Mostrando entradas con la etiqueta Tema=Relacion-con-Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tema=Relacion-con-Dios. Mostrar todas las entradas

Teresa de Ávila: maestra del camino espiritual hoy

El artículo que presentamos relaciona a Carlos de Foucauld con Teresa de Jesús.                                 


IDEAS Y ORIENTACIONES


José Luis Vázquez Borau


El artículo que presentamos relaciona a Carlos de Foucauld con Teresa de Jesús. Ha ganado el Primer premio al mejor relato del Concurso de Literatura V Centenario Santa Teresa de Jesús, del Congreso Interuniversitario "Santa Teresa de Jesús Maestra de Vida", Ávila, del 1 al 3 de agosto de 2015.

Para mostrar como las enseñanzas de la santa perviven hoy, quinientos años después de su tránsito, me centraré en el testimonio de Carlos de Foucauld, próximos a celebrar el año que viene el centenario de su muerte, para quien la guía de la santa fue crucial en su camino espiritual, y por ende a sus seguidores, dispersos hoy por todo el mundo como “levadura en la masa”, en comunión de destino con los más pobres.

Enlace al artículo completo:

Tu camino no lo puede hacer nadie por ti


MARCO LEVISOHN


BREVES APUNTES SOBRE EL CAMINO

Que se haga Tu voluntad, Señor mío y de mis padres. Guíanos en paz, líbranos de las garras de cualquier atacante en el camino y de cualquier mal percance o mal encuentro. Haznos llegar en paz a nuestro destino y concédenos gracia, bondad y misericordia en tus ojos y en la mirada de todos los que nos vean. Escucha nuestra humilde oración, porque Tú eres El Santo, que escuchas la oración.

La oración del camino, la tefilá ha derek, da una significativa impronta de la comprensión religiosa de la vida como camino. El camino como metáfora de la vida es una imagen ya presente en las antiguas culturas mesopotámica y egipcia. Abraham (s. XX a. C.) es el prototipo de caminante para las religiones judía, cristiana y musulmana. Odiseo lo es igualmente para la culturas griega y romana. Homero es, como creador de mitos, el primer autor de un poema de viajes en la cultura clásica, la Odisea.

Kavafis en su poema Ítaca (1911) ha referido también no sólo el camino sino la voluntad del caminante. Antoine de Saint-Exupéry ha escrito con El Principito (1947) una de las más entrañables historias de la literatura por sus peripecias, vicisitudes y psicología de sus personajes. La historia de la literatura universal está llena de ejemplos en los que uno de los motivos principales es el camino y la
vida entendida como tal, como proceso del devenir humano y social.

Enlace al artículo completo:

 

Vivir solo para Dios siguiendo los pasos de Jesús de Nazaret


HERMANITA ANNIE

No sabemos si el Padre Huvelin aconsejó al hermano Carlos leer muchos libros. Pero sabemos que le pidió ir a Tierra Santa y esa peregrinación marcó muchísimo al hermano Carlos. Fue el golpe de realismo para su encarnación. Sabía que Jesús había elegido el último lugar; pero en los lugares mismos de la Encarnación lo vio con sus ojos, lo tacó con sus manos… “Me quedé en Nazaret, me alojé en una cabaña de madera... abracé la existencia humilde y oscura de Dios, obrero de Nazaret”.

Llega a Tierra Santa en una época en la que el país y los cristianos están marcados por una gran pobreza, bajo todo punto de vista. Nazaret era verdaderamente un pueblo perdido, abandonado... Allí descubre, hasta qué punto nos amó Dios.

El hermano Carlos tiene siempre necesidad de expresar en su vida lo que descubre y lo que siente. Para él, ese momento, seguir a Jesús, vivir sólo para Dios va a ser algo extremadamente concreto. Jesús vivió, ahí, durante 30 años; seguirlo será pues, compartir concretamente la misma vida. Vivir solo para Dios será elegir el anonadamiento de Jesús de en Nazaret, en la condición de Pobre. Habrá etapas de tanteo, pero lo esencial está ya en germen: Jesús encontrado bajo los rasgos del pobre, en lo ordinario de Nazaret y lo quiere alcanzar, en la condición social que elige. 

