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Boletín Iesus Caritas 223: El P. Michel Lafon, hijo espiritual del P. Albert Peyriguère


 "Quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, se salvará" (Mc. 8, 34-35)


Boletín Iesus Caritas de Octubre - Diciembre de 2024 


Editorial 


CARIDAD ACTIVA, IMAGINATIVA Y FIEL MEMORIA DEL P. MICHEL LAFON 

Cercano el año de la Pascua del P. Michel Lafon el BOLETÍN dedica un número monográfico a la figura del “misionero que no evangelizó”. Vivió en el Kbab (Marruecos) durante más de cuarenta años como único cristiano y sacerdote. Hijo espiritual, como él mismo reconoce, del P. Albert Peyriguère, que a su vez, lo fue de san Carlos de Foucauld (1). 

Poco o nada se entendería de la vida del P. Lafon, ni la de sus maestros espirituales, salvada la singularidad de cada uno, sin la referencia a las páginas evangélicas de la infancia, así como las de la pasión del “Bienamado y Señor Jesús”. Los misterios de la encarnación, vida de Nazaret y entrega en la cruz son la referencia de una espiritualidad que, sin duda, pone su acento en la acción divina de tal suerte que en manera alguna pretende el P. Lafon ni estorbar ni eclipsar su acción. Las virtudes pasivas, lejos de todo conformismo, se tornan en esta perspectiva, en un estilo de anuncio del Evangelio desde la presencia en medio de las gentes, en el amor a sus tradiciones y costumbres, en la hospitalidad. El testimonio sencillo y humilde, ocupando el último lugar, se convierte en un signo del amor de Dios que se ofrece y no impone y que considera a los demás como hermanos. 

Nuestro empeño en la confección de este número ha sido, en primer lugar, recopilar los testimonios sobre el P. Lafon de entre personas que le trataron y tuvieron el privilegio de compartir con él la vida y muchos proyectos. En este particular hemos de agradecer a la Comunidad de Jesús su colaboración. La fraternidad de Joan Blanques tuvo la oportunidad de acogerle con frecuencia y mantener con él lazos fraternos que, en algunos casos, han quedado para siempre en las trascripciones de sus charlas, homilías y su abundante correspondencia epistolar. En segundo lugar, queremos animar a los lectores a interesarse por la obra del P. Lafon que en gran medida ha sido recogida y custodiada por la Comunidad de Jesús. 

Damos las gracias a Francis Pallet, miembro de la Pequeña comunidad de base El Kbab de Burdeos (Francia) y amigo personal del P. Lafon; a Houssa Saoud, uno de los jóvenes de los muchos a los que acompañó y promocionó el P. Lafon; a Josep Calvet, servidor de la Comunidad de Jesús, que nos brinda el testimonio de haber hecho el camino juntos. La sección testimonial se cierra con el homenaje al difunto escrito de manera coral por Hennou Laraj y Fátima Choukri de la asociación Ismoounn (Amistad) testimonio que fue leído por Rabha Ishamí en el momento de sus exequias. 

En la sección Ideas y Orientaciones presentamos una conferencia relativamente reciente del P. Lafon, 16 febrero de 2008, ofrecida a la Comunidad de Jesús en su casa de Joan Blanques después de haber tomado la decisión de dejar Marruecos e instalarse en su ciudad natal de Burdeos. Complementamos la sección con una extensa y minuciosa historia de la relación del P. Lafon y la Comunidad de Jesús para finalizar con una breve y apretada Página para la Oración donde se recoge una de sus homilías sobre María de Nazaret. 

Con la publicación de este BOLETÍN nuestro Consejo de Redacción pretende que la ejemplaridad del P. Michel Lafon ayude a nuestros lectores a vivir con modestia la vida nazaretana allí donde nos hallemos. 

Manuel Pozo Oller 
Director

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(1) Cf. Adelanto de bibliografía del P. Lafon: Le Père Peyriguère (1963); Vivre le deserts; Prière et fêtes musulmaines. Suggestions aux chrétiens (1982); Vivre Nazaret aujourd`hui (1984); Albert Peyriguère, disciple de Charles de Foucauld (1993); Orando 15 días con la Hermanita Magdalena de Jesús (1998); Ora durante 15 días con Juan Jugan (2002); y otros. 

