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Rutina habitada. Vida oculta y cotidianidad creyente

La autora intenta responder a las cuestiones : ¿podemos decir algo sobre la vida oculta de Jesús?                                                   

UN LIBRO... UN AMIGO...

AUTORA: Margarita Saldaña

TÍTULO: Rutina habitada. Vida oculta y cotidianidad creyente

EDITORIAL: Sal Terrae

FECHA DE EDICIÓN: 2014

LUGAR: Santander

PÁGINAS: 224

FORMATO: 14,3 x 21,3


La autora (Madrid 1972) es licenciada en periodismo y teología. En estos últimos años ha vivido en Madrid y trabajado en Pueblos Unidos, en el barrio de la Ventilla, coordinando un programa para la integración de menores de origen migrante. Durante años ha vivido en Uruguay y Angola, acompañando sobre todo a mujeres en sus procesos de desarrollo.

La rutina muchas veces nos asusta o nos aburre. Parece un espacio deshabitado, del que conviene huir cuanto antes. Sin embargo, la rutina forma parte de lo cotidiano y late como condición de posibilidad de la vida humana, tejida de ciclos y repeticiones. Estas páginas tratan de explorar la vida oculta de Jesús como clave de acceso a una iluminación creyente de la cotidianidad.

La autora intenta responder a las cuestiones : ¿podemos decir algo sobre la vida oculta de Jesús? ¿Fue realmente «oculta»? ¿Qué afirma el dato bíblico? ¿Dónde ha estado escondido este misterio a lo largo de dos mil años? ¿Cómo ilumina hoy nuestra propia cotidianidad la vida de Jesús en Nazaret?

Este libro, que brota de la realidad concreta, aspira a ofrecer algunas pistas teológicas para sustentar una experiencia creyente, gozosa y «habitada» de la denostada rutina.

El misterio de la vida oculta de Jesús como clave espiritual y la experiencia vital en contextos de vulnerabilidad muy diversos generan en la autora el interés por profundizar en la cotidianidad, una dimensión de la existencia creyente poco transitada hasta ahora por la reflexión teológica.

En unas páginas bellas y concisas se detiene la autora a estudiar la aportación de Carlos de Foucauld a este aspecto de la espiritualidad de la vida escondida en Dios.
Mª CARMEN PICÓN SALVADOR

Oración de los padres por sus hijos

Jesús, tú dijiste: Dejad que los niños se acerquen a mí, te pedimos nos ayudes a educar..                                                                 



PÁGINAS PARA LA ORACIÓN

Jesús, tú dijiste:

Dejad que los niños se acerquen a mí,
te pedimos nos ayudes a educar a nuestros hijos
y a ser en todo momento un buen ejemplo para ellos.

Danos fuerzas para educarlos con amor,
y concédenos la satisfacción de verlos crecer
en salud, sabiduría y gracia.

Ante ti, Señor, 
queremos renovar nuestro compromiso de trabajar
y luchar para que nunca le falten de lo necesario
y así puedan crecer saludables, felices y buenos cristianos.

Ponemos la vida de nuestra familia en tus manos.
Te lo pedimos, por medio de tu Madre,  
la Virgen Santísima.

De ella esperamos aprender a amar,
a confiar en el futuro,
y a darte gracias por el maravilloso regalo
de nuestro hijo/a. Amén

Carta de un hijo a los padres del mundo

Trata de comprenderme y ayudarme. Quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir....                                                   




PÁGINAS PARA LA ORACIÓN
 

No me des todo lo que te pido. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo coger.

No me grites. Te respeto menos cuando lo haces y me enseñas a gritar a mí también. Y yo no quiero hacerlo.

No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.

Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo;
pero también si es una corrección.

No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o mi hermana. Si tú me haces creer que soy mejor que los demás, alguien va a sufrir. Y si me haces sentir peor que los demás, seré yo quien sufra.

No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide, y mantén esa decisión, porque me desorientas y, al final, no voy a saber lo que de verdad es importante.

Déjame valerme por mí mismo. Algo sabré hacer. Si tú haces todo por mí, nunca podré aprender.

No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que lo haga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentirme mal y perdería fe en lo que dices.

Cuando yo haga algo mal no me exijas que te diga por qué lo hice. A veces ni yo mismo lo sé y otras me da mucha vergüenza.

Cuando te equivoques en algo, admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti, y así me enseñarás a admitir mis propias equivocaciones.

Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos y amigas. El que seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también. Debemos serlo.

No me digas que haga una cosa cuando tú no lo haces. Yo aprenderé lo que tú hagas, aunque no lo digas, pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

Cuando te cuente un problema mío, no me digas “No tengo tiempo para bobadaso “Eso no tiene importancia”. Sé que a veces tienes cansancio y muchas ocupaciones, pero te necesito. 

Trata de comprenderme y ayudarme. Quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque no lo creas necesario. Yo lo necesito.

Carta de una madre anciana a su hijo

El día que esta vieja ya no sea la misma, ten paciencia y compréndeme.....                                                               




PÁGINAS PARA LA ORACIÓN
 

Debes entenderlo, hijo mío, el día que esta vieja ya no sea la misma, ten paciencia y compréndeme:

Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme los zapatos, recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.

Si cuando converses conmigo, repito y repito la misma historia que sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame.

No me reproches porque no quiero bañarme, no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguía y los mil pretextos que inventaba para hacerte agradable tu aseo. Acéptame y perdóname ya que ahora soy una niña.

Acuérdate que fui yo la que te enseñó tantas cosas, comer, vestirte y tu educación para enfrentarte a la vida. Todo lo que haces es producto de mi esfuerzo y perseverancia por ti.

Cuando en algún momento mientras conversamos me olvide de qué estamos hablando, dame el tiempo necesario para que yo recuerde; y si no puedo hacerlo no te burles de mí, tal vez no será importante lo que hablaba y me conformé con que sólo me escuches en ese momento.
Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuanto puedo y cuanto debo. También comprende que con el tiempo ya no tengo dientes para morder ni gusto para saborear.
Cuando me fallen mis piernas, dame una mano tierna para apoyarme, como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernas regordetas.

Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y sólo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que eso no tiene nada que ver con tu cariño o cuanto te amé. Trata de comprender que ya no vivo, sino sobrevivo, y eso no es vivir.
Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer.

No te sientas triste o impotente por verme como me ves. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir. De la misma manera como te he acompañado en tu sendero te ruego me acompañes a terminar el mío. Dame amor y paciencia que yo te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tiene por ti, tu mamá.

María, familiar y vecina

Las grandes cosas se realizan casi siempre en la pequeñez, en lo sencillo..                                                                                


PÁGINAS PARA LA ORACIÓN

1. Después de un canto y del saludo inicial se leen los textos bíblicos: Lc 1, 39-45: Fue a visitar a su prima Isabel. Jn 2, 1-12: Boda en Caná de Galilea.

2. Textos complementarios
Siembren también la fe de Cristo entre sus compañeros de trabajo, obligación que tanto más urge cuanto que muchos hombres no pueden oír hablar del evangelio ni conocer a Cristo más que por sus vecinos seglares” (AG 21).
Reflexión
Las grandes cosas se realizan casi siempre en la pequeñez, en lo sencillo.  
Nazaret: Dios mismo escondido en la pequeñez de una familia, en la oscuridad de un caserío olvidado y miserable, en la cotidianeidad de unos quehaceres domésticos.
María: velando anónimamente el crecimiento de Jesús, haciendo posible calladamente el advenimiento del reino, haciendo presente el misterio, llevando ocultamente a Dios a su prima, haciendo el bien a sus amigos de Caná. Dios hecho familia y vecindad en la familia de María.
Examen
- ¿Valoramos la vida sencilla? ¿Sabemos ver en ella, con fe, la hondura de nuestras responsabilidades divinas?

- ¿Somos portadores de Dios hacia los amigos, conocidos, familiares, sin espectáculos, calladamente, con paciencia y constancia?
- ¿A qué amigos, familiares, vecinos, puedo llevarles a Jesús? ¿Cómo? ¿Qué pasos voy a dar?
- Revisar nuestra vida, sencilla, doméstica, intima.
Conversión
Tomar decisiones para tratar de convertir la vida familiar, de relaciones de vecindario, de amistad, en un primer ámbito de compromis o por realizar el reino de Dios.

Oración
Dios, Padre nuestro, que en María de Nazaret nos has dado un ejemplo de vida familiar, sencilla, oculta, solidaria. Haz que nuestra vida cotidiana, sencilla y humildemente, introduzca también la presencia de Jesús en medio del pueblo.

Las estructuras de pecado en la vida de la familia

La alienación del hombre con respecto a Dios tiene como consecuencia la alienación en el hombre y entre los hombres.        
 

IDEAS Y ORIENTACIONES

Cardenal Walter Kasper

Cuanto hemos dicho hasta ahora constituye un cuadro ideal, pero de hecho no es la realidad de las familias. Lo sabe también la Biblia. Así, a los capítulos 1 y 2 del Génesis le sigue el capítulo 3, con la expulsión del paraíso y de la realidad conyugal y familiar paradisíaca. La alienación del hombre con respecto a Dios tiene como consecuencia la alienación en el hombre y entre los hombres. En el lenguaje de la tradición teológica definimos esta alienación como concupiscencia, que no debe entenderse solamente como deseo sexual desordenado. Para evitar este malentendido se habla hoy con frecuencia de estructuras de pecado (FC 9). Estas pesan también sobre la vida de la familia. La Biblia ofrece una descripción realista de la conditio humana y de su interpretación a partir de la fe.
La primera alienación acontece entre el hombre y la mujer. Sienten vergüenza el uno ante el otro (3,10). La vergüenza demuestra que se ha perturbado la armonía original entre cuerpo y espíritu, y que el hombre y la mujer se han alienado entre sí. El afecto degenera en el deseo recíproco y en el dominio del hombre sobre la mujer (3,16). Se reprochan y se acusan uno al otro (3,12). Violencia, celos y discordia se insinúan en el matrimonio y en la familia.
La segunda alienación concierne de modo particular a las mujeres y a las madres. Deben dar a luz ahora a sus hijos con sufrimiento y dolor (3,16). Deben también criarlos en el dolor. ¿Cuántas madres se lamentan y lloran por sus hijos al igual que Raquel lloró por los suyos sin querer que la consolaran (Jr 31,15; Mt 2,18)?

La alienación afecta también a la relación del hombre con la naturaleza y con el mundo. La tierra ya no es un jardín bello, tiene espinas y cardos, es indomable y hostil, y el trabajo se ha hecho duro y difícil. Ahora el hombre tiene que trabajar con fatiga y con el sudor de su frente (3,19).
Muy pronto se llega también a la alienación y a la pelea en la familia. Sobrevienen la envidia y la discordia entre hermanos, el fratricidio y la guerra entre hermanos (4,1-16). La Biblia narra también episodios de infidelidad entre los cónyuges, que se insinúa incluso en el árbol genealógico de Jesús; de hecho, aparecen en él dos mujeres (Tamar y la mujer de Urías) que se consideran pecadoras (Mt 1,5s). También Jesús tenía antepasados que no procedían de «buena familia», y de los que se preferiría no hablar y ocultarlos. La Biblia es en este punto muy realista, muy honesta.
Finalmente, se produce la alienación más importante, la muerte (3,19; cf. Rom 5,12), y todas las fuerzas de la muerte que se desatan en el mundo, trayendo desgracias, calamidades y pérdidas. Producen también sufrimientos en la familia. Pensemos solamente en lo que sucede cuando una madre se encuentra delante de la tumba de su hijo o cuando los cónyuges tienen que decirse adiós para siempre, algo particularmente penoso en los matrimonios felices y que para los más ancianos significa con frecuencia dolorosos años de soledad.

Cuando hablamos de la familia y de su belleza, no podemos partir de una imagen romántica irreal. Tenemos que ver también las duras realidades y participar en la tristeza, en las preocupaciones y en las lágrimas de muchas fa
milias. El realismo bíblico puede incluso ofrecernos una cierta consolación. Nos muestra que aquello que lamentamos no es algo de hoy, sino que, en el fondo, siempre ha sido así. No debemos ceder a la tentación de idealizar el pasado y después, como está de moda en algunos ambientes, ver el presente como mera historia de decadencia. La nostalgia de los buenos tiempos de antaño y las quejas sobre las generaciones jóvenes existen desde que existe una generación anterior. No es solo la Iglesia la que parece (como ha dicho el papa Francisco) un hospital de campaña, sino que también lo parece la familia, con muchas heridas que vendar y muchas lágrimas que enjugar, y donde hay que continuar creando reconciliación y paz.

Al final, el tercer capítulo del Génesis enciende una luz de esperanza. Al tiempo que expulsa al hombre del paraíso, Dios le da una esperanza para que lo acompañe en su camino. Lo que la tradición define como protoevangelio (Gn 3,15) puede entenderse también como protoevangelio de la familia. De su descendencia nacerá el Salvador. Las genealogías de Mateo y Lucas (Mt 1,1-7; Lc 3,23-38) testifican que del subseguirse de las generaciones, que también han sufrido algunas sacudidas, al final ha nacido el Salvador. Dios puede escribir derecho con renglones torcidos. Por eso, al acompañar a los hombres en su camino debemos ser no profetas de desventuras, sino portadores de esperanza, que ofrecen consuelo y que, también en las situaciones difíciles, animan a seguir adelante.

El Evangelio de la Familia (sal Terrae 2014), 31-35

Acompañar desde Nazaret

Algunas breves pinceladas acerca de la Familia de Nazaret, a partir de la experiencia de Carlos de Foucauld.....                          



IDEAS Y ORIENTACIONES

Margarita Saldaña

El Papa Francisco ha propuesto un eje cristológico para la Asamblea General Ordinaria del 2015: «Jesucristo revela el misterio y la vocación de la familia». Una definición hermosa, densa y nada evidente en cuanto miramos a nuestro alrededor. ¿Existe “la familia”? Junto a la familia tradicional occidental encontramos células monoparentales, unidades reconstituidas, parejas de hecho, matrimonios mixtos o interreligiosos, uniones de personas del mismo sexo. En cada una de estas formas de organización hay personas que aspiran a desarrollar un proyecto de vida basado en el amor, con o sin el beneplácito de la Iglesia, hombres y mujeres a veces heridos que buscan comprensión y apoyo. ¿Cómo podrá Jesucristo revelar el misterio y la vocación de la familia en medio de esta problemática sumamente compleja?

El objetivo del proceso sinodal no es cambiar la doctrina, sino encontrar nuevas líneas pastorales que den respuesta a los desafíos que presenta el mapa familiar actual y que contribuyan a acompañar mejor a las personas. Algunas breves pinceladas acerca de la Familia de Nazaret, a partir de la experiencia de Carlos de Foucauld, puedan tal vez aportar alguna luz a esta búsqueda de la Iglesia.

Seguir leyendo:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-185.pdf#page=53

Doctrina moral o moral de la percepción en el contexto de la evangelización?

Las expectativas del Sínodo sobre la tarea de la evangelización en el marco de la problemática de la familia.                                            



TESTIMONIOS Y EXPERIENCIAS

Cardenal Walter Kasper

ANOTACIONES SOBRE EL SÍNODO DE LA FAMILIA


El Sínodo tiene prevista una segunda sesión para el otoño del 2015. El tema son las expectativas del Sínodo sobre la tarea de la evangelización en el marco de la problemática de la familia. Tiene como marco la problemática en las iglesias de Alemania y la documentación recogida por la Conferencia Episcopal Alemana y por otras entidades que han preparado el tema conjuntamente para el Sínodo Extraordinario ya celebrado, pero se extiende sin dificultad a la mayoría de las iglesias (por lo menos del primer mundo, pero probablemente a todas).

Seguir leyendo:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-185.pdf#page=43 
 

La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo

La opinión de media docena de personas, expertos en temas familiares y colaboradores de Centros de Orientación Pastoral para la Familia.     
SÍNODO DE LOS OBISPOSXIV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA
(4-25 octubre 2015)
La Redacción del Boletín, después de hacer una selección de los “Lineamenta” para la XIV Asamblea General Ordinaria, fijándose en la Tercera Parte que lleva por título “La Confrontación: Perspectivas Pastorales” ha pedido la opinión a una media docena de personas, expertos en temas familiares y colaboradores de Centros de Orientación Pastoral para la Familia.
Leer el artículo que se publicó en el Boletín Iesus Caritas 185:

Joven matrimonio

Entrevista a un joven matrimonio, publicada en el Boletín Iesus Caritas número 185....                                                                


TESTIMONIOS Y EXPERIENCIAS

Juan Diego y Raquel

Juan Diego (J.D.) es un joven corredor de seguros. Raquel (R), su esposa, es enfermera en un gran hospital de la Seguridad Social. Hace año y medio que contrajeron matrimonio en una iglesia mudéjar preciosa. Los dos son creyentes y practicantes. Colaboran activamente en un a asociación pública de fieles con algunas responsabilidades en el mundo de la infancia y juventud.

Enlace a la entrevista:
http://www.carlosdefoucauld.es/pdf/Boletin-185.pdf#page=30