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La Estela de Carlos de Foucauld

En el libro descubrirás el testimonio de aquel «hermano universal» que dio su vida por ellos el 1 de diciembre de 1916.
                                                                                                                      
UN LIBRO... UN AMIGO

AUTOR: José Luis Vázquez Borau
TÍTULO: La estela de Carlos de Foucauld.
EDITORIAL: Mensajero.
FECHA DE EDICIÓN: 2016  -  LUGAR: Bilbao.
FORMATO: 21 x 14  -  ISBN: 978-84-271-3869-8.
En La estela de Carlos de Foucauld descubrirás el testimonio escondido en el desierto del Sahara, entre los más olvidados de entonces y de ahora, los aborígenes y el pueblo tuareg, de aquel «hermano universal» que dio su vida por ellos el 1 de diciembre de 1916. Un testimonio del que ahora se cumplen cien años y que ha dado su fruto gracias a la fuerza del Espíritu de Jesús de Nazaret, el Cristo.

Hoy son muchos los hermanos y las hermanas que en todo el mundo sienten la llamada a ir «hacia los últimos», despojados de todo y con una actitud fraterna y amigable. En este libro hemos querido presentar, por una parte, las etapas significativas de la vida de Carlos de Foucauld y, por otra, algunos de los pilares más representativos de su posteridad: Massignon, Peyriquere, Voillaume, hermanita Magdeleine y Carlo Carretto. y hemos resaltado, al mismo tiempo, cómo cada uno de ellos encarna un valor del carisma del hermano Carlos (intercesión ecuménica, Nazaret, fraternidad, amistad y evangelización).

José Luis Vázquez Borau (Barcelona 1946) es miembro de la Familia Espiritual de Carlos de Foucauld desde el año 1971. Es el fundador y moderador de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld.

Algunas de sus publicaciones: Consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld (2005), Volver a Nazaret, conducidos por Carlos de Foucauld y Luis Massignon (2004), El Evangelio de la amistad (2011) y Vida de Carlos de Foucauld (2012).

MARÍA DEL CARMEN PICÓN SALVADOR
 

La actualidad del carisma foucauldiano Hoy: Una Espiritualidad que interroga




Todos los que han hecho hincapié en la novedad de su  testimonio han insistido en su experiencia de Dios.
                                                                                                                                                    

Manuel Pozo Oller



Todos aquellos que han hecho hincapié en la novedad del testimonio de Carlos de Foucauld, de René Bazin a Jacques Maritain, pasando por Paul Claudel, y tantos otros, han insistido en el carácter radical de su experiencia de Dios. Igualmente piensan los que han seguido su estela y han intentado vivir el Evangelio con la proyección misionera: de Madeleine Delbrel a Jacques Loew y aquellos que hoy estamos comprometidos en las distintas fraternidades ayudados por la reflexión del hermano René Voillaume, la hermanita Magdalena o tantos otros.
 
Aunque Carlos de Foucauld se convirtió en un apasionado por Jesús, por su humanidad, por su humildad, por su Cruz, su vida sigue centrada en el misterio de Dios, buscado incansablemente y con toda pasión. 
 
Este hombre fue llamado por Dios y respondió abandonándose a Él. Este abandono a Dios incluye no sólo la obediencia, la lucha interior, el trabajo personal por convertirse, como se podría pensar con demasiado facilidad. Esta entrega a Dios es fuente también de alabanza y de reconocimiento de las maravillas y grandezas del Señor.
 
Seguir leyendo:
 

Tras las huellas del Bienamado y Señor Jesús



Carlos de Foucauld, una vez que se encuentra con Jesucristo, su vida ya no tiene sentido sin Él...                                                                                         

Manuel Pozo Oller
                                                                                                   
Nuestra reflexión, en esta primera parte, se centrará en cuatro puntos con unas breves notas de introducción y una pequeña conclusión que dejo abierta para, si es posible, completarla en trabajo en grupo (5).

Las fraternidades del Hno. Carlos en España disponen de abundante material para reconstruir el perfil de una cristología foucaldiana sencilla, aunque a veces el material se encuentre disperso en múltiples publicaciones. 

Escrito de referencia primera, sin duda, son las publicaciones en distintas las ediciones de “El Modelo Único” donde encontramos al Jesús del Evangelio, como diría san Francisco de Asís, sin glosa. El archivo de nuestro Boletín en lengua española es referente obligado (6). 

Para el mejor seguimiento de nuestra reflexión he dividido la exposición en cuatro apartados y en cada uno de ellos he seguido los siguientes pasos: 1. Mirar al Evangelio, fuente de toda espiritualidad; 2. Contemplar el itinerario de la gracia en la vida del Hno. Carlos; 3. Formular algunas cuestiones con la intención de que puedan ser útiles para nuestra reflexión personal y, si es posible, para el trabajo en grupo.

Soy consciente que faltaría un elemento esencial a la reflexión que es la puesta en práctica del carisma foucaldiano en el momento presente. Esta cuestión la dejo para la segunda parte.

He subtitulado esta primera parte con la frase paulina “Mi vivir es Cristo” (Flp 1,21) pues bien sabemos que Carlos de Foucauld, una vez que se encuentra con Jesucristo, su vida ya no tiene sentido sin Él y le imita con una fidelidad que no deja a nadie indiferente. Es te sentir lo expresa con nitidez en la redacción de su
Reglamento de Vida conocido como Directorio: “Los miembros de la Fraternidad tendrán como regla preguntarse en toda ocasión lo que pensaría, diría y haría Jesús en su lugar, y hacerlo. Harán continuos esfuerzos para asemejarse cada vez a Nuestro Señor Jesús, tomando como modelo su vida en Nazaret” (7).

Bien sabemos que la medida del amor es no tener medida. Así la medida de imitación que propone el Hermano Carlos consiste en no tener medida en la imitación del Maestro, ya que “la medida de imitación es el amor” y “un discípulo no es más que su Maestro” (8). 

Aquí tenemos, pues, una clave esencial en la cristología de Carlos de Foucauld que huye de la especulación y de las interpretaciones de lectura de los textos para hacer una lectura sapiencial y práxica de la Sagrada Escritura.

Leer la reflexión completa en: 
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-191.pdf#page=7

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(5) El trabajo que aquí presento es deudor de muchos que me han precedido en esta tarea. Es de elemental justicia agradecer a CARLOS PALACIO su aportación en la Asamblea Interfamiliar de diciembre 2008 celebrada en Galapagar y que en su integridad queda recogida en nuestro Boletín “Iesus Caritas” 161 (Abril-junio 2009). Igualmente agradezco las ponencias de ANTONIO LÓPEZ BAEZA en la asamblea interfamiliar de 2012 que fueron publicadas también en nuestro Boletín “Iesus Caritas” (abril-junio 2013) bajo el título “El absoluto de Dios”. Asimismo he de agradecer la investigación para su tesis doctoral de JORDI DÍAZ MOIX que lleva por título “Jesús de Nazaret, hermano universal. Espiritualidad de los misterios de la vida de Cristo en Carlos de Foucauld” defendida en la Pontificia Universidad Gregoriana el año 2011. También agradezco el articulo de J. F. SIX en nuestro Boletin Iesus Caritas (enero-febrero 1992) con el epígrafe ¿Quién era Jesucristo para el padre Foucauld? 21-31.

(6) IÓN ETXEZARRETA ZUBIZARRETA, Carlos de Foucauld. Obras espirituales. Antología de textos. (Madrid 1998) 227-259; FRATERNIDAD SECULAR CARLOS DE JESÚS,Orientaciones para la Fraternidad Secular Carlos de Jesús (Vitoria 1971) 39-63; BOLETIN IESUS CARITAS (enero-febrero 1992). 

(7) HERMANO CARLOS DE JESÚS (CARLOS DE FOUCAULD), Directorio (Barcelona 1963). Citado en Fraternidad Secular Carlos de Foucauld, Orientaciones para la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld, (Vitoria 1971) 65

(8) Ibid, 65-66

Boletín Iesus Caritas 191: Carlos de Foucauld: La perfección es ser como el maestro


Último de cuatro números para ayudar al recuerdo agradecido de la vida del hermano Carlos. 
Editorial

“Bajó con ellos a Nazaret” (Lc 2,31)
                                                                       
Año 2016 (Octubre – Diciembre)  

“VIVE COMO SI FUERAS A MORIR MÁRTIR HOY”
Centenario de la Pascua del Hno. Carlos 

El día 1 de diciembre de este año de 2016 se cumplirá el primer centenario de la muerte violenta de Carlos de Foucauld en Tamanrasset (Argelia) donde compartía su vida con el pueblo tuareg.
Sus escritos nos muestran una imagen viva de su trato y amor al Bienamado y Señor Jesús. En uno de los mencionados escritos podemos leer, en una de sus primeras páginas, frases premonitorias de su muerte y a su total abandono a la voluntad del Padre “estando dispuesto a todo” y “aceptándolo todo según su voluntad” (1). Frases proféticas que muestran un estilo de vida: “Vive como si fueras a morir mártir hoy”; “Cuanto más firmemente abracemos la cruz, tanto más estrechamente unidos estaremos a nuestro amado Jesús, que en ella está clavado” (2).