Boletín Iesus Caritas 222: Orar es pensar en Dios amándolo


  "Si alguien me ama... el Padre también lo amará... y haremos en él nuestra morada" (Rom. 12, 4-8)
 
Boletín Iesus Caritas de Julio - Septiembre de 2024

 

Editorial


UNIDOS EN SINFONÍA DE ORACIÓN, PARA SEMBRAR ESPERANZA 

El tema elegido para el número que presentamos de nuestro BOLETÍN guarda relación con los inmediatos anteriores donde ofrecimos reflexiones y testimonios sobre la Esperanza (núm. 220) y la Fragilidad (núm. 221). Era nuestro propósito unirnos a la Iglesia universal en la preparación del Jubileo convocado por el Papa Francisco para el año 2025, que como es bien conocido, girará en torno a la virtud teologal de la esperanza. 

En efecto el Papa ha propuesto a la Iglesia que el año 2024 se dedique a la preparación al Jubileo tomando conciencia de la importancia y necesidad de la Oración. Nuestro Consejo de Redacción se une a la propuesta y al tiempo quiere ofrecer a sus lectores el estilo y la experiencia orante de personas, asociaciones y grupos que, de una manera u otra, buscan a Dios con la inquietud de Carlos de Foucauld y se ayudan con su ejemplo. Supone una modesta aportación que se une a otras muchas que han marcado la vida de oración de innumerables creyentes. 

Nos unimos, pues, con la elaboración de este número de nuestro BOLETÍN, a la invitación del Papa Francisco de oración coral, en una «sinfonía de oración», para que de este modo reavivemos «el deseo de estar en la presencia del Señor, de escucharlo y adorarlo». 

Puede ser de gran ayuda para nuestros lectores conocer y utilizar los materiales preparados por el Dicasterio para la Evangelización. Sin duda, son herramientas útiles para vivir este año de oración y contemplación aunque, en verdad, no se aprende a bailar con un libro, pero puede ser de gran ayuda sus orientaciones. En la sección denominada Un libro… un amigo, encontrarás la reseña del primer número e información sobre los seis restantes. 

La oración en Carlos de Foucauld es todo un referente para vivir en Amistad e intimidad con Dios. Diego Melendo, nos 7 recuerda de la oración permanente del Hermano Carlos: «Paso los días a sus pies (…) A la hora de la oración rezo a sus pies (…) A la hora del trabajo, trabajo con Él. Cuando un pobre o un enfermo llama a la puerta, es a Él a quien corro a abrir (…) Mis comidas, mi descanso, los tomo en su compañía. (…) Estoy sin cesar en su presencia». 

De la mano de la Hermanita Annie descubriremos los rasgos de la oración de Carlos de Foucauld que guarda relación profunda con la oración del corazón: . «En las Iglesias de Oriente (…) se insiste mucho en la oración del corazón, la repetición incansable que se vuelve expresión de un único deseo. La oración de abandono debía ser para el Hno. Carlos como una especie de respiración (…). Sobre la oración del corazón profundizará Mª Carmen Picón en la sección de Páginas para la Oración presentándonos una sinopsis de libro El Peregrino Ruso. 

El apartado de Testimonios y experiencias está lleno de personas de referencia en situaciones distintas. Desde el cura obrero Mariano Puga, en semblanza tierna de su amigo Aurelio Sanz a Tino Ferrari que nos habla de su barrio periférico de Buenos Aires. De las experiencias en lugares de encuentro y oración en Goiás (Brasil) narradas por Carlos Roberto dos Santos a la Casa de Oración “Desierto de la Paz”, del laico murciano Pepe Mejías. Finaliza la sección la carta de Hermanita Magdeleine a René Voillaume y un testimonio recogido de amor a la Eucaristía recogido por Emérito de Baria. 

En la sección Ideas y Orientaciones encontrará inserta el trabajo que en su día elaboraron F. Tapia y M. Pozo sobre la Oración de Abandono como ayuda para la celebración del Mes de Nazaret de la Fraternidad sacerdotal junto a la recuperación de escritos del profesor Fernando Urbina sobre la Teología del silencio y el documento de la Asociación de las Familias dirigido al Papa Francisco y la posterior respuesta de la Secretaria de Estado. 

Que nuestra petición común a las puertas del Jubileo de la Esperanza sea: «Señor, ensénanos a orar» (Lc 11, 1-13).  

 
Manuel Pozo Oller 
Director

 

Boletín Iesus Caritas 221: Compromiso de servicio en la fragilidad

 

  "Cuando me siento débil, es cuando más fuerte soy" (2Cor 12,10)
 
Boletín Iesus Caritas de Abril - Junio de 224

 

Editorial

RICOS EN FRAGILIDAD 

VASOS DE BARRO
 
Nuestro Boletín trimestral se ofrece a los lectores con el título Compromiso de servicio en la fragilidad con el subtítulo paulino «Cuando me siento débil, es cuando más fuerte soy» (2 Cor 12, 10).
 
Las circunstancias diversas del momento presente nos hacen descubrir nuestra extrema fragilidad. Ésta cobra rostro cercano en nuestro entorno y en nuestras comunidades donde «la poquedad y la pequeñez son contra/culturales en el mundo de hoy, que patrocina el éxito, el número, los resultados, la grandeza y la abundancia». Hablamos del cambio de época evidente que sufre el mundo en Occidente y asistimos con verdadera esperanza al nacimiento de un mundo Nuevo que está naciendo en otras culturas y en otros pueblos. 
 
El Papa Francisco nos invita en la exhortación apostólica que es programa de su ministerio petrino, La alegría del Evangelio, a cuidar la fragilidad: «Jesús, el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona, se identifica especialmente con los más pequeños (cf. Mt 25,40) … todos los cristianos estamos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo y del mundo en que vivimos» (EG, 209, 210,216). Para nosotros, empeñados en vivir el Evangelio desde las intuiciones del Hermano Carlos, la oración de abandono sigue siendo una fuente de fortaleza en medio de la tormenta cultural al tiempo que inspiración para los que se sienten la fragilidad y para aquellos que ayudan a los más débiles. 
 
El mismo Papa, frágil por sus años y achaques, ocupó una de sus catequesis recientes para hablar de la fragilidad: «Porque la fragilidad es, en realidad, nuestra verdadera riqueza: somos ricos en fragilidad, todos; la verdadera riqueza, que debemos aprender a respetar y acoger, porque, cuando se la ofrecemos a Dios, nos hace capaces de ternura, de misericordia y de amor. Ay de las 8 personas que no se sienten frágiles: son duras, dictatoriales. En cambio, las personas que reconocen con humildad sus propias fragilidades son más comprensivas con los demás. La fragilidad nos hace humanos. No es casualidad que la primera de las tres tentaciones de Jesús en el desierto, la relacionada con el hambre, intente robarnos nuestra fragilidad, presentándonosla como un mal del que hay que deshacerse, un impedimento para ser como Dios. En cambio, es nuestro tesoro más preciado: de hecho, Dios, para hacernos semejantes a Él, quiso compartir hasta el final nuestra propia fragilidad. Miremos el crucifijo: Dios que baja precisamente a la fragilidad. Miremos al pesebre donde llega con una fragilidad humana grande. Él compartió nuestra fragilidad» [Catequesis sobre el discernimiento 14, 4 enero 2023]. 
 
Las letras que encierra nuestro Boletín son preciosas porque su tinta es la experiencia de vida llevada a la narración de experiencias en las que, en muchos casos, se acude al bálsamo del Evangelio y a la palabra de los hermanos. JOSÉ LUIS MUÑOZ, Hermano del Evangelio, el abad del monasterio de Montserrat, MANEL GASCH, AURELIO SANZ, ENRIQUE GONZÁLEZ, Y JOSÉ VIDA, nos ayudan con ecos paulinos a «no desfallecer, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo, nuestro hombre interior se renueva de día en día». 
 
La preparación de este número ha suscitado en nosotros muchas preguntas que queremos compartir: ¿En verdad. «mi fuerza y mi poder es el Señor?» ¿Es Él el Salvador, el que llena de sentido mi vida? ¿Descubrimos en la fragilidad el cuidado de Dios? ¿Abrimos nuestro corazón a los demás y nos dejamos acompañar y sanar como camino de liberación? ¿Supone la experiencia de amistad fortaleza en nuestra fragilidad? ¿Hemos sentido la mano de otros en nuestros hombros en los momentos de búsqueda? ¿Nos asusta la debilidad de la Iglesia? ¿Me agría interiormente? ¿Me provoca desconfianza en Dios y en los otros?
 
Manuel Pozo Oller 
Director

 

Boletín Iesus Caritas 220: Peregrinos de Esperanza


"Que el Señor de la esperanza os colme de alegría y paz" (Rom 15, 13a)
 
Boletín Iesus Caritas de Enero - Marzo de 2024

 

Editorial

 
La virtud teologal de la esperanza es la gran olvidada. En la actualidad, además del olvido que sufre hay que añadir la herida provocada por la conciencia de poquedad y limitación que han generado en el ser humano las nuevas tecnologías, en especial, aquellas aplicadas a la comunicación con su horizonte casi sin límites que afecta a todos los ámbitos de la vida y, como no puede ser de otro modo, a la Iglesia que peregrina por el mundo aquí y ahora. 
 
La iniciativa del Papa Francisco de dedicar el año 2025 a profundizar en esta virtud teologal es un acierto, no solo por la situación actual de desesperanza ante el futuro con las sombras de soledad, enfermedad, vejez, así como la preocupación por nuestro mundo con tantas amenazas y tantos conflictos y situaciones donde la humanidad se siente atenazada por el miedo a un conflicto nuclear, la contaminación de mares y ríos y la deforestación de bosques. En verdad, el futuro se presenta más como motivo de preocupación que como escenario de posibilidades, aunque por doquier encontremos personas de esperanza y signos de una nueva primavera en la humanidad. 
 
La ilusión de un mundo feliz de hace unos años atrás en el mundo occidental se ha desmoronado hundiendo a una mayoría en la decepción y en una profunda crisis de realismo. ¿Dónde han quedado aquellos sueños de acabar con las injusticias allí donde las hubiera, el afán de eliminar las diferencias abismales entre pobres y ricos, la eliminación de la desigualdad entre el mundo desarrollado y los pueblos en vías de desarrollo? 
 
En momento de crisis de un modelo de civilización como el presente, después de la ruina moral y económica de la pandemia, se constata con desconcierto que la distancia entre los empobrecidos y los ricos cada día es mayor además de todas las corrupciones imaginables de fraudes, corrupciones y propuestas consumistas programadas que nos unifican en la mediocridad y que, al fin y a la postre, manifiestan la crisis moral y la nueva esclavitud. 
 
No pretendo en manera alguna sembrar desesperanza, pero si espolear nuestro ánimo para volver a lo esencial. En tres ejes axiales describiré esquemáticamente las fuentes donde ha de beber nuestra esperanza: 
 
1.El deseo de Dios es un componente esencial de la esperanza cristiana. Esperamos a Dios. Cuando buscamos la plenitud, aun sin saberlo, estamos buscando a Dios: “Dios mío, te busca todo mi ser, tengo sed del Dios vivo” (Sal 42). La esperanza no es sinónimo de sueño irrealizable porque Dios promete y se compromete. 
 
2. Cristo resucitado es nuestra esperanza. En nuestro entorno, a poco que contemplemos, encontramos semillas de esperanza: iniciativas en favor de la paz, proyectos ecológicos, defensa de los excluidos, programas de promoción, … Miremos el mundo con los ojos de Dios. 
 
3. En la Iglesia florecen, entre otros lugares, las semillas del Reino ya comenzado. Al servicio del Reino de Dios, vive la Iglesia que tiene vocación de servidora, a través de la Palabra (evangelización), por el Servicio (caridad), la apertura a los valores que nos sobrepasan (celebración). 
 
El número del BOLETÍN que te ofrecemos es una oportunidad para reavivar nuestra esperanza volviendo a las fuentes –Sagrada Escritura y Magisterio- leídas y oradas en comunidad. Para esta tarea la familia foucauldiana tiene unos referentes extraordinarios como lo son la Hermanita Magdeleine, René Voillaume y Carlo Carretto y actualmente los testimonios de “los santos de la puerta de al lado” y que con toda modestia recogemos en la sección de testimonios y experiencias. 
 
En las páginas para la oración hemos querido recoger la catequesis del Papa y sus ecos y, al tiempo, informar de algunos encuentros de los pasados meses que muestran el hoy de nuestro caminar fraterno. También se añaden algunas oraciones y textos que pueden iluminar nuestra oración con semillas de esperanza.
 
Manuel Pozo Oller 
Director