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El olvido de sí

AUTOR: Pablo d’Ors 

TÍTULO: El olvido de sí
 
EDITORIAL: Pre-textos. Narrativa Contemporánea, nº 109 

FECHA DE EDICIÓN: Febrero 2013 

LUGAR: Valencia 

FORMATO: 396 pp. 23 x 14.
 
La obra
 
«El éxito deforma nuestra visión de la realidad y, desde luego, la apreciación de nosotros mismos. A lo largo de mi vida he visto a menudo a las gentes del mundo caminando en una dirección y a mí en la contraria. Porque mientras el mundo busca fama, yo llevo treinta años buscando anonimato; ellos buscan riqueza y poder, yo, en cambio, pobreza y debilidad; todos quieren ser grandes, por mi parte elijo la pequeñez; no hay quien no desee triunfar, yo perder. Prefiero los últimos puestos a los primeros, la vida oculta a la pública y la humillación al encumbramiento. Por todo ello veo a menudo a las gentes del mundo caminando en una dirección y a mí en la contraria. Pero no soy el único; hay otros conmigo, solitarios todos, todos locos. Y el primero de la fila es el propio Jesucristo: el más loco de todos.»

Narrado en primera persona, El olvido de sí describe detalladamente la aventurada y aventurera vida del vizconde francés Charles de Foucauld (1858-1916), religioso y viajero, así como su camino de desprendimiento y búsqueda espiritual.
 
El autor
 
Pablo d’Ors (Madrid, 1963) es sacerdote y escritor. Viajero entusiasta, ha peregrinado al Sahara, al Monte Athos y al Himalaya. Todas sus obras han tenido una magnífica acogida por la crítica, que ha destacado su claridad narrativa y luminosidad.

Publicado en el Boletín Iesus Caritas 178

La oscuridad de la fe

Carlo Carretto

La selección de textos de Carlo Carretto pueden ser una gran ayuda para orar en este Año de la Fe.

«Creer es difícil porque es una actitud madura en un ser inmaduro. Es difícil porque es una postura de amor y de extrema confianza en una criatura incapaz de amar y llena de incredulidad. Es difícil porque es un casi todo resuelto en un feto casi todo por resolver. Estoy tentado de decir, y os aseguro que lo he pensado bien, que late en un verdadero circulo vicioso: cuanto más necesidad tienes de ella, menos la sientes; cuanto más la necesitas, menos sabes dónde encontrarla. Ciertamente, cuando no sabes dónde golpear con la cabeza y tendrías que dejarte conducir, tú golpeas con los pies para encontrar en ti una solución que no puede venirte de ti mismo; cuanto más ciego eres, más te empeñas en querer guiar a otros ciegos. Exactamente allí donde no puede entender, el hombre quiere entender». [Padre mío, me entrego a Tí, 31-32]

«El hombre viejo que hay en mí cree en Dios sólo por analogía, a través de la naturaleza, de la razón, de los símbolos; pero el ‘niño’ de Dios que ha nacido y que se desarrolla en mí cree en Dios porque lo conoce. Y lo conoce porque Él se hace conocer. Pero no en la carne y en la sangre, sino en su misma vida divina que le transmite en su amor. Esta es mi fuerza». [Padre mío, me entrego a Tí, 103]

«La fe es una dimensión nueva de la vida en relación con el Invisible». [Padre mío, me entrego a Tí, 32]

«Cuando creo no soy ya un simple hombre, soy hijo de Dios». [Padre mío, me entrego a Ti, 43]

Leer más:

Medios invisibles de apostolado

Michel Lafón


Lo que me ha impresionado siempre y ante todo del Padre de Foucauld, es su apasionada voluntad por la salvación de los hombres, con todo lo que dice sobre: “El homónimo JesúsSalvador”.
 
Pero, de hecho, este hombre que tenía tanta pasión por la salvación de los hombres, choca, frente al Islam, con la imposibilidad de un apostolado directo.
 
