Año 2013 (Enero-Marzo)
“Lo acompañaban algunas
mujeres" (Lc 8,1-2)
Discípulas de Jesús
En el
cristianismo primitivo las mujeres gozaban de los mismos carismas que los
varones y los desarrollaban en el seno de las comunidades sin discriminación
alguna. Algunas comunidades incluso fueron fundadas por mujeres: por
ejemplo, la de Filipos, por Lidia. Al ser la Iglesia una comunidad doméstica
y tener las mujeres un importante papel en el gobierno y la administración
de la casa, también detentaban la autoridad en la vida y en el
funcionamiento de las comunidades cristianas. Ellas eran apóstoles,
profetisas, diáconos, dirigentes de comunidades y ejercían funciones
religiosas. El teólogo K. Jo Torjesen resume lo que venimos diciendo del
siguiente modo: “En la primitiva iglesia no se ponían obstáculos al
ejercicio de las funciones de dirección por parte de las mujeres, cuya
habilidad y experiencia como gestoras las preparaba más que suficientemente
para asumir los deberes de enseñar, dirigir, nutrir y administrar los
recursos materiales. Tal fue el caso mientras que las comunidades cristianas
permanecieron estrechamente identificadas con las estructuras sociales de la
esfera privada”.
En el
apartado Desde la Palabra Dolores Aleixandre
nos presenta tres estampas evangélicas y escribe que “las
escenas de encuentro de Jesús con las mujeres son un testimonio de esa misma
acción de hacer saltar por los aires las fronteras, los prejuicios, las
falsas inferioridades que intentan atrapar a las mujeres” y recuerda el
milagro que acontece cuando la suegra de Pedro, María de Betania y la
samaritana celebran con Jesús la pascua de estrenar una nueva vida.
Emérito de Baria estudia la relación llena de afecto y admiración de
Carlos de Foucauld con su prima Madame de Bondy. En la sección
Testimonios y experiencias se recogen a cuatro voces – Madeleine
Delbrêl; María del Carmen Picón; Matilde y Paquita
Reche- la vida y reflexión de cuatro mujeres comprometidas. En el
apartado de Ideas y Orientaciones Ana Unzurrunzaga
nos ofrece una hermosa reflexión del texto
Lc 8. 1-3 desde la perspectiva
de género exponiendo las implicaciones que puede tener hoy este texto en y
para nuestra comunidad creyente que se complementa con dos breves artículos
de María Salas y D. A.
El número se cierra con dos colaboraciones en el apartado Páginas para la
Oración: de Mons. Juan del Río Martín sobre Teresa de Lisieux y un
extracto de las obras de la Hermanita Magdeleine.
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