no siéndolo, buscan en la religión una respuesta a los enigmas de la condición humana.

Intuí, sin embargo, que de ese diálogo no habían de quedar excluidos quienes en el ejercicio de su libertad han optado por no creer, o quienes dicen que, aun deseándolo, no pueden creer, y tampoco aquellos otros que se han adaptado pacíficamente a no creer, entiéndase a vivir como si Dios no existiera. No digo que ateísmo, agnosticismo e indiferencia sean una forma solapada de religión, p
ero no dejan de tener puntos importantes de contacto con ella, pues también ellos dan una visión del mundo, también ellos dan una respuesta a las preguntas ineludibles de la existencia humana, y, aunque sólo sea para negarlo o para ignorarlo, también ellos dicen relación a Dios.
 
Seguir leyendo:

Cien años después de su muerte continúa hablando


Foucauld continúa inspirando la espiritualidad de varios movimientos que pretenden imitar a Jesús.                                                      



El 1 de diciembre de 1916, de forma violenta, moría en Tamanrasset Carlos de Foucauld (...) Nacido en Estrasburgo el 15 de septiembre de 1858 de familia noble, pronto quedó huérfano e ingresó en la carrera militar, llevando una vida licenciosa, abandonando la fe de su infancia. No se sentía feliz. Escuchó un día al abate Huvelin: “Jesús ocupó el último lugar, que nadie le ha arrebatado”. Y en
su inquietud inició una búsqueda, viajando por Tierra Santa, sintiéndose impresionado por los 30 años de Jesús en Nazareth, vividos en el silencio, en el trabajo humilde de carpintero. Después de una experiencia en la Trapa, buscando asemejarse más a Cristo, quiere internarse entre los pobres y parte hacia África entre los tuaregs. Había escrito: “Yo no puedo concebir el amor sin una necesidad imperiosa de conformación, de semejanza y sobre todo de compartir todas las penas, todas las dificultades, todas las asperezas de la vida...cuando Vos habéis sido pobre, machacado, habéis vivido en un trabajo duro...me resulta imposible entender el amor sin la búsqueda de la semejanza” (Retiro en Nazareth 1891)

Foucauld continúa inspirando la espiritualidad de varios movimientos que pretenden imitar a Jesús y de ser sus testigos a través de medios pobres: la escucha, la oración, la pobreza y su vida entre los más pobres, la fraternidad, el silencio. Es un estilo de vida y de evangelización, que sin descalificar otras formas, quiere resaltar actitudes de Jesús fundamentales y que no podemos olvidar en la Ig1esia.

Pablo d'Ors (sacerdote, filósofo, fundador de Amigos del Desierto en su artículo “A la renovación por la oración” n° 3000 de Vida Nueva) escribe: “La necesidad primordial de la comunidad cristiana es hoy la renovación en el Espíritu que propicia la oración...la contemplación es una necesidad de todos, un regalo sin el cual la vida activa es un frenesí o, en el mejor de los casos, humanismo ético y buena voluntad...Mi principal reproche a la Iglesia de hoy, que formulo no sin tristeza, es que son muchos, muchísimos, los que están en las cosas de Dios, pero pocos, poquísimos, los que están en Dios, lo que no es en absoluto lo mismo” (...)
 
Figuras como Francisco de Asís, Carlos de Foucauld, la Madre Teresa de Calcuta y el estilo con el que el Papa Francisco está impregnando su ministerio nos recuerdan actitudes fundamentales de Jesús, que aún los no creyentes, no dejan de admirar.

JUAN SANCHIS