Por esta circunstancia, para mí, su mensaje fue la respuesta a una situación, digamos de “pre-misión”, aunque la palabra no me satisface, y que actualmente se ha generalizado. En este concepto he encontrado respuesta a preguntas que uno se hace a partir de la situación en donde vivo: ¿Qué son estos hombres en relación con Cristo y qué podemos hacer por su salvación si no podemos predicar? 

1. Esto trae consigo primero una mirada respetuosa a losotros, con todo lo que conlleva de dulzura, de humildad, sin espíritu militante, etc.
 
2.- Una visión más mística que social de la gente que nos rodea, con su lazo invisible con Cristo y con la Iglesia.
 
“Ver a todo hombre revestido como de un manto por la sangre de Cristo".
 
“Ver en todo ser humano a Jesús”. Las expresiones del Padre de Foucauld tienen una profunda resonancia doctrinal. El Padre Peyriguére decía que el Padre de Foucauld era doctrina mezclada con ternura.
 
He descubierto que detrás del lenguaje del Padre de Foucauld y de lo que podría tomarse como algo sentimental había doctrina. 

3. Poner el acento sobre los medios invisibles del apostolado (sobre todo cuando no se puede poner en los medios visibles), es decir, poner toda la misión bajo el signo de Nazaret.
 
Con el testimonio silencioso que es también consecuencia del respeto.

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Testimonios evangélicos de la fe

Emérito de Baria


El Papa Benedicto XVI escribía que el Año de la Fe debe prolongarse toda la vida para “descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la Vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos” (cfr. Jn 6,51) (Porta fidei, n.2, 11-X-2011)
 
Si recorremos ahora las páginas del Evangelio, encontramos tantos personajes de los cuales el Señor alaba su fe y por ella hará milagros, que nos deben servir de ejemplo para pedir con la fe con la que ellos pedían y actuaban.

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Pierre Dubois, testigo y profeta de Jesús

Paulo Álvarez


El valiente seguidor del Nazareno, el navegante de sueños libres y libertarios, el inspirador de luchas consecuentes, tan contundentes y sencillas como la vida de tantas y tantos con quien se acompañó, hoy está en pascua.
 
Amigo de alma de André Jarlan, compatriota en espíritu de los oprimidos. Estos extractos hablan desde Pierre. Sobre su infancia, opciones, Francia, Chile, el MOAC, la dictadura, nombres y hombres con los cuales se acompañó y fue testimonio de humanidad.

Enlace a la entrevista:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-178.pdf#page=43

Oración "Adsumus"

 Oración publicada en el Boletín Iesus Caritas 178

Aquí estamos, Señor Espíritu Santo. 
Aquí estamos, frenados por la inercia del pecado,
pero reunidos especialmente en tu Nombre. 
Ven a nosotros y permanece con nosotros.
 
Dígnate penetrar en nuestro interior.
Enséñanos lo que hemos de hacer, 
por dónde debemos caminar,
y muéstranos lo que debemos practicar 
para que, con Tu ayuda, sepamos agradarte en todo.
 
Sé Tú el único inspirador y realizador de nuestras decisiones, 
Tú, el único que, con Dios Padre y su Hijo,
posees un nombre glorioso, 
no permitas que quebrantemos la justicia,
Tú, que amas la suprema equidad: 
que la ignorancia no nos arrastre al desacierto;
que el favoritismo no nos doblegue; 
que no nos corrompa la acepción de personas o de cargos.
Por el contrario, únenos eficazmente a Ti, 
sólo con el don de tu Gracia,
para que seamos UNO en Ti, 
y en nada nos desviemos de la verdad.
 
Y, lo mismo que estamos reunidos en Tu Nombre,
así también, 
mantengamos en todo la justicia,
moderados por la piedad,
para que, hoy, nuestras opiniones en nada se aparten de Ti, 
y, en el futuro, obrando rectamente,
consigamos los premios eternos.
 