En la recopilación de textos del Hermano Carlos llevada a cabo por Robert Ellsberg (3) se narra la muerte del Hermano Carlos del modo siguiente: “Al caer la noche del 1 de diciembre de 1916, mientras Carlos de Foucauld ora en su ermita de Tamanrasset, un remoto puesto avanzado en el desierto sahariano de Argelia, oye cómo llaman con insistencia a la puerta [...] A pesar del aislamiento
de su eremitorio, el hermano Carlos estaba acostumbrado a recibir visitas a todas horas [...] Pero en la última etapa de su vida había empezado a tomar precauciones insólitas. Los ecos de la guerra mundial en Europa llegaban incluso a aquel rincón aislado del desierto. Le habían advertido que los rebeldes tuaregs, empujados por una hermandad de fanáticos musulmanes, podrían estar esperando una oportunidad para descargar un golpe contra los infieles franceses. Por eso había fortificado su eremitorio y no abría la puerta hasta que
averiguaba quién estaba llamando.
La arena del desierto había amortiguado el ruido producido por los camellos y por los cuarenta hombres armados que rodeaban el pequeño fuerte. El que llamaba a la puerta se identificó como el cartero. En realidad era un miembro de una tribu del lugar, conocido de Carlos, que había aceptado un soborno a cambio de traicionarlo. Confiadamente, desatrancó la puerta y extendió la mano, pero otras manos lo sujetaron con violencia. Los rebeldes entraron y le ataron los brazos. Mientras algunos de ellos lo sujetaban para interrogarlo, otros buscaban objetos de valor en el eremitorio. Carlos no respondió a sus preguntas, sino que se limitó a orar en silencio, mientras un muchacho de quince años apretaba un rifle contra su sien. Cuando habían pasado veinte minutos, se escuchó el ruido de dos camellos que se acercaban. Carlos empezó a moverse. El muchacho perdió la serenidad y le atravesó la cabeza de un disparo.

La muerte solitaria de Foucauld fue semejante a la soledad y la oscuridad de su vida. Había pasado varios años en el desierto preparando el camino a unos seguidores que nunca llegaron, y sus esfuerzos terminaron de esta manera: con un disparo en la noche, un estruendo rápidamente absorbido por la fría arena de las dunas cercanas. Comparado con los ríos de sangre derramada a la sazón en Europa, era un acontecimiento relativamente insignificante. Nadie pudo imaginar entonces el alcance de su influencia posterior, el hecho de que más tarde se fundarían varias congregaciones que hunden sus raíces en su visión, y que Carlos de Foucauld llegaría a ser considerado como una de las figuras religio
sas más importantes del siglo XX

El Consejo de Redacción del BOLETIN IESUS CARITAS ha querido recordar la muerte de Carlos de Foucauld dedicando cuatro números, los números correspondientes al año 2016, como preparación a la celebración del centenario de la muerte violenta del beato Carlos de Foucauld (4). Las familias que han seguido la estela de la espiritualidad del beato Carlos de Foucauld damos en este año jubilar gracias a Dios Padre por su vida y obra.

MANUEL POZO OLLER
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(1) Cf. Oración de Abandono
 
(2) CARLOS DE FOUCAULD, Escritos Espirituales, 227
(3) Carlos de Foucauld, Escritos esenciales (Santander 1999)15-16.

(4) “Carlos de Foucauld: Icono de la Misericordia. Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos” (Jn 15,13). n.188 (enero-marzo); “Carlos de Foucauld y la novedad del Evangelio. Y dejándolo todo, lo siguieron” (Lc 5,11). N.189 (abril-junio); “Carlos de Foucauld: pobre entre los pobres. Todo lo que hacéis a uno de estos pequeños a Mí me lo hacéis” (Mc 25,45) n.190 (julio-septiembre).
 

