Artículo publicado en el Boletín Iesus Caritas 176 (pag. 19)
Carlos de Foucauld nació en el seno de una familia creyente y practicante. Marcaría su existencia la muerte de sus padres, primero su madre y poco tiempo después su padre, cuando contaba con seis años. Su abuelo, el coronel Morlet, supliría en la educación y en el afecto la pérdida de sus padres. Su prima María Moitessier, siete años mayor que él, de alguna manera, suplió a su madre considerándola siempre como su confidente y como una segunda madre como lo atestigua su continua y abundante correspondencia.
Resulta curioso que Carlos de Foucauld perdiera la fe a la edad de quince años, justo cuando su prima Maria la persona a la que siempre consideró como la más cercana y querida contrajo matrimonio con Olivier de Bondy y, en cierto modo, se separaba de él. Comenta Antonine de Chatelard que “él nunca hará alusión a lo que con frecuencia se ha considerado que rompió su corazón”.
Para soportar la separación y la soledad Carlos de Foucauld organiza fiestas y se da a la buena vida. “Una mujer, de la que no se sabe nada, jugó algún papel durante algunos meses de su vida. Se le conoce solamente con el nombre de Mimí. El frecuentarla le acarrea sanciones”.
No obstante María Moitessier, junto al P. Huvelin, serán las mediaciones que Dios pone para la conversión de Carlos de Foucauld...