Ese momento es de un impacto, porque siete años más tarde escribiría: “Tengo mucha sed de llevar, por fin, la vida que adiviné hace siete años, caminando por las calles de Nazaret, que pisaron los pies de Nuestro Señor, pobre artesano perdido en la abyección y la oscuridad...”

Enlace al artículo completo:

El gozo de poseer a Dios

San Agustín
Confesiones, BAC Minor, 2013, cap. 26-27.

“En todas partes estáis, Verdad eterna, presidiendo a todos los que os consultan y se aconsejan de Vos, y a todos les respondéis aunque os pregunten cosas muy diferentes. Bien claramente les respondéis a todos, pero no todos oyen vuestras respuestas claramente. El mejor siervo es aquel que no atiende tanto a oír de Vos lo que él desea y quiere, como a querer y ejecutar lo que de Vos oyere.

Tarde os amé; Dios mío, hermosura tan antigua y tan nueva; tarde os amé. Vos estabais dentro de mi alma, y yo distraído fuera, y allí mismo os buscaba; y perdiendo la hermosura de mi alma, me  dejaba llevar de estas hermosas creaturas exteriores que Vos habéis creado. De lo que infiero que Vos estabais conmigo y yo no estaba con Vos… Pero Vos me llamasteis y disteis tales voces a mi alma, que cedió a vuestras voces mi sordera. Brilló tanto vuestra luz, fue tan grande vuestro resplandor, que ahuyentó mi ceguedad. Me disteis a gustar vuestra dulzura, y ha excitado en mi alma un hambre y sed muy viva. En fin, Señor, me tocasteis y me encendí en deseos de abrazaros”.

Citación publicada en el Boletín Iesus Caritas 181

Alegrarnos de la felicidad de Dios

Michel Lafon

“Dios mío, tú nos presentas un ancla a la que podemos atar nuestra alegría, y atarla de tal modo que nada nos la pueda arrebatar: esta ancla es la alegría de tu felicidad. Por malo, miserable, ingrato, frío y sin amor que yo sea [...], tú eres eternamente feliz; eres feliz, y eso es todo lo que me hace falta. Eres feliz, así que soy bienaventurado. Eres feliz, así que no me falta nada. Eres feliz, Dios mío, y me siento contento”.
 
“Pensemos en nuestras faltas para lamentarlas amargamente y humillarnos por ellas... [...] El amor a Dios sufre de ver a la divinidad ofendida, pero luego recuerda que Dios es Dios, que es infinitamente feliz [...] Podrá recordar más tarde esta ofensa para seguir arrepintiéndose, pero recordarla en la oración...sin turbación, con plena posesión de uno mismo… Ya no será un dolor que agita el alma todo el día. Este dolor inquieto y desordenado proviene del amor por uno mismo y del orgullo, que no se resigna a haber faltado. La pesadumbre serena, tranquila, que sufre pero se reafirma en la idea de la perfección y de la felicidad de Dios y que pone en ello toda su alegría... esa pesadumbre procede del amor a Dios”.

“Cuando nos sentimos tristes, defraudados por nosotros mismos, por los demás y por las cosas, pensemos que Jesús es glorioso, que está sentado a la derecha del Padre, bienaventurado por siempre, y que si lo amamos como debemos, la suma felicidad del ser infinito debe arrasar infinitamente en nuestras almas sobre la tristeza que procede de los males de los seres finitos y que, en consecuencia, ante la visión de la felicidad de nuestro Dios, nuestra alma debe entrar en el júbilo y las penas que la angustian deben desaparecer como las nubes ante el sol”.

Leer el artículo completo: