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Boletin Iesus Caritas 203: El crucificado y el corazón abierto

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/203/Iesus-Caritas-203.htm
El Boletín ofrece un tema que forma parte esencial de la espiritualidad foucaldiana y, curiosamente, poco tratada en nuestras publicaciones.                                       


Editorial





"Presentad vuestras vidas como sacrificio existencial" (Rom 12,1)
Octubre - Diciembre de 2.019


LA DEVOCIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS:
“SÍNTESIS DE TODA LA RELIGIÓN”
 
La redacción del Boletín ofrece a sus lectores un tema que forma parte esencial de la espiritualidad foucaldiana y, curiosamente, poco tratada en nuestras publicaciones y casi soslayada en nuestros retiros y encuentros.
 
Las recientes celebraciones en torno a la espiritualidad del Corazón de Jesús nos invitan a repensar la espiritualidad del corazón y la cruz desde una nueva orientación teológica fundamental. Convencidos de este reto hacemos nuestra la reflexión que en su día hizo el teólogo Hugo Rahner y que no ha perdido actualidad: «Lo que hoy día necesita el culto al Corazón de Jesús es una nueva elaboración de sus fundamentos teológicos --enterrados, en parte, dentro de una piedad superficial, insulsa y afeminada-, en los grandes misterios de la Trinidad y de la Encarnación, los que, a su vez, no son sino las formas originales del único misterio del amor. Sólo bajo esta condición, la devoción al Corazón de Jesús puede llegar a ser «una síntesis de toda la religión», como lo expresa la encíclica «Miserentissimus Redemptor» del Papa Pío XI» (“Pensamientos acerca de la teología histórica de la devoción al Corazón de Jesús”, en A. BEA et alii, Cor Jesu (Roma 1959) t.I, 55).

Junto a la imprescindible referencia trinitaria y cristológica, Hugo Rahner recuerda la importancia de la dimensión escatológica en la contemplación del misterio de Cristo cuando escribe: «Toda devoción se halla, lo mismo que la Iglesia, en una tensión ineludible entre un decepcionante presente y un ansiado futuro». Y «el futuro todavía terreno de la devoción debe configurarse, cada vez más claramente, como culto escatológico del amor humano salvífico de Dios (...) Mientras más luminoso resplandezca algo del brillo claro-oscuro del misterio escatológico en la forma de la devoción, ésta será más conforme a la Escritura, más teológica y, por lo mismo, más provechosa para el futuro».” (ibid., 57).

Decisivo ha sido el magisterio de la Iglesia recogido en la encíclica «Haurietis Aquas», del Papa Pío XII (1956). El motivo directo de la redacción del documento fue oponerse a los errores reinantes que amenazaban la devoción al Corazón de Cristo y centrar la devoción en la Escritura y Tradición de la Iglesia. El Papa se esfuerza en renovar la devoción y ganar en profundidad teológica y espiritual ya que la devoción al Corazón de Jesús no se acomodaba a las necesidades de la Iglesia y de los hombres de aquella época; se presentaba como algo accidental en la fe católica y, por lo tanto, era discrecional -asunto privado de cada creyente; era demasiado pasiva y, en consecuencia, no conduce al robustecimiento de la vida religiosa actual. Junto a la recuperación del fundamento de la Escritura sobre la que debe asentarse la devoción, el Papa denuncia opiniones falsas acerca de la devoción, provenientes del naturalismo, sentimentalismo, materialismo y laicismo que, con frecuencia, conducen a los devotos a una falsa mística. La encíclica, con toda claridad, muestra que la esencia íntima de la devoción al Corazón de Cristo es la devoción al amor divino y humano del Verbo hecho carne, que deviene en devoción a aquel amor con el que también el Padre celestial y el Espíritu Santo ama a la humanidad pecadora.

En consecuencia, según la «Haurietis Aquas», la devoción al Corazón de Cristo trata de llevarnos «al centro mismo de nuestra fe y de ponernos ante la vista este centro, a saber: el amor de Dios trinitaria a nosotros, que es la causa de nuestra salvación. En esta misma medida, la devoción al Corazón de Jesús se acomoda perfectamente -cosa que explica su expansión- a la religión cristiana, ya que ésta es una religión del amor. Por consiguiente, la devoción al Corazón de Cristo debe llevar a la visión del centro mismo del misterio de nuestra salvación y conducirnos a él.

Queda pendiente la pregunta de si hoy ofrecemos a la humanidad una «theologia cordis et affectiva», renovada, de vuelta a la Escritura. ¿Volverá la teología y la espiritualidad a encontrar el camino que la lleve al encuentro del Corazón de Jesús para amar a las criaturas con su mismo Corazón?

