Publicado en papel el Boletín Iesus Caritas 179


Año 2013 (Octubre-Diciembre)


Revelar el genuino rostro de Dios

Muchas cosas han cambiado en cinco décadas de apasionantes búsquedas en todos los campos del discurrir humano pero todavía siguen siendo actuales las preguntas que Juan XXIII hacía en la convocatoria del Concilio sobre la identidad y la misión de la Iglesia: "Iglesia, tú quién eres? Iglesia, ¿cuál es tu misión?" La Iglesia, ayer, hoy y siempre, siente la urgencia de servir a la humanidad y ofrece su mejor tesoro que es Jesucristo.

El "aggiornamento", la puesta al día para anunciar a Jesucristo en las entrañas del mundo, se convierte en todo un plan de trabajo para toda la Iglesia que exige creatividad al tiempo que escucha y docilidad a las mociones del Espíritu Santo.
Entendemos que la línea trasversal del Concilio no es otra que la preocupación por el anuncio de Jesucristo a todas las gentes. Podríamos definir la evangelización como el proceso total mediante el cual la Iglesia, pueblo de Dios, movida por el Espíritu, anuncia al mundo el Evangelio del reino de Dios; testimonia entre los hombres la nueva manera de ser y de vivir que tal Evangelio inaugura; educa en la fe a los que se convierten a Cristo; celebra en la comunidad de los que creen en él, mediante los sacramentos, la presencia del Señor Jesús y el don del Espíritu; e impregna y transforma con su fuerza todo el orden temporal. La evangelización tiene, pues, un destinatario que es el hombre concreto inserto en una cultura que le configura y le distingue.

El decreto conciliar "Ad gentes", nos resume el dinamismo de este proceso evangelizador en tres etapas básicas. La primera etapa consiste en la acción misionera con los no creyentes y los alejados de la fe, los que viven en la increencia o en la indiferencia religiosa, a fin de suscitar en ellos una inicial conversión de fe y de vida. En un sentido amplío, "acción misionera es todo lo que la Iglesia vive testimonialmente, anuncia explícitamente, y hace por el mundo (bajo forma de colaboración, denuncia, transformación,...), para establecer el reino de Dios y para que las personas comiencen a interesarse por Jesucristo y su Evangelio".
La segunda etapa consiste en la acción catequética con los que han optado por Cristo y su Evangelio, a fin de conducirlos a la madurez de una fe adulta. El bautismo es punto central de referencia y de renovación constante.
Por último, la tercera etapa, se centra en la acción pastoral con los fieles de la comunidad cristiana ya iniciados en la fe. Esta acción pastoral se centra básicamente en el servicio de la palabra, la celebración litúrgica de los sacramentos y la acción caritativa y social.

Juan Pablo II en la encíclica " Redemptorís míssío" completa y actualiza la situación descrita en "Ad gentes" distinguiendo tres situaciones de evangelización: La misión a los no cristianos, todavía, misión "ad gentes”: pueblos, grupos humanos y contextos socio-culturales donde Cristo y su Evangelio no son conocidos. La actividad o atención pastoral de la Iglesia a los fieles de las comunidades cristianas ya establecidas. Y, la nueva evangelización o re-evangelizacíón de los países de antigua cristiandad, donde grupos enteros de bautizados han perdido la fe o viven alejados de la práctica de la misma.

Nuestro BOLETÍN, con la modestia de nuestras reflexiones y contando con un espacio reducido, quiere aportar a la celebración del cincuentenario del inicio del Concilio algunos aspectos que tocan directamente a nuestra espiritualidad foucaldiana dedicando dos números al aniversario jubilar.

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