Amén
  
San Isidoro de Sevilla

Caminar en dirección al otro. Una visita a Marruecos

FRANCISCO CLEMENTE RODRÍGUEZ

Vivimos en una época que pretende llamarse universal, planetaria, y son muchas las voces que definen al mundo de hoy como una “aldea global” sin distancias ni fronteras. Pero la realidad nos dice que los hombres y los pueblos andamos divididos, enfrentados, recelosos, incomunicados, y luchando unos contra otros por defender intereses propios y egoístas frente al mensaje divino de fraternidad universal y olvidando que todos los hombres somos hermanos y juntos formamos una gran familia, que precisa de un proceso de reconocimiento mutuo, de interacción e integración entre las personas mediante una comunicación verdadera, que no es otra cosa que una aproximación y un hermanamiento creciente entre las personas, que me atrevería a llamar “proceso de amorización” en el que todos los involucrados se ganan unos a otros, aprenden mutuamente, conviven y se aman.

De aquí que sean muchas las personas que ante esta realidad intenten vivir de otra manera, conscientes de que Dios quiere al hombre libre, que la liberación es para todos, y que hay otras personas y otros pueblos que se esfuerzan y se arriesgan a salir de su entorno con el deseo de construir entre todos un nuevo tipo de relaciones humanas, una nueva sociedad, por entender que no hay comunicación auténtica con Dios cuando nos distanciamos de los hombres, de la pobreza, de la desigualdad y de las muchas separaciones que marcan la vida de las personas en los albores del siglo XXI. Y aunque vemos que muchos seres humanos están siendo utilizados por otros en beneficio de sus propios intereses, y que el sentimiento que brota no es fraternal ni amoroso, también es verdad que son muchas las personas que entienden que salir, cambiar el ritmo de vida, comunicar, ayuda a conocer y contemplar la vida desde otra orilla distinta de la nuestra.
 
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Yo estoy entre vosotros como quien sirve


VICENTE AMARGÓS, "Cuaderno de vida"

Hoy pasé gran parte de la mañana en el Módulo al que voy todas las semanas a celebrar la Eucaristía. Llovía y esto hizo que los internos estuviesen en el hall y comedor contiguo y no en el patio como de costumbre. Algunos jugaban a las cartas aprovechando las mesas del comedor. Unos pocos, cabizbajos y silenciosos, como hundidos en profundo abatimiento, permanecían sentados en los primeros peldaños de la escalera que da a las dos plantas donde tienen los chabolos. Los más, de pie, parados o moviéndose de un lado para otro, hablaban entre ellos. El vocerío era grande. Demasiado estrecho este espacio para ciento veinte hombres y demasiadas horas de aburrimiento con demasiados problemas en la cabeza de todos 

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Mi experiencia de comunión y diversidad

MARÍA PILAR GUEDEA

Cuando ví el título del artículo estuve buscando por unos días inspiración en los libros. Pero no la encontré. Sí, India; quizás no haya otro país tan diverso en el mundo: muchas religiones distintas, muchas culturas, muchas lenguas, muchos colores… ¿Cómo crear comunión? Para mí misma no estaba muy claro y empecé a escarbar en mi experiencia.

Me acordé de mis años en Lonjo (Dt. Singhbhum, Jharkhand). Había estado una temporada un poco larga en España, era el año 73 y me empapé de la Teología de la Liberación. Volví con muchos deseos de identificarme con los oprimidos. Antes, fui a un curso de 3 meses en el ISI (Indian Social Institute, Bangalore) donde me puse al corriente de por qué había tanta pobreza en la India y aprendí que era el efecto de los 200 años de colonización por los ingleses que hicieron una magnífica red de ferrocarriles para tener más facilidad para sacar los recursos naturales del país, que son muchos: hierro, carbón, madera, piedra, oro, bauxita... Y después del curso volví a la zona de tribus del Jharkhand, y dejando mi comunidad religiosa, fui a vivir entre la gente de la tribu HO. 

Estaba interesada en contactar con las mujeres; las llamaba para tener reuniones y no venían, y cuando les preguntaba la causa me decían que “tenían mucho trabajo”. Era verdad, no era una excusa. Nada más levantarse, se iban a la selva a traer madera como combustible. Al volver, después de tomarse un plato de arroz, se iban a trabajar al campo y volvían al anochecer. A mí me maravillaba cómo con un plato de arroz podían resistir todo el día. Por la tarde. Dos días a la semana, se iban al mercado y luego quedaba la cena, la casa, los niños… Eran incansables. 

Pensé que si quería acercarme a ellas sería bueno unirme a sus actividades y algunos días las acompañaba por la mañana a la selva (no podía traer la cantidad de madera que ellas traían sobre la cabeza). En la época de las lluvias, iba a trasplantar arroz o los domingos al mercado con ellas. Todo lo tuve que aprender. Y no podía hacer todas las actividades todos los días como ellas porque no lo resistía 

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La ciudad como nuevo lugar de evangelización

ALESSANDRO CAPOFERRI (Traducido del italiano por Josefa Cordovilla)

Existen lugares que tienen aspecto de modernidad pero representan en su pequeñez un mosaico de los contrastes de la vida actual tan llena de tensiones y desgastes que minan el tejido de la sociedad. Son las ciudades que cada día se transforman en las llamadas “junglas” modernas, en las que los árboles son sustituidos por casas y los senderos por calles. Son lugares de
contradicción y tensión, de crecimiento y degradación, de desarrollo y de exclusión.
 
África no está libre de esta tensión. Al contrario, se puede afirmar que precisamente en África algunas de estas tensiones globales son más evidentes y descaradas. Bastaría visitar alguna de las grandes ciudades y su periferia, como Nairobi. Johannesburgo, Lagos u otras. 

La ciudad en África es hoy para la Iglesia un nuevo lugar de evangelización, sobre todo en algunas áreas donde la población está creciendo de manera exponencial. Se trata de las periferias formadas por los asentamientos ilegales (Slurns, baracopoli, squatter camps…). Ya hoy se calcula que el 72% de los habitantes urbanos en África vive en estos asentamientos, conforme la relación Suite of the World's Cities 2008-2009, publicado recientemente por UN Habitat, agencia de la ONU con sede en Nairobi, que estudia los fenómenos relacionados con los asentamientos urbanos y rurales mundiales. 

En este campo la Iglesia puede recuperar y orientar a la situación actual la rica tradición pastoral que desde siempre ha tenido una mirada atenta a la ciudad. Pensemos solamente en el camino de construcción de la Iglesia en los tiempos apostólicos, pensemos en los viajes de san Pablo y en cómo él mismo identificó la ciudad como centro de su ministerio, por lo que viajó hasta Roma, que era la ciudad símbolo y metáfora del poder, y que ha llegado a ser la ciudad centro y símbolo de la Iglesia.

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Solo una presencia de amor

MONS. ALFRED ANCEL en Boletín Jesus Caritas, Edic. Latino americana, n. 12, abril 1967, pp. 37

Es un acto de amor estar presente en medio de los hombres. En el Antiguo Testamento ya se sentía el amor de Dios por los hombres, lo que obligaba en cierto sentido a hacerse presente entre ellos. Es el significado de la presencia de Dios en el templo. Pero a pesar de esa presencia existía una gran distancia. Por eso Dios quiso que su Hijo habitara con nosotros. (Jn 1,14), para que participara de la carne y de la sangre de sus hermanos (Heb 2,4) para que compartiera todas nuestras flaquezas menos el pecado (Heb 4,15).
 
En Nazaret, Jesús no quiso otra cosa que estar presente por amor. Se puede aplicar en un sentido estricto el versículo de los Proverbios: “Mi delicia es estar con los hijos de los hombres" (8,31). Nos equivocaríamos si pensáramos que los 30 años de Jesús en Nazaret fueron años obligados, que Él soportaba por necesidad. Es bueno estar con los que uno ama, y Jesús amaba a los nazarenos como el Padre los amaba (Jn 15,9). Los conocía a cada uno de ellos como era Él conocido por el Padre (Jn 10,1415).
 
Sus alegrías eran sus alegrías, sus tristezas eran sus tristezas (Rom 12,15); estaba contento de hacerles un servicio (Jn 13,17) y de pedirles un servicio (Jn 4,7). Existía luego una gran alegría en la vida de Jesús en Nazaret porque había mucho amor (Gal 5,22).

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Sed sal y luz

Antonio Rodríguez Carmona

En las Bienaventuranzas (Mt 5,3-12) Jesús nos enseña cuáles son las diversas características del que ha recibido de Dios Padre un corazón nuevo, filial y fraternal. Y a continuación nos dice que el que vive estas características es misionero por naturaleza, igual que la sal sala y la luz ilumina por naturaleza (Mt 5,13-16). “Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres” (5,13). La sal sirve para dar sabor a los alimentos y para preservarlos de la corrupción. El cristiano, que ha recibido un corazón nuevo, vive una vida con sentido, con sabor, que libra de la corrupción, un tipo de vida atrayente que atrae a los demás. Y para ello no hay que hacer ningún cursillo, basta con ser sal, vivir la vida filial y fraternal con sus implicaciones. Pero si el corazón nuevo se desvirtúa, es tirado fuera y pisoteado por los hombres. Por lo mal que lo hacéis, el Nombre de Dios es despreciado entre las
naciones (Is 52,5; Ez 36,20), reprocha Dios a los judíos de la diáspora y a todos los que pisotean el corazón nuevo. “Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa”. Lo propio de la luz es iluminar y calentar, y por su estrecha relación con la vida en el mundo semita también se la considera símbolo de vida. Realmente es Jesús la luz del mundo, que ilumina y da vida (Jn 8,12; 9,5.39). El cristiano, por el bautismo, ha quedado configurado con Cristo luz; por ello en el rito bautismal se le da una vela para significar la nueva situación. Pues si está configurado con Cristo luz, debe iluminar y dar vida, si no, es que no está configurado.

Leer el artículo completo:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-178.pdf#page=13

178: TESTIGOS DEL AMOR DE DIOS

"Mi Poder se manifiesta en la debilidad"
(2Cor 12,1-10)

Julio - Septiembre de 2013

http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/178/Iesus-Caritas-178.htm






Mi poder se manifiesta en la debilidad


ESTANISLAO LYONNET, S.J., en Boletín Jesus Caritas, Edic. Latinoamericana, n. 12, (abril 1967), pp. 9-12.

Para hacer esta meditación tomaremos un texto de san Pablo donde aparecen en términos claros la ley de todo apostolado (2 Cor 12,1-10).
 
San Pablo recuerda a los Corintios las gracias extraordinarias que recibió hace “14 años” o sea a los 43 ó 44 años, cuando se prepara para empezar su apostolado: “¿Hay que seguir presumiendo? Aunque es del todo inútil, me referiré a las visiones y revelaciones del Señor. Conozco a un cristiano que hace catorce años –si fue con cuerpo o sin cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe- fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y me consta que ese hombre –si fue con cuerpo o sin cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe- fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que el hombre no puede expresar. De ese hombre presumiré, porque, en cuanto a mí, sólo presumiré de mis flaquezas”. 

A esta primera revelación añade otra de diferente índole: “Precisamente para que no me sobreestime, tengo un aguijón clavado en mi carne, un agente de Satanás encargado de abofetearme para que no me enorgullezca. He rogado tres veces al Señor para que apartase esto de mí, y otras tantas me ha dicho: «Te basta mi gracia, ya que la fuerza se pone de manifiesto en la debilidad». 

Gustosamente, pues, seguiré presumiendo de mis debilidades, para que habite en mí la fuerza de Cristo” (vv. 7-9). Este término bastante misterioso de “aguijón en la carne” ¿es acaso una enfermedad crónica que se manifestaba periódicamente? Muchos piensan así, y es posible. Pero lo importante es recordar que él veía en eso un obstáculo para cumplir la misión que él tenía de predicar el Reino de Dios. Es un mensajero de Satán “ese enemigo del género humano” que “arrebata del corazón la palabra para que no crean y se salven” (Lc 8,12).