 
MANUEL POZO OLLER
Director

Publicación en papel del Boletín Iesus Caritas 203



El corazón de Jesús, un tema que forma parte esencial de la espiritualidad foucaldiana y, curiosamente, poco tratada en nuestras publicaciones.                                                                                                                                                                                                                                                                                                   





Año 2.019
(Octubre - Diciembre)


EL CRUCIFICADO Y EL CORAZÓN ABIERTO



"Presentad vuestras vidas como sacrificio existencial" (Rom 12,1)


La redacción del Boletín ofrece a sus lectores un tema que forma parte esencial de la espiritualidad foucaldiana y, curiosamente, poco tratada en nuestras publicaciones y casi soslayada en nuestros retiros y encuentros.

Las recientes celebraciones en torno a la espiritualidad del Corazón de Jesús nos invitan a repensar la espiritualidad del corazón y la cruz desde una nueva orientación teológica fundamental. Convencidos de este reto hacemos nuestra la reflexión que en su día hizo el teólogo Hugo Rahner y que no ha perdido actualidad: «Lo que hoy día necesita el culto al Corazón de Jesús es una nueva elaboración de sus fundamentos teológicos --enterrados, en parte, dentro de una piedad superficial, insulsa y afeminada-, en los grandes misterios de la Trinidad y de la Encarnación, los que, a su vez, no son sino las formas originales del único misterio del amor. Sólo bajo esta condición, la devoción al Corazón de Jesús puede llegar a ser «una síntesis de toda la religión», como lo expresa la encíclica «Miserentissimus Redemptor» del Papa Pío XI» (“Pensamientos acerca de la teología histórica de la devoción al Corazón de Jesús”, en A. BEA et alii, Cor Jesu (Roma 1959) t.I, 55).

Junto a la imprescindible referencia trinitaria y cristológica, Hugo Rahner recuerda la importancia de la dimensión escatológica en la contemplación del misterio de Cristo cuando escribe: «Toda devoción se halla, lo mismo que la Iglesia, en una tensión ineludible entre un decepcionante presente y un ansiado futuro». Y «el futuro todavía terreno de la devoción debe configurarse, cada vez más claramente, como culto escatológico del amor humano salvífico de Dios (...) Mientras más luminoso resplandezca algo del brillo claro-oscuro del misterio escatológico en la forma de la devoción, ésta será más conforme a la Escritura, más teológica y, por lo mismo, más provechosa para el futuro».” (ibid., 57).

Decisivo ha sido el magisterio de la Iglesia recogido en la encíclica «Haurietis Aquas», del Papa Pío XII (1956). El motivo directo de la redacción del documento fue oponerse a los errores reinantes que amenazaban la devoción al Corazón de Cristo y centrar la devoción en la Escritura y Tradición de la Iglesia. El Papa se esfuerza en renovar la devoción y ganar en profundidad teológica y espiritual ya que la devoción al Corazón de Jesús no se acomodaba a las necesidades de la Iglesia y de los hombres de aquella época; se presentaba como algo accidental en la fe católica y, por lo tanto, era discrecional -asunto privado de cada creyente; era demasiado pasiva y, en consecuencia, no conduce al robustecimiento de la vida religiosa actual.

Junto a la recuperación del fundamento de la Escritura sobre la que debe asentarse la devoción, el Papa denuncia opiniones falsas acerca de la devoción, provenientes del naturalismo, sentimentalismo, materialismo y laicismo que, con frecuencia, conducen a los devotos a una falsa mística. La encíclica, con toda claridad, muestra que la esencia íntima de la devoción al Corazón de Cristo es la devoción al amor divino y humano del Verbo hecho carne, que deviene en devoción a aquel amor con el que también el Padre celestial y el Espíritu Santo ama a la humanidad pecadora.

En consecuencia, según la «Haurietis Aquas», la devoción al Corazón de Cristo trata de llevarnos «al centro mismo de nuestra fe y de ponernos ante la vista este centro, a saber: el amor de Dios trinitaria a nosotros, que es la causa de nuestra salvación.
En esta misma medida, la devoción al Corazón de Jesús se acomoda perfectamente -cosa que explica su expansión- a la religión cristiana, ya que ésta es una religión del amor. Por consiguiente, la devoción al Corazón de Cristo debe llevar a la visión del centro mismo del misterio de nuestra salvación y conducirnos a él.

