Ver la realidad con los ojos de Dios no es tarea fácil ni es tarea exclusiva de las ciencias humanas en cuanto de las manos del Creador.
Año 2017
(Enero – Marzo)
EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN
“Alabado sea mi Señor por todas las criaturas” (Sab 13,1-9)
El 24 de mayo
de 2015, solemnidad de Pentecostés, el Papa Francisco firmó la
Carta-Encíclica «Laudato si', mi' Signore».
Para
animar a su lectura durante siete semanas durante el verano de 2015 Manuel
Pozo Oller publicó en el periódico "Diario de Almería" los artículos que
conforman el núcleo de este material bajo el epígrafe "Miramos al mundo con
los ojos de Dios'.
Los artículos
semanales añaden a los artículos comentario a la Carta-Encíclica dos
sencillos apartados que aparecen bajo los epígrafes "Reflexionamos para
comprometernos" y "El mundo es un misterio gozoso que contemplamos con
jubilosa alabanza" y que pretenden suscitar el diálogo en grupo y facilitar
una sencilla oración.
Nada puede, por
tanto, sustituir al texto de la Carta-Encíclica que habrá de hacerse de modo
personal. Lo que aquí se ofrece es una ayuda para profundizar personalmente
y en grupo y, si es posible, procurar su aplicación en las líneas propuestas
por el documento en el contexto amplio de la Doctrina Social de la Iglesia.
El Papa ha
estructurado la carta-encíclica en cuatro pasos que, en la medida de lo
posible, hemos de intentar seguir en nuestras reuniones de grupo y que
podemos resumir en ver, juzgar, actuar y celebrar.
Ver la realidad
con los ojos de Dios no es tarea fácil ni es tarea exclusiva de las ciencias
humanas en cuanto supone que somos creaturas y hemos salido, personas y
naturaleza, de las manos del Creador. Juzgar supone reconocer que la
realidad es compleja y exige actitudes de escucha, diálogo y colaboración
leal para el cuidado de la casa común. Actuar es el sello de autenticidad,
en cuanto que "la fe sin obras es una fe muerta" (Sant 2, 14-26). El Papa
evita las especulaciones y divagaciones que solo alimentan el intelecto y
alejan de la realidad e invita a la acción tanto a católicos como al resto
de las iglesias y religiones y hombres y mujeres de buena voluntad. Celebrar
es extasiarse con la obra del Creador, contemplar su amor infinito que, como
todo amor que se precie, es creador y generador de vida nueva.
Hemos querido
resaltar la figura sin par de san Francisco: "San Francisco, fiel a la
Escritura, nos propone reconocer la naturaleza como un espléndido libro en
el cual Dios nos habla y nos refleja algo de su hermosura y de su bondad «A
través de la grandeza y de la belleza de las criaturas, se conoce por
analogía al autor » (Sb 13,5) [ ... ] El mundo es algo más que un problema a
resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza" (LS
12).