Enlace al artículo completo:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-178.pdf#page=9

Boletín Iesus Caritas 178: Testigos del amor de Dios


Año 2013 (Julio-Septiembre)


“Mi poder se manifiesta en la debilidad" (2Cor 12, 1-10)



Testigos del amor de Dios



Editorial de Manuel Pozo Oller

Este BOLETÍN, teniendo en cuenta nuestra espiritualidad, nos invita con su lectura a ser testigos desde abajo y desde los márgenes de la vida dejando a Dios ser el protagonista de nuestras vidas al tiempo que siendo conscientes de nuestras debilidades. ¡Qué hermoso y consolador resulta el subtítulo de este número que tomamos de la experiencia paulina: “Mi poder se manifiesta en la debilidad” (2 Cor 12,1-10).



En efecto, nos puede ayudar a asumir nuestras debilidades el recuperado artículo de Estanislao Lyonnet que acaba magistralmente con una cita de Marcel Legaut: “Es cuando te sientes aplastado por tu debilidad cuando podré actuar en ti y en las almas. Tu alma se abrirá a una nueva vida. Será una luz nueva que te alumbrará. En una misma mirada comprenderás que no puedes nada, y que todo lo puedes. Algo te dirá en el fondo de ti mismo que puedo actuar por tu intermedio. No resistas. Consiente a hacer no solamente lo que puedes hacer, sino lo que Yo puedo hacer por tu intermedio. Entonces conocerás un grado de despojo que no vislumbras todavía” (Marcel Legaut).



Clarividente y magnífica la conclusión del artículo de Antonio Rodríguez Carmona cuando escribe: Creyente y misionero se identifican y están presentes en la persona con la misma intensidad. A una fe grande responde un espíritu misionero grande y viceversa, y a una fe pequeña responde un espíritu misionero pequeño. La razón es que el factor principal de la misión es el testimonio. Jesús envió a la Iglesia como pueblo de testigos, que han visto, oído y experimentado en su vida lo que creen: “Vosotros sois testigos de estas cosas” (Lc 24,48), “seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”(Hch 1,8)”.


El apartado Testimonios y Experiencias se nutre de cuatro testimonios diversos. Así varios amigos escriben sobre la evangelización y el testimonio cristiano en la ciudad, “en el corazón de las masas” que a veces se torna “desierto en la ciudad”; y sobre el testimonio apostólico y de plena inserción ante aquellos que no profesan nuestra fe; también de nuevo tratamos sobre la presencia en el mundo carcelario. El BOLETÍN recupera del legado de nuestro amigo difunto Francisco Clemente un testimonio de acercamiento al mundo musulmán. Terminamos la sección con la bellísima y siempre oportuna oración “Adsumus” atribuida a san Isidoro de Sevilla.

En la sección Ideas y Orientaciones presentamos a los lectores a Pierre Duboís, una figura importante de la iglesia en Chile en estas últimas décadas, compañero y amigo entrañable de Mariano Puga. El artículo de Emérito de Baria invita a contemplar los testimonios de fe recogidos por los Evangelios.


En Páginas para la Oración Michel Lafon nos habla de oración y testimonio: “El testimonio del amor a los demás, del amor de Cristo que pasa por nosotros para ir a los otros, implica necesariamente compartir la vida: debemos estar cerca de los hombres; querer compartir su vida, al menos una cierta comunidad de destino. y esto puede llevar hasta ciertos servicios materiales y ciertas actividades. De la misma manera la intercesión: orar en nombre de los que me rodean implica también compartir su vida. Para poder hablar en nombre de un pueblo es necesario pertenecer a él. Para lograr esta inserción nos ayudan grandemente los textos del Padre de Foucauld”. Por fin, algunos trozos escogidos de las obras de Carlos Carretto, nos pueden ayudar a orar para pedir al dueño de la míes ser testigos de su amor. 

Enlace al Boletín 178: