La
pandemia inesperada está siendo para la humanidad una gran prueba al poner límite a la
autosuficiencia del ser humano.
"La creación entera gime dolores de parto" (Rom 8,22)
Boletín Iesus Caritas de Octubre - Diciembre de 2021
Editorial
SIEMPRE, AUNQUE SEA EN LONTANANZA,
HAY LUCES DE ESPERANZA
La pandemia inesperada está siendo para la humanidad, especialmente del mundo de la abundancia, una gran prueba al poner límite a la autosuficiencia del ser humano. La alta tecnología y el estado de bienestar han sido humillados por un insignificante y mortal virus que solo parece vencido con el distanciamiento social y, en consecuencia, con la desaparición de fiestas y aglomeraciones. Algunos, con innegable buena voluntad, pensaban que “saldríamos de ésta fortalecidos”. Cuando escribo estas líneas, septiembre de 2021, parece que hay cierta esperanza en volver poco a poco a la normalidad, pero ahí quedan las huellas de una lucha. En general, me remito a los datos a los estudios sociológicos divulgados estos últimos días donde se habla de una apostasía silenciosa en la Iglesia española. El título y el contenido de este BOLETÍN fue concebido y diseñado en los momentos más virulentos de la pandemia. Su título sigue siendo de una actualidad grande porque intentamos humildemente sembrar esperanza en este mundo que se nos ha revelado tan vulnerable donde necesariamente está naciendo un mundo nuevo como leemos en la imagen simbólica de san Pablo: «La creación entera gime dolores de parto» (Rom 8,22).
Ante la situación global que padecemos, prendemos la humilde lámpara de la esperanza. Todos necesitamos esperar algo. Ahora bien, las cosas pueden ofrecernos satisfacciones, pero no nos aportan la felicidad. Así pues, no nos basta con esperar algo. Necesitamos esperar a alguien. Lo sabemos por experiencia todos cuando aguardamos la aparición de la persona en la que deseamos depositar nuestro amor. Y lo saben los esposos que esperan la llegada de sus hijos. Vivir “en estado de esperanza” es la imagen de toda la existencia humana. Esperar a alguien exige estar muy atentos a los signos que pueden anunciarnos su llegada. No dejar pasar el momento. Y hacer de él un verdadero encuentro que nos saque de nosotros mismos. Además de esperar a alguien, necesitamos esperar en alguien. Poner en otra persona nuestra confianza. Descansar en ella. Eso es lo que acerca la esperanza a la fe humana y al amor interpersonal. Claro que el esperar en otro puede a veces defraudarnos. A fin de cuentas, deseamos poder esperar en Otro, mayor que nosotros. Queremos que nos acoja con alegría y generosidad, que nos ame hasta perdonarnos y que nos ayude a comenzar el camino cada día, como si fuera el primero de nuestra vida. En realidad, de esa forma solo podemos esperar en Dios.
Y, finalmente, necesitamos que alguien espere algo bueno de nosotros. Y que espere en nosotros. Necesitamos sentirnos necesitados. Todos agradecemos que los demás confíen en nosotros y se fíen de nosotros. Queremos que estén seguros de que podemos hacer algo significativo en nuestra vida y para la vida de los demás. Pues bien, una esperanza tan firme y tan inmotivada, tan amante y tan fiel, sólo Dios nos la puede demostrar.
En este Boletín que anuncia el invierno divisamos en lontananza las luces de esperanza como invitación de mirar a Jesús y volver al Evangelio. El camino de la esperanza se rotula acompañando a los débiles (A. Rodríguez Carmona) y frágiles de los que Dios protector y materno, como un ave que recoge a sus polluelos y bajo cuyas alas se encuentra refugio (Rut 2,12) (D. Aleixandre), en misión y en camino hacia los más débiles (B. García Traba). Un glosario espléndido de testimonios arropa la reflexión sobre la esperanza cristiana y la lección de vida de Mons. López Romero. El Manifiesto de la Esperanza, las letanías de la esperanza y varios poemas escogidos llenan nuestro apartado para la reflexión y oración.
Nuestra gratitud a Natalia Fernández por sus dibujos y a Demetrio González Cordero por su reflexión sencilla y profunda sobre esta virtud teologal en ediciones Paulinas (2000).
Manuel Pozo Oller
Director