Queda pendiente la pregunta de si hoy ofrecemos a la humanidad una «theologia cordis et affectiva», renovada, de vuelta a la Escritura. ¿Volverá la teología y la espiritualidad a encontrar el camino que la lleve al encuentro del Corazón de Jesús para amar a las criaturas con su mismo Corazón?

Boletín Iesus Caritas 202: Antonio López Baeza, discípulo y poeta

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/202/Iesus-Caritas-202.htmEn este número queremos rendir homenaje de gratitud al entrañable amigo y director de nuestra publicación desde el año 1976 a 1983.

 Editorial





"Sé de quien me he fiado" (2 Tim 1,12)
Julio - Septiembre de 2.019

AGUA DE MUCHOS VENEROSVENIDOS DE UN SOL REMOTO 


En este número del BOLETÍN queremos rendir homenaje de gratitud al entrañable amigo y director de nuestra publicación desde el año 1976 a 1983. Alrededor de siete años fecundos Antonio López Baeza, con la apreciada ayuda de Antonio Ramos Estaún, dio entidad y contenido a la publicación que nació modestamente para informar y mantener la comunión entre las familias que encontraban su motivación evangélica en la vida de Carlos de Foucauld. A él debemos la actual maqueta inspirada en la revista Pastoral Misionera que, en aquella época, contaba como director a su amigo y paisano Fernando Urbina de la Quintana. Antonio se despidió de la dirección, nunca de la colaboración con el Boletín, con el número 1 del año 1983, que apareció impreso con el título «Francisco o la alegría perfecta. La alegría, aportación cristiana a un mundo amenazado». Por entonces la publicación era bimensual. 

La hemeroteca del BOLETÍN es archivo precioso que guarda para siempre su pensamiento y su espiritualidad. Los índices, publicados con motivo de los números 100 y 200 de la época actual, nos ofrece un hermoso elenco de sus colaboraciones. En estas letras introductorias quiero recordar algunas notas biográficas que guardan relación con la espiritualidad foucauldiana. Otros, desde otras perspectivas, ayudarán a recordar los rasgos de una personalidad rica en humanidad y desbordante en espiritualidad. El Papa san Juan XXIII y el II Concilio del Vaticano fueron siempre orientación y estímulo en su vida sacerdotal. 

Ponerse al día para servir a la humanidad, especialmente a los jóvenes y más pobres, fue el eje axial de su vida y ministerio. Tenemos presente su trabajo en la Juventud Obrera Católica (JOC) y en la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y su vida compartida en barrios populares.
No exagero si afirmo que su personalidad chorreaba Evangelio. Muchas veces le oí el impacto que le produjo la lectura del Corazón de las masas de RENÉ VOILLAUME en sus años de formación seminarística. Su corazón inquieto y en permanente búsqueda le llevó a participar en el primer Mes de Nazaret celebrado en España junto a otros murcianos (Antonio Sicilia y José Marco) que asumieron la aventura de iniciar una fraternidad sacerdotal cuyos frutos apostólicos y pastorales llegan hasta nuestro hoy. Fruto del mes de Nazaret fue el compromiso de reunirse un grupo de sacerdotes para orar, hacer revisión de vida, practicar el desierto y ayudarse humanamente. 
Aquí es obligado citar la casa de oración en la Cresta del Gallo, cerca de la ciudad de Murcia. El Mes de Nazaret se celebró en la sierra de Cazorla, en el paraje denominado cerro Miguel con asistencia de catorce sacerdotes, de nacionalidades diversas. Corría el año 1976 y Antonio se hallaba implicado, además de los movimientos y grupos citados, con los movimientos de la no-violencia con trato y relación con el Arca, fundación de Lanza del Vasto, que contaban con una comunidad en la Longuera. 
El Consejo de Redacción de nuestro BOLETÍN, con la ayuda del Dr. Bernardo Pérez Andreo, ha confeccionado con mucho cariño este número que ahora ofrecemos a nuestros lectores echando mano de la obra inédita de nuestro amigo difunto y, en especial, del ensayo titulado «Existencia cristiana y plenitud humana. Realizarse como persona en el seguimiento de Jesús». A estos trozos escogidos hemos querido añadir unos poemas, también de su obra inédita, que llevan por nombre Obligado Testamento y que, en verdad, dan fe de toda una vida como él bien escribe: «Guarda mi poesía/ corazón de silencio,/ miradas de entusiasmo,/ latidos de recuerdos./ Es mi vida y mi muerte/ en abrazo despierto,/ mi voz pura cantando,/ mi ser libre, sin dueño (Porque he creído en el amor. Inédito). 
MANUEL POZO OLLER
Director

201: Testigos de la esperanza

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/201/Iesus-Caritas-201.htm
"La esperanza no falla porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones" (Rom 5,5)

Abril - Junio de 2019


Sumario
                                                                                             

200: Índices números 101-200

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/200/Iesus-Caritas-200.htm

"Por nuestra parte no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído" (Hch 4,20)

Enero - Marzo de 2019


Sumario
                                                                                             

Boletín Iesus Caritas 201: Testigos de la Esperanza

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/201/Iesus-Caritas-201.htm

El Boletín ha querido dedicar este número a los diecinueve mártires de Argelia que fueron beatificados el 8 de diciembre de 2.018.



