Texto publicado en el Boletín Iesus Caritas 176 (pág. 57)
Teresa del Niño Jesús fue una hija fiel y amante de la Iglesia, y su agudo sentido de Iglesia es una de las características de su espiritualidad. No hay hoy comentarista de la vida y el espíritu de Teresa que no subraye su profundo sentido eclesial. Teresa se sintió siempre vitalmente unida a la Iglesia, a la que no mira solamente como la organización visible que también es, sino como misterio o presencia visible de lo invisible, remitiendo siempre su experiencia de Iglesia a lo más hondo y profundo de la realidad divino - humana de la Iglesia. Para ella, la Iglesia es el misterio del amorde Dios a los hombres.
Desde 1886, en cuya Navidad tuvo lugar lo que ella llamó su conversión, el alma de Teresa se fue abriendo al misterio de la Iglesia. Entró como carmelita en 1888 y estuvo segura de que su vocación era carmelita, esposa y madre, pero ella buscaba donde situar esta triple y privilegiada vocación en el organismo místico de la Iglesia.