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Oración por nuestra tierra


Oración del Papa Francisco publicada en el Boletín Iesus Caritas 192 
                                                                                       

Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza
.
Inúndanos de paz,
para que vivamos como hermanos y hermanas
sin dañar a nadie.
 
Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
 
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo
y no depredadores,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.
 
Toca los corazones
de los que buscan sólo beneficios
a costa de los pobres y de la tierra.
 
Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa,
a contemplar admirados,
a reconocer que estamos profundamente unidos
con todas las criaturas
en nuestro camino hacia tu luz infinita.
 
Gracias porque estás con nosotros todos los días.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha
por la justicia, el amor y la paz.

Amar como Él nos Amó

Himno escrito por el hermano David, monje benedictino y sobrino nieto de Carlos de Foucauld.                                                             



 Publicado en:








Amar

Como El nos amó,
y por amor,
elegir el último lugar.
Ser pobre y siervo,
hermano de Jesús.

Buscar

Como Él la vida escondida,
y por amor, irse
a donde el Espíritu llama.
Ser solamente un viajero
pasando en la noche.

Orar

Largamente al Amado,
y por amor, abrirse
al mayor silencio.
Adorar a Jesús Salvador

Llevar

El Evangelio
a los hambrientos
y por amor,
recoger todas las palabras
de un pueblo
donde el Verbo
mora también
y germina sin ruido.

Entregar

Hasta el final
su vida dada,
y por amor,
morir,
ofreciendo al Padre
el abandono brotado
de un corazón
infinitamente libre.

Oración de los consagrados y consagradas

Mira con bondad nuestros deseos y ayúdanos a vivir con pasión el don de la vocación.                       



PÁGINAS PARA LA ORACIÓN


Papa Francisco




Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob,
Padre de nuestro Señor Jesucristo y Padre nuestro,
acoge la oración que te presentamos.

Mira con bondad nuestros deseos
y ayúdanos a vivir con pasión el don de la vocación.

Tú, Padre,
que en tu proyecto gratuito de amor
nos llamas, en la estabilidad o en la itinerancia,
a buscar tu rostro en el Espíritu,
haz que seamos memoria tuya:
sea fuente de vida en la soledad y en la fraternidad,
y podamos ser, en nuestro tiempo,
reflejo de tu amor.

Cristo, Hijo de Dios vivo,
que caminabas por nuestras calles
casto, pobre y obediente,
compañero nuestro en el silencio y en la escucha,
mantén en nosotros la pertenencia filial
como fuente de amor.

Haz que vivamos el Evangelio del encuentro:
ayúdanos a humanizar la tierra y a crear fraternidad,
llevando las fatigas de quien está cansado
y no busca más,
la alegría de quien espera, de quien busca,
de quien custodia signos de esperanza.
Espíritu Santo, Fuego que ardes,
ilumina nuestro camino en la Iglesia y en el mundo.
Danos el coraje del anuncio del Evangelio
y la alegría del servicio en la cotidianidad de los días.
Abre nuestro espíritu a la contemplación de la belleza.

Custodia en nosotros la gratitud y la admiración por la creación,
haz que reconozcamos las maravillas
que tú realizas en todo viviente.

María, Madre del Verbo,
vela sobre nuestra vida de hombres y mujeres consagrados,
para que la alegría que recibimos de la Palabra
llene nuestra existencia, y tu invitación
a hacer lo que el Maestro dice (cf. Jn2, 5)
nos encuentre activos intérpretes en el anuncio del Reino. Amén.

Oración a María de Nazaret

Nos gusta llamarte María, porque eres tan sencilla tan cercana, tan “de aquí”.                                         



PÁGINAS PARA LA ORACIÓN


Familia de Nazaret




Madre, a Ti elevamos
Nuestra oración de gracias
Cuando contemplamos
cómo nos haces tuyos y acoges
los deseos y aspiraciones
de esta comunidad cristiana
y de todos tus hijos
de este barrio.

Nos gusta llamarte María,
porque eres tan sencilla
tan cercana, tan “de aquí”,
que te sentimos como una de los nuestros.

María de Nazaret
enséñanos a ser como Tú:
acción de gracias por los dones recibidos, 
presencia y cercanía entre los pobres
acogedores de los valores del Reino,
fuertes ante las injusticias de este mundo,
hombre y mujeres llenos de espíritu.

Tú que eres tan Madre,
danos tus entrañas maternas
ante toda debilidad humana,
ante los pequeños,
los últimos y los excluidos,
ante los pecadores y los alejados.

Tú que viviste en Nazaret,
como una sencilla aledaña,
yendo con tu cántaro por agua a la fuente, 
escuchando y consolando
a quien acudía a Ti;
enséñanos a valorar
lo pequeño y lo cotidiano,
y a hacer brotar el Reino
desde el servicio humilde 
a los hombres y mujeres de este bario;
que estemos atentos a sus necesidades
y abiertos a dejarnos evangelizar por ellos.

Tú que cuidaste en Nazaret de Jesús, 
acompaña a esta comunidad
en su deseo de proclamar
la Buena Noticia de la liberación, 
el perdón y la paz.
María de Nazaret
deseamos amor como Tú,
vibrar con tu mirada serena
y dar lo mejor de nuestras vidas
a la causa de Jesús.
Que esta capilla
sea lugar de acogida, 
de encuentro,
de encarnación,
como lo fuese vuestra casita de Nazaret.
Amén

Oración de los padres por sus hijos

Jesús, tú dijiste: Dejad que los niños se acerquen a mí, te pedimos nos ayudes a educar..                                                                 



PÁGINAS PARA LA ORACIÓN

Jesús, tú dijiste:

Dejad que los niños se acerquen a mí,
te pedimos nos ayudes a educar a nuestros hijos
y a ser en todo momento un buen ejemplo para ellos.

Danos fuerzas para educarlos con amor,
y concédenos la satisfacción de verlos crecer
en salud, sabiduría y gracia.

Ante ti, Señor, 
queremos renovar nuestro compromiso de trabajar
y luchar para que nunca le falten de lo necesario
y así puedan crecer saludables, felices y buenos cristianos.

Ponemos la vida de nuestra familia en tus manos.
Te lo pedimos, por medio de tu Madre,  
la Virgen Santísima.

De ella esperamos aprender a amar,
a confiar en el futuro,
y a darte gracias por el maravilloso regalo
de nuestro hijo/a. Amén

María, familiar y vecina

Las grandes cosas se realizan casi siempre en la pequeñez, en lo sencillo..                                                                                


PÁGINAS PARA LA ORACIÓN

1. Después de un canto y del saludo inicial se leen los textos bíblicos: Lc 1, 39-45: Fue a visitar a su prima Isabel. Jn 2, 1-12: Boda en Caná de Galilea.

2. Textos complementarios
Siembren también la fe de Cristo entre sus compañeros de trabajo, obligación que tanto más urge cuanto que muchos hombres no pueden oír hablar del evangelio ni conocer a Cristo más que por sus vecinos seglares” (AG 21).
Reflexión
Las grandes cosas se realizan casi siempre en la pequeñez, en lo sencillo.  
Nazaret: Dios mismo escondido en la pequeñez de una familia, en la oscuridad de un caserío olvidado y miserable, en la cotidianeidad de unos quehaceres domésticos.
María: velando anónimamente el crecimiento de Jesús, haciendo posible calladamente el advenimiento del reino, haciendo presente el misterio, llevando ocultamente a Dios a su prima, haciendo el bien a sus amigos de Caná. Dios hecho familia y vecindad en la familia de María.
Examen
- ¿Valoramos la vida sencilla? ¿Sabemos ver en ella, con fe, la hondura de nuestras responsabilidades divinas?

- ¿Somos portadores de Dios hacia los amigos, conocidos, familiares, sin espectáculos, calladamente, con paciencia y constancia?
- ¿A qué amigos, familiares, vecinos, puedo llevarles a Jesús? ¿Cómo? ¿Qué pasos voy a dar?
- Revisar nuestra vida, sencilla, doméstica, intima.
Conversión
Tomar decisiones para tratar de convertir la vida familiar, de relaciones de vecindario, de amistad, en un primer ámbito de compromis o por realizar el reino de Dios.

Oración
Dios, Padre nuestro, que en María de Nazaret nos has dado un ejemplo de vida familiar, sencilla, oculta, solidaria. Haz que nuestra vida cotidiana, sencilla y humildemente, introduzca también la presencia de Jesús en medio del pueblo.