191: Carlos de Foucauld: La Perfección es ser como el Maestro

"Bajó con ellos a Nazaret " (Lc 2,51)  

Sumario
                                                                                             
Carlos de Foucauld: 
La perfección es ser como el maestro



























 











Publicación en papel del Boletín Iesus Caritas 191



Último de cuatro números para ayudar al recuerdo agradecido de la vida del hermano Carlos....                       





Año 2016 
(Octubre – Diciembre)


CARLOS DE FOUCAULD: LA PERFECCIÓN ES SER COMO EL MAESTRO

“Bajó con ellos a Nazaret” (Lc 2,31)


El día 1 de diciembre de de 2016 se cumple el primer centenario de la muerte violenta de Carlos de Foucauld en Tamanrasset (Argelia) donde compartía su vida con el pueblo tuareg. Sus escritos nos muestran una imagen viva de su trato y amor al Bienamado y Señor Jesús. En uno de los mencionados escritos podemos leer, en una de sus primeras páginas, frases premonitorias de su muerte y a su total abandono a la voluntad del Padre “estando dispuesto a todo” y “aceptándolo todo según su voluntad”. Frases proféticas que muestran un estilo de vida: “Vive como si fueras a morir mártir hoy”; “Cuanto más firmemente abracemos la cruz, tanto más estrechamente unidos estaremos a nuestro amado Jesús, que en ella está clavado”. 

En la recopilación de textos del Hermano Carlos llevada a cabo por Robert Ellsberg  se narra la muerte del Hermano Carlos del modo siguiente: “Al caer la noche del 1 de diciembre de 1916, mientras Carlos de Foucauld ora en su ermita de Tamanrasset,  un remoto puesto avanzado en el desierto sahariano de Argelia, oye cómo llaman con insistencia a la puerta […] A pesar del aislamiento de su eremitorio, el hermano Carlos estaba acostumbrado a recibir visitas a todas horas […] Pero en la última etapa de su vida había empezado a tomar precauciones insólitas. Los ecos de la guerra mundial en Europa llegaban incluso a aquel rincón aislado del desierto. Le habían advertido que los rebeldes tuaregs, empujados por una hermandad de fanáticos musulmanes, podrían estar esperando una oportunidad para descargar un golpe contra los infieles franceses. Por eso había fortificado su eremitorio y no abría la puerta hasta que averiguaba quién estaba llamando. 

La arena del desierto había amortiguado el ruido producido por los camellos y por los cuarenta hombres armados que rodeaban el pequeño fuerte. El que llamaba a la puerta se identificó como el cartero. En realidad era un miembro de una tribu del lugar, conocido de Carlos, que había aceptado un soborno a cambio de traicionarlo. Confiadamente, desatrancó la puerta y extendió la mano, pero otras manos lo sujetaron con violencia. Los rebeldes entraron y le ataron los brazos. Mientras algunos de ellos lo sujetaban para interrogarlo, otros buscaban objetos de valor en el eremitorio. Carlos no respondió a sus preguntas, sino que se  limitó a orar en silencio, mientras un muchacho de quince años apretaba un rifle contra su sien. Cuando habían pasado veinte minutos, se escuchó el ruido de dos camellos que se acercaban. Carlos empezó a moverse. El muchacho perdió la serenidad y le atravesó la cabeza de un disparo.

La muerte solitaria de Foucauld fue semejante a la soledad y la oscuridad de su vida. Había pasado varios años en el desierto preparando el camino a unos seguidores que nunca llegaron, y sus esfuerzos terminaron de esta manera: con un disparo en la noche, un estruendo rápidamente absorbido por la fría arena de las dunas  cercanas. Comparado con los ríos de sangre derramada a la sazón en Europa, era un acontecimiento relativamente insignificante. Nadie pudo imaginar entonces el alcance de su influencia posterior, el hecho de que más tarde se fundarían varias congregaciones que hunden sus raíces en su visión, y que Carlos de Foucauld llegaría a ser considerado como una de las figuras religiosas más importantes del siglo XX”.  

El Consejo de Redacción del BOLETIN IESUS CARITAS ha querido recordar la muerte de Carlos de Foucauld dedicando cuatro números, los números correspondientes al año 2016, como preparación  a la celebración del centenario de la muerte violenta del beato Carlos de Foucauld. Las familias que han seguido la estela de la espiritualidad del beato Carlos de Foucauld damos en este año jubilar gracias a Dios Padre por su vida y obra.