 Editorial



"La esperanza no falla porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones" (Rom 5,5)
Abril - Junio de 2.019


A-DIOS. INCH ́A
 
El BOLETÍN ha querido dedicar este número a los diecinueve mártires de Argelia que fueron beatificados el 8 de diciembre de 2.018. Eran religiosas y religiosos entre los que se encontraba el obispo de Orán, dos agustinas misioneras españolas, siete monjes trapenses y una hermanita del Sagrado Corazón de Carlos de Foucauld. 
 
El testamento espiritual de Christian de Chargé, «Cuando se perfila un A-DIOS», nos parece la mejor invitación y preparación para la lectura de estas páginas: 
«Si un día me aconteciera, y podría ser hoy, ser víctima del terrorismo que actualmente parece querer alcanzar a todos los extranjeros que viven en Argelia, quisiera que mi comunidad, mi Iglesia y mi familia recordaran que mi vida ha sido entregada a Dios y a este país; que aceptaran que el único Señor de todas las vidas no podría permanecer ajeno a esta muerte brutal; que rezaran por mí: ¿cómo ser digno de semejante ofrenda?; que supieran asociar esta muerte a muchas otras, igualmente violentas, abandonadas a la indiferencia y el anonimato. 
 
Mi vida no vale más que otra. Tampoco vale menos. De todos modos, no tengo la inocencia de la infancia. He vivido lo suficiente como para saber que soy cómplice del mal que, ¡desgraciadamente!, parece prevalecer en el mundo, y también del que podría golpearme a ciegas. 
 
Al llegar el momento, querría poder tener ese instante de lucidez que me permita pedir perdón a Dios y a mis hermanos en la humanidad, perdonando al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiere golpeado. No podría desear una muerte semejante. Me parece importante declararlo. En efecto, no veo cómo podría alegrarme del hecho de que este pueblo que amo fuera acusado indiscriminadamente de mi asesinato. Sería un precio demasiado alto para la llamada a la gracia del martirio: que se debiera a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si dice que actúa por fidelidad a lo que supone que es el Islam. 
 
Sé de cuánto desprecio han podido ser tachados los argelinos en su conjunto, y conozco también qué caricaturas del islam promueve cierto islamismo. Es demasiado fácil poner en paz la conciencia identificando esta vía religiosa con los integrismos de sus extremismos. Argelia y el islam, para mí, son otra cosa; son un cuerpo y un alma. Me parece haberlo proclamado bastante sobre la base de lo que he visto y aprendido por experiencia, volviendo a encontrar tan a menudo ese hilo conductor del evangelio que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primera iglesia inicial, justamente en Argelia, y, ya entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes. 
 
Evidentemente, mi muerte parecerá darles razón a quienes me han tratado sin reflexionar como ingenuo o idealista: ¡que digan ahora lo que piensan! Pero estas personas deben saber que, por fin, quedará satisfecha la curiosidad que más me atormenta. Si Dios quiere, podré, pues, sumergir mi mirada en la del Padre para contemplar junto con Él a sus hijos del islam, así como Él los ve, iluminados todos por la gloria de Cristo, fruto de su Pasión, colmados por el don del Espíritu, cuyo gozo secreto será siempre el de establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias. 
 
De esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios, porque parece haberla querido por entero para esta alegría, por encima de todo y a pesar de todo. En esta acción de gracias, en el que ya está dicho todo de mi vida, os incluyo a vosotros [...] 
 
Y a ti también, amigo del último instante, que no sabrás lo que estás haciendo; sí, porque también por ti quiero decir este gracias, y este a-Dios, en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea dado volvernos a encontrar, ladrones colmados de gozo, en el paraíso, si así le place a Dios, Padre nuestro, Padre de ambos. Amén. Inch ́Alá». Argel, 1 de diciembre de 1.993; Tibhirine, 1 de enero de 1.994. 
 
MANUEL POZO OLLER
Director