Yo sí que te conozco


UN MONJE DE LA IGLESIA DE ORIENTE


“Hijo mío, tú todavía no sabes lo que eres. No te conoces aún. Quiero decir que tú no te has reconocido del todo como objeto de mi amor. Por eso no sabes lo que eres en mí e ignoras las posibilidades que hay escondidos en ti.

Despiértate y deja los malos sueños. No ves en ti mismo, en las horas de sinceridad, más que los fracasos y los fallos, las caídas, las manchas y quizás los crímenes. Pero todo esto no eres realmente tú. Todo eso no es tu verdadero ‘yo’, tu ‘yo’ profundo.

Bajo todo ello, detrás de todo bajo tu pecado, más allá de todas las transgresiones y de todos las faltos, yo, sí, yo te miro y te veo.

Te veo y te amo. Te amo a ti mismo, a tu ‘ti mismo’, Es a ‘ti’ mismo al que amo. No es el mal que tú haces; ese mal no se debe ignorar, ni negar, ni atenuar... (¿es qué lo negro puede ser blanco?) 

Pero en lo más profundo veo otra cosa. Algo que todavía vive.

Las máscaras que tú llevas, los disfraces que te pones, te pueden ocultar, disimular a los ojos de los demás, quizás a tus propios ojos. Pero no pueden ocultarte a los míos. Porque yo te persigo hasta donde nadie te ha perseguido.

Esa mirada, tu mirada que no es límpida y tu deseo febril, anhelante, deseo de lo que te parece intenso así como tus convulsiones precarias, la dureza y avaricia del corazón... todo esto... lo separo, lo aparto de tu ‘ti mismo’, lo rechazo.

Escucha: Nadie te comprende verdaderamente. Pero yo te comprendo. ¡Podría decir de ti tantas cosas grandes y bellas! Sí, podría decírtelas: no de ese ‘tú’ que el poder de las tinieblas ha desviado tan frecuentemente, sino del ‘tu’ tal cómo deseaba que fuese, del ‘tu’ que permanece en mi pensamiento y en mi intención de amor, del ‘tú’ que puede hacerse aún visible y manifestarse.

Haz visible lo que eres en mi pensamiento. Sé la última realidad de ti mismo. Haz activas las posibilidades que he puesto en ti.

En ningún hombre ni en ninguna mujer hay posibilidad alguna de belleza interior y de bondad que no estén también en ti. No hay ningún don divino al que no puedas aspirar. Tú los recibirás todos juntos si amas conmigo y en mí.

Sea lo que sea que hayas podida hacer en tu pasado... yo corto la atadura. Y si corto la atadura, ¿qué te impide levantarte y andar?

Alegría que resucita



Texto citado en el Boletín Iesus Caritas 181




PAUL CLAUDEL,
El Padre Humillado, Ed. Gallimard,1920.






«¡Hacedles comprender que no tienen
otro deber en el mundo fuera de la alegría!

La alegría que nosotros conocemos,
la alegría que hemos sido encargados de darles,
hacedles comprender que no se trata de una palabra vaga,
un insípido lugar común de sacristía.

¡Sino una horrible, una soberbia,
una absurda, una punzante realidad!,
y que a su lado todo lo demás es nada.

¡Algo de humilde y de material y de punzante,
como el pan que se desea,
como el vino que ellos encuentran tan bueno,
como el agua que hace morir si no os dan de ella,
como el fuego que quema,
como la voz que resucita los muertos!»

Día de desierto




Ocre de la arena de las dunas,
reflejo del infinito.

Susurro del viento
y silencio abisal.

Escritura efímera de una brizna de hierba
juguete del viento.

Ondulación de las dunas
viaje sin regreso..

Moscas sin sentido, que insisten
y te chupan.

Quemadura ardiente
de un sol devorador.

Labios secados
a sabor de sal.

Sed insaciable
de una fuente de agua viva.

Huellas fugitivas de pasos
en la arena caliente.

Dios nos ha visitado.
Dios es presencia. 

