Boletín Iesus Caritas 195: Hermanita Magdeleine de Jesús

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/195/Iesus-Caritas-195.htm


Esta mujer, sorprendente para su época, nos abre un camino de discípulos y compañeros de su «muy amado Hermano y Señor Jesús».

 
"Dios me tomó de la mano y, ciegamente lo seguí"
“Me he hecho todo para todos” (1Cor 9,22)
                                                                                          
Octubre - Diciembre de 2.017

Presentación



En el ámbito de las celebraciones del centenario de la muerte de Carlos de Foucauld se editó el libro de «Escritos Esenciales» de Hermanita Magdeleine, una de sus primeras seguidoras y fundadora de las Hermanitas de Jesús (1).
  
Hermanita Magdeleine de Jesús (Magdeleine Hutin) nació en Francia en 1898. Inspirada en la vida de Carlos de Foucauld quiso vivir sencillamente una vida contemplativa entre los nómadas del Sahara argelino, y fundó una congregación religiosa a la que propone este mismo camino. Murió en Roma, el 6 de noviembre de 1989, después de haber dado su vida para implantar sus fraternidades en todas las periferias del mundo.
 
Esta mujer, sorprendente para su época, nos abre un camino de discípulos y compañeros de su «muy amado Hermano y Señor Jesús» que resulta realmente válido para nuestro tiempo, en el que tantas personas buscan, tal vez a tientas, el sentido profundo de su vida con estas dos notas distintivas: la importancia de la relación cercana, sobre todo con los excluidos de este mundo, y la búsqueda de una amistad con Jesús sencilla, íntima y transformadora, que les llene el corazón de misericordia y de ternura. Todo esto y mucho más propone hermanita Magdeleine, no sólo a las que pertenecen a su congregación sino a cualquier persona que tenga estos anhelos en su corazón.
 
Como dice Dolores Aleixandre en el prólogo, «Hermanita Magdeleine se creía el evangelio» (2) y por eso se atrevió a soñar con una utopía arriesgada: ser contemplativas en medio del mundo. Entendía la contemplación como una vida de amistad con la persona de Jesús, como una vida interior profunda y en contacto con Dios, pero tuvo la intuición insólita de que era posible insertar esa vida contemplativa en el corazón del mundo y hacer de la vida ordinaria de la gente un lugar de contemplación. 
 
La llamada que hermanita Magdeleine puso en marcha fue en la dirección de «los lugares de abajo». Creyó ciegamente en la posibilidad de una vida cristiana y religiosa que no se alejara del rumor de la vida humana, de sus conflictos, sus luchas y su cotidianidad, asumiendo el riesgo de la proximidad de la gente.
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(1) Cf. HERMANITAS DE JESÚS  (eds),  Hermanita Magdeleine de Jesús. Escritos esenciales
(Santander 2016).
(2) Ibid., 11

195: Hermanita Magdeleine de Jesús

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/195/Iesus-Caritas-195.htm
"Dios me tomó de la mano y, ciegamente lo seguí"
“Me he hecho todo para todos” (1Cor 9,22)
Octubre - Diciembre de 2017

Sumario
                                                                                             

Publicación en papel del Boletín Iesus Caritas 197

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/19/Iesus-Caritas-197.htm


Presentamos el Boletín con la esperanza de que sea útil para renovar nuestra condición de peregrinos y buscadores de Dios en medio de la cíudad secular.                                         
                                                                                               





Año 2.018
(Abril – Junio)


BÚSQUEDA DEL SILENCIO INTERIOR EN LA RUIDOSA CIUDAD
“El que cree en Mí: de sus entrañas manarán ríos de agua viva
” (Jn 5,38)


Con el título "El Desierto en la Cíudad" apareció publicado en España el libro del Hno. Car1o Carretto el año 1979 siendo traducción del original italiano "ll deserto nella cittá". La intención del autor es "ayudar a quienes, comprometidos y sobrepasados por el trabajo, si se les habla de oración, dicen; no la hago... no tengo tiempo… no sé Cómo hacer".
 
Sin duda que el gran amor de Carlo Carretto fue el desierto del Sahara, el verdadero desierto, el de arena y estrellas que, como escribe, "no se habría apartado nunca de él sí la obediencia no le hubiera mandado ir más lejos". Su estancia en Hong-Kong le hizo ampliar su experiencía e interrogarse escuchando a los jóvenes sobre la experiencia de desierto como encuentro con Dios. El mismo cuenta el enriquecimiento de su visión de las cosas en su libro citando una reunión ce1ebrada con jóvenes cuando uno de los presentes le interpela del modo siguiente: "Estás tan entusiasmado con el tíempo que has pasado en el Sahara, que da la impresión de que aquella soledad es algo único. Yo no puedo ír allí. ¿Qué tengo que hacer entonces? Encontrar a mi Dios en el babel de mí Ciudad. ¿Cuál es el camino que tengo que recorrer? ¿Hay posibilidad? Si la hay, te pregunto una cosa: ¿Por qué no escribes un libro que nos ayude a hallar nuestro desierto en la cíudad?"
 
En efecto las circunstancias no siempre favorables para alejarse de todo y adentrarse en e1 desierto hacen a muchos interrogarse sobre cómo buscar y hallar a Dios sin escapar de las ob1igaciones de la ciudad. Este es el planteamiento del joven citado más arriba. El Hno. Giorgio Gonella, en Nueva York, en el año 2003, nos ayuda a encontrar respuesta a nuestro interrogante con un testimonio de vida cuando narra: "Freddy, un vagabundo que en estos días comía a menudo con nosotros, tenía los pies tan hinchados por el alcohol que sólo podía calzar un viejo par de zapatos negros y sin lazos. Los arrastraba casi como si fueran pantuflas. Y, sin embargo, la serenidad de su rostro me hablaba a menudo de Dios, del Dios de Jacob, aquel que es amigo de los humillados, aquel que se sienta a discutir larga, interminablemente con ellos. Ahora que ha muerto, asesinado por una puñalada, imagino un icono de Freddy con sus viejos zapatos gastados en las manos. En este desierto de la miseria humana he caminado a menudo al ritmo arrastrado de los zapatos de Freddy y de tantos como él. Confiaba en ellos. Son guías seguros. Desierto... ciudad, Ciudad... desierto. Las sandalias del peregrino, las pantuflas del vagabundo. Carlo Carretto comprendió que no se trataba de dos viajes diferentes, sino del mismo viaje. De aquí nació el libro "El Desierto en la Ciudad". En consecuencia, el desierto lo hallamos en cualquier parte incluida la ciudad, con sus pros y contras. Para adentrarnos en él hay que saber amar y no olvidar nunca que el desierto no es ausencia ni huida del hombre sino presencia de Dios para mirar con sus ojos a la humanidad entera.
   
En el Boletín que presentamos con conciencia de su limitación y con la esperanza de que sea útil para renovar nuestra condición de peregrinos y buscadores de Dios en medio de la cíudad secular recordamos con León Felipe: "Ser en la vida romero, romero..., sólo romero./ […] Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo./ Pasar por todo una vez, una vez solo y ligero".
 
Un excelente elenco de colaboradores han hecho posible que nuestras secciones sean de excelencia con artículos extraordinarios de Antonio Rodríguez Carmona, José Mejías, Giorgio Gonella, Jacqueline Rouillard, Dolores A1exaindre, José Luis Vázquez Borau y Juan Martín Ve1asco. Un regalo de última hora: la publicación de Espiritualidad del Desierto de Gisbert Geshake.