André Berger, 28 de agosto 2013

Publicado en el Boletín Iesus Caritas 180

Oración de San Anselmo de Canterbury


«Señor, mi Dios,
enseña en mi corazón dónde y cómo buscarte,
dónde y cómo encontrarte.
Señor, si no estás aquí,
¿dónde te buscaré estando ausente?
Si estás por todas partes,
¿cómo no descubro tu presencia?
Cierto es que habitas en una claridad inaccesible…
¿Quién me conducirá hasta ahí para verte en ella?
¿Con qué señales, bajo qué rasgo te buscaré?
Me creaste para verte,
y todavía nada he hecho de aquello para lo que fui creado…
Enséñame a buscarte
y muéstrate a quien te busca.
Porque no puedo encontrarte
si tú no te manifiestas.
Deseando te buscaré,
buscando te desearé.
Amándote te hallaré,
y hallándote te amaré»

Publicado en el Boletín Iesus Caritas 179:
http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/179/Iesus-Caritas-179.htm

Oración "Adsumus"

 Oración publicada en el Boletín Iesus Caritas 178

Aquí estamos, Señor Espíritu Santo. 
Aquí estamos, frenados por la inercia del pecado,
pero reunidos especialmente en tu Nombre. 
Ven a nosotros y permanece con nosotros.
 
Dígnate penetrar en nuestro interior.
Enséñanos lo que hemos de hacer, 
por dónde debemos caminar,
y muéstranos lo que debemos practicar 
para que, con Tu ayuda, sepamos agradarte en todo.
 
Sé Tú el único inspirador y realizador de nuestras decisiones, 
Tú, el único que, con Dios Padre y su Hijo,
posees un nombre glorioso, 
no permitas que quebrantemos la justicia,
Tú, que amas la suprema equidad: 
que la ignorancia no nos arrastre al desacierto;
que el favoritismo no nos doblegue; 
que no nos corrompa la acepción de personas o de cargos.
Por el contrario, únenos eficazmente a Ti, 
sólo con el don de tu Gracia,
para que seamos UNO en Ti, 
y en nada nos desviemos de la verdad.
 
Y, lo mismo que estamos reunidos en Tu Nombre,
así también, 
mantengamos en todo la justicia,
moderados por la piedad,
para que, hoy, nuestras opiniones en nada se aparten de Ti, 
y, en el futuro, obrando rectamente,
consigamos los premios eternos.
 
Amén
  
San Isidoro de Sevilla

Ecos de Bienaventuranzas

Antonio López Baeza

ECOS DE BIENAVENTURANZA


El Boletín Iesus Caritas 177 nos ofrece un ramillete selecto de poesías-oración de Antonio López Baeza:


I

¿QUIÉN puede subir al Monte del Señor?
¿Quién entrará en el gozo de su Amistad eterna?
El que acepta sus límites de criatura
y permanece en paz dentro de ellos.
El que mira al mañana sin temor
y se entrega por entero al momento presente.
El que no busca para sí honres ni dignidades
y es feliz con la gloria que aureola a su prójimo.
El que, rehusando el lucro y la opresión,
se hace solidario de los últimos de este mundo.
El que renueva cada día su seguimiento de Jesús
y se abandona confiadamente en los brazos del Padre.
El que busca, ante todo, el Reino y su Justicia,
y no se impacienta ante la larga espera de la vuelta
del Señor.
El que mantiene su lámpara encendida en la noche
y sale con el traje de Bodas al encuentro del Esposo.
¡El que así obra, todo lo encuentra dentro de sí!
II
 
BIENAVENTURADOS:
 
Los que tienen corazón y saben que lo tienen:
ellos no conocerán la amarga soledad
 
Los que se ocupan de las penas de los otros:
las suyas propias les serán más llevaderas.
 
Los que saben escuchar hasta dejarse conmover:
en su interior sentirán el latido del Universo.
 
Los que ríen con el que ríe y lloran con el que llora:
jamás confundirán el amor con el afán posesivo.
 
Los que saben mirar con los ojos del otro:
verán anticipadamente la luz del Reino futuro.
 
Los que mantienen la esperanza en el corazón del
conflicto:
darán a su tiempo fruto sazonado y abundante.
 
Los que se olvidan de sí en su entrega a la Misión:
su presencia será sol que a muchos alumbre.
 
Los que renuncian a ejercer un poder violento:
ellos servirán eficazmente a los más necesitados.
 
Los que buscan el último lugar para mejor servir a sus
hermanos:
ellos portarán en sí la Cruz que florece en Resurrección.
 
Bienaventurados vosotros, sí, cuando sangre vuestro
corazón a fuerza de compasión, ternura y misericordia:
 
vuestra sangre se unirá con la de Dios, que no cesa
de fecundar en nuestra Historia la cosecha de la Nueva
